Declaración de IA-Cádiz ante el comunicado del SUP en el que el Sr. Camacho, secretario provincial del SUP, defendía la actuación policial en la Facultad de Filosofía y Letras contra la protesta pacífica de Varcárcel Recuperado, y en el que además acusan a Brigadas Amarillas, "Anarquistas" e Izquierda Anticapitalista de "grupos ultras".
No tenemos nada que perder
El nuevo Gobierno lo ha dejado bien claro: habrá recortes sociales, recortes en investigación y desarrollo, recortes en educación y sanidad, recortes de derechos, pero no habrá recortes para el Ministerio del Interior. Y el nuevo Ministro del Interior nos explicó por qué: en tiempos de crisis, con las medidas que están tomando los Gobiernos europeos, la fractura social se va a hacer insoportable y la revuelta puede estallar por algún lado. Por supuesto esto no pude ser permitido por el Estado.
Cuando oímos esto, y cuando vemos a los cuerpos policiales reprimir cualquier conato de protesta social, actuar contra familias en favor de los bancos apoyando los desahucios a golpes; cuando vemos cómo en el Ayuntamiento de Cádiz la policía actúa con violencia contra las trabajadoras de LIMASA que reclaman el pago de su sueldo; cuando vemos actuaciones como estas lo vemos todo mucho más claro: el Estado y sus cuerpos represivos están del lado, no de la seguridad ciudadana como pretenden hacernos ver, sino del lado de los que han provocado la crisis, están por la defensa del orden que nos mantiene en paro, precarios, sin vivienda, sin futuro.
Por eso el derroche de corporativismo mediático del Sr. Camacho (Secretario del Sindicato Unificado de la Policía) no nos sorprende. Él sabrá a quién pretende engañar. O quizá sólo busca reforzar las posiciones de su Institución frente a las respuestas sociales a la crisis en un ejercicio de sobrecompensación corporativa y mediática. Como sea, los vídeos, los testimonios y la denuncia de la comunidad universitaria contra la actuación policial en Filosofía y Letras están ahí.
Otra cosa es que busque, y esto es lo que nos parece más grave, la criminalización de aquellas personas y aquellos colectivos sociales y políticos que nos oponemos a que la crisis la paguen los trabajadores y que apostamos por una ruptura con el actual sistema. Y esto no lo vamos a permitir (seguramente el Sr. Camacho anotará esto como una amenaza, dado que es un ultra el que escribe, pero no que no salten las alarmas, no buscamos, en su tercera acepción por la RAE, intimidar, sólo conducir nuestra argumentación en el camino en que, con sus declaraciones y sus actuaciones, la policía ha marcado).
La tarea de una crítica de la violencia, decía Walter Bejamin, “puede definirse como la exposición de su relación con el derecho y con la justicia. Porque una causa eficiente se convierte en violencia, en el sentido exacto de la palabra, sólo cuando incide sobre las relaciones morales”. El SUP puede insistir en su mentira, en su corporativismo, o puede fabricarse una huida y alegar que sólo obedecían órdenes, que sólo hacían su trabajo. ¿Dónde queda pues la moral del funcionario? Entrar en una Institución como la Universidad y apalear a una gente que a ojos de todo el mundo, salvo los del SUP, estaban llevando a cabo una protesta pacífica, es un acto vil y cobarde. Esos palos a las puertas del Aula Magna de Filosofía y Letras no se nos olvidan. Ni esa compañera con sangre en la cara, ni el compañero detenido. Esos palos al lado de las escaleras que hicieron que un escalofrío nos recorriera las espaldas recordando a Enrique Ruano.
Pero todo esto al Sr. Camacho le dará igual. Por eso, en su papel histórico como Institución al servicio de una clase, aquella que recorta derechos y nos mantiene parados, precarios, sin casa, sin futuro, el Sr. Camacho busca criminalizar a aquellos grupos que puedan articular una respuesta social a la crisis y una alternativa a este sistema que usted tan vehementemente y con tanta violencia defiende. Hacer público un comunicado en el que tanto a nosotros, militantes de Izquierda Anticapitalista, como a los compañeros anarquistas y a los compañeros de Brigadas Amarillas se nos acusa de ultras, es pretender exponernos ante la opinión pública, convertirnos en potencialmente peligrosos ante los ojos de aquellos que, al igual que nosotros, cargan sobre sus espaldas con el peso de la crisis y de la precariedad y el paro.
Pueden ustedes buscar disminuir a su adversario, por ejemplo llamándonos ultra. Eso no es más un documento de vuestra de vuestra inferioridad, que diría Gramsci. Puede buscar rabiosamente disminuirnos para creer que, de alguna manera, nos vencerá (sí, sigo conduciendo por el camino de confrontación por ustedes marcado). Incluso, vamos a seguir con Gramsci, podríamos reconocer en este vano intento un conato de autocrítica, de vergüenza de ustedes mismos por su actuación y por el papel que les toca desempeñar en los conflictos sociales abiertos por la crisis.
El juicio contra los activistas anti-LOU que ha acabado en Sevilla con la absolución de estos compañeros ha dejado en entredicho su estrategia de criminalización. Y además, nos ha servido para confirmar lo que ya sabíamos: la existencia de bases de datos de activistas sociales y políticos de izquierda en Sevilla – dicho por un agente durante el juicio. Ahora gracias a usted, Sr. Camacho, sabemos que en Cádiz esas bases de datos también existen. Así ya no nos sorprenderemos más cuando una noche salgamos a pegar carteles y sus agentes nos mantengan retenidos durante media hora en el coche sin darnos una explicación, para encontrarnos a la mañana siguiente una nota que nos avise: “cuidadito con lo que hacéis”.
No sólo sabemos perfectamente lo que hacemos sino que además lo hacemos con entusiasmo. Y es más fuerte este entusiasmo motivado por la rabia que nos da salir de casa cada mañana con el currículum en la mano, con nuestras licenciaturas y nuestros cursos aprobados con mucho esfuerzo, para volver a la casa de nuestros padres sin nada, y encontrarnos a nuestros padres sentados en el sofá un día más, también sin trabajo, y a nuestras madres con las manos hinchadas por la lejía de fregar escaleras por cuatro duros. Este entusiasmo motivado por la rabia es mucho más fuerte que todas sus mentiras corporativas y todos los palos que nos puedan dar sus agentes. Y nuestro entusiasmo, nuestro entusiasmo militante, está motivado y justificado “por una voluntad inteligente, una laboriosidad inteligente, una riqueza inventiva de iniciativas concretas que modificarán la realidad existente”. En estas nos encontraremos codo a codo Anarquistas, Brigadas Amarillas, Izquierda Anticapitalista y todos los ultras que padecemos día a día las consecuencias de la crisis.
Termino con una cita del gran Éric Cantona, una cita no para usted Sr. Camacho, sino para todos estos ultras de los que le he hablado: “Debes confiar en tus compañeros. Siempre. Si no estás perdido”.
Izquierda Anticapitalista - Cádiz
Izquierda Anticapitalista




