El día 24 de marzo, la Conferencia de Rectores de las Universidades
Españolas (CRUE) presentó públicamente el Informe
"Universidad 2000", más conocido como Informe Bricall. El citado
documento consta de casi 500 páginas y su contenido es tan preocupante
como pensábamos. Las últimas informaciones aparecidas en
los medios de comunicación, que hacen hincapié en la benevolencia
de los planteamientos de Bricall, no pueden ser más tendenciosas.
Las peticiones de aumento del gasto público, que como se reconoce
en el Informe está sujeto a contención, se entremezclan con
la búsqueda de un modelo empresarial para gestionar diversos servicios
universitarios, como la investigación, y con la introducción
de los préstamos como modelo de financiación privada, a imagen
y semejanza de los países anglosajones. Los principales aspectos
a destacar del Informe definitivo son:
- Financiación: El Informe recomienda mantener el porcentaje
de aportación por tasas, un 24% el más alto de la UE, pero
a la vez clama por un incremento general del presupuesto hasta el 1´5%
del PIB(actualmente el porcentaje es del 0´9). Esto significa que,
cuantitativamente, las tasas subirían un 35% pese a que siguieran
suponiendo el 24% del total.
Otro apartado significativo es el concerniente a becas y préstamos-renta.
El primero de ellos se completa con un mero reclamo de incremento de las
ayudas (ya hemos reseñado que va a ser muy difícil que el
presupuesto aumente en esta ola neoliberal que atravesamos). El segundo
pide el establecimiento de créditos blandos a los que el alumno
se acoja en los últimos cursos y los devuelva cuando comience a
trabajar. Esta filosofía es perversa ya que hace que lo que debería
ser un gasto público financiado por el Estado, recaiga en los bolsillos
de la gente joven, cuyos salarios van a ser de auténtica miseria,
con contratos temporales, y con una carga monetaria más como para
pensar en emanciparse y acceder a una vivienda. Asimismo, en la página
270, se descarta por completo el modelo de universidad gratuita por considerarlo
un terreno abonado a gentes que vendrían a la universidad a poco
menos que pasar el rato.
-Permanencia: Se recomienda no permitir las repeticiones de curso
y limitar el número de créditos académicos que se
pueden suspender.
- Investigación: Bricall aboga por privatizar la mayor parte
de la investigación por ser más eficaz, como dice se demuestra
en EE.UU, y por construir centros de empresas y consultorías en
los propios campus.
-Organización y Gestión: El máximo órgano
de gobierno de la universidad sería el Consejo de Gobierno, compuesto
en un 50% por miembros del claustro y en otro 50% por miembros del Consejo
Social, compuesto por banqueros, empresarios, partidos políticos
en función de su representación parlamentaria y sindicatos.
Esto, aparte de que puede ser anticonstitucional por vulnerar la autonomía
universitaria, supondría la semi privatización de la gestión
universitaria, ya que seguiría la lógica de que el que más
aporta más poder tiene en los órganos de gobierno.
Estas y otras directrices son las que recomiendan los rectores para
el futuro de la universidad, sin duda tan alejadas de lo que tendría
que ser un servicio público de calidad. La lucha estudiantil se
mantendrá hasta que todas estas medidas sean solo castillos en el
aire de los banqueros y toda la clase empresarial de este mundo globalizado.
Raúl CAMARGO