En defensa de la democracia: Lula tiene derecho a la libertad y a la candidatura

Comunicado de Insurgência (Brasil)

Entre las doce horas aproximadas de la torturante escenificación de la sentencia del habeas corpus por el mantenimiento de la libertad de Lula en el Supremo Tribunal Federal (STF) ayer, 4 de abril, y el comienzo de la noche de hoy, cuando el juez Moro dio la orden de encarcelamiento del expresidente de la República, se dio otra vuelta en la "tuerca" del golpe institucional iniciado con las manifestaciones reaccionarias de 2015. En cualquier momento, el líder en las encuestas para las próximas elecciones podrá ser encarcelado e impedido de concurrir otra vez a la Presidencia.

El voto de la ministra Rosa Weber (esperado ansiosamente por muchos que aún insistían en apostar por las "respetabales" instituciones brasileñas) fue un libelo de derechas que, además de reafirmar el golpe, indicó hacia dónde nos estamos dirigiendo. Un principio de la Constitución de 1988, que era uno de los símbolos de la ruptura con la dictadura empresarial-militar de 1964: la garantía del derecho a la libertad hasta el traslado al juzgado, o sea, hasta el último recurso contra una decisión de prisión. fue enterrado ayer por Weber, hasta entonces la Minerva de los crédulos.

Al menos en la remendada y vilipendiada Cosntitución de 1988 estaba inscrita esa salvaguarda, que podía ser el instrumento a restregar en la cara del sistema judicial clasista y racista de este país varonil (léase patriarcal también). Evidentemente no tenía en cuenta a la mayoría de los y de las jóvenes negros y negras y pobres abandonados en las mazmorras de las prisiones brasileñas- son 722 mil seres humanos hoy. Ahora hasta esa garantía cayó por tierra! El arbitrio completo ha sido liberado. Ha sido justificada por los nobles magistrados de la corte suprema la barbarie del 40% de presos provisionales sin ni siquiera condena. Usted ha leído bien: hay 170 mil almas encarceladas sin siquiera condena tramitada en juzgado, todos pobres, casi todos negros de tan pobres, la mayoría jóvenes, la gran mayoría inevitablemente adscritos a alguna banda para sobrevivir.

El circo del juicio por el STF y de la prisión de Lula, con la decisiva declaración de Madame Rosa Weber colocándose al lado de las convenientes mayorías (mayorías que en otros tiempos ya legitimaron la esclavitud, el nazismo y todo tipo de dictadura), fue otro avance del golpe de 2016 sobre las pocas garantías constitucionales de las minorías y de la mayoría explotada y oprimida.

Y hay quién aún crea en la propaganda de que el STF volverá atrás en esa cuestión después de impedir a Lula concurrir a la Presidencia y humillarlo con la repercusión de la foto de su prisión- por la cual babean demófobos de todos los matices, de la clase media conservadora al MBL(Movimiento Brasil Libre) [1], pasando por los bolsonaristas [2] "bandido bueno es bandido muerto", ruralistas "ecologista bueno es ecologista muerto", hasta las Organizaciones Globo, beneficiarias de una media del 60% de la publicidad gubernamental a lo largo de los gobiernos del PT.

¿Por qué volvería atrás el Tribunal Supremo, refugio de las oligarquías que dieron el golpe para arrebatar todas las conquistas que la clase trabajadora nacional arrancó a lo largo del siglo XX? Por qué volverían atrás las élites después de que, "con el Supremo, con todo", hubieran acabado con las CLT(Consolidación de Leyes del Trabajo) [3], con la financiación pública constitucional a la salud y a la educación (EC95) [4], con las ínfimas políticas dirigidas a garantizar los derechos de mujeres y negros, y de estar reorganizándose para acabar con la Sanidad pública? El golpe no fue solo contra Dilma, Lula o el PT. Siempre se trató de usar el "lulopetismo" como ejemplo para justificar todos los ataques a la clase trabajadora. Siempre fue odio de clase, de género y de raza, de forma de vida.

Marielle Franco fue la primera víctima fatal de ese nuevo y peligroso momento de la lucha política en Brasil. Le debemos un compromiso: continuar luchando para que Brasil no olvide, para que no queden impunes sus asesinos, los que dispararon a la caravana de Calamar, los que mataron a los niños de Maricá, los que tramam para cerrar el régimen, para que la lucha de todos ellos, de todos nosotros, de muchas generaciones, no haya sido en vano.

Por eso, con todas las diferencias - y profundas- que tuvimos y tenemos con Lula y el PT, sabemos quién es el enemigo y por eso sabemos de que lado estamos. Incluso apuntando todas las vacilaciones y equívocos del "lulopetismo", que ayudaron a construir el camino para el golpe, sabemos de que lado estamos. Sabemos que el sectarismo a estas alturas solo alimenta el huevo de la serpiente. Estamos, junto con el PSOL, por la más férrea unidad de acción con todos los sectores de la izquierda y sectores democráticos de la sociedad dispuestos a denunciar y a movilizar contra ese ataque a la democracia:

¡Quitad las manos de Lula! ¡Tiene derecho a estar fuera de prisión y ser candidato! ¡No al golpe! ¡Fuera Temer!

 

[1] Movimiento social conservador, finaciado por partidos de derechas, que estuvo detrás de las manifestaciones de marzo de 2015 contra Dilma Roussef y el gobierno del PT.
[2] Seguidores de Jair Bolsonaro, militar y político de extrema derecha, miembro del Partido Social Cristiano.
[3] Ley aprobada en 1943 que recoge la legislación laboral y de protección de derechos de los trabajadores.
[4] Enmienda constitucional aprobada en 2016 que establece un techo al gasto público.