Anticapitalistas ante el escenario político

Tras el fracaso de las dos sesiones de investidura de Pedro Sánchez, desde Anticapitalistas creemos que toca activar una nueva dinámica política y social. Ambas votaciones han demostrado que las únicas mayorías que parecen aritméticamente fáctibles son dos: o bien un gobierno de coalición entre las fuerzas de las élites y pro-austeridad o bien un giro del PSOE hacia un gobierno de nuevo tipo que busque una coalición amplia con Podemos, con la neutralidad de los partidos nacionalistas catalanes y vascos.
Sin embargo, tras el regresivo acuerdo entre PSOE y C's y en la actual correlación de fuerzas parlamentarias, consideramos políticamente estéril seguir emplazando al PSOE para la formación de un “gobierno fuerte por el cambio”. La insistencia de la dirección del PSOE en partir de su acuerdo con C’s como documento base para la negociación con otras fuerzas políticas invalida, de facto, la conformación de un gobierno transformador y de conquista de derechos para la mayoría trabajadora. Desde Anticapitalistas consideramos que, desde ya, es más oportuno asumir que hoy no es posible ese gobierno alternativo al de la “Gran Coalición”. El PSOE ha quedado retratado en las últimas semanas: no puede ser un aliado fiable para un proceso de cambio profundo en las estructuras sociales y económica que requiere el momento actual. Su lealtad está con la Troika, con las políticas económicas neoliberales y continuistas, y con la restauración de un Régimen político agotado. El proceso de cambio abierto por el 15M es un proceso vivo, que encierra dificultades y retrocesos. No avanza sin lucha y no puede nunca subalternizarse a la lógica de la “reducción de expectativas”. No hemos llegado tan lejos para conformarnos con un “mal menor” que sólo supondría un “mal mayor”: la asimilación del bloque del cambio por la lógica gestionaria del “no se puede”.
Continuar abonando la idea de un “gobierno de cambio” de la mano del PSOE genera unas esperanzas infundadas y podría fomentar falsas ilusiones. Así, en el marco del acuerdo PSOE-C's, que ahora puede ampliarse al PP, solo hay dos salidas: o gran coalición o nuevas elecciones. En ambos caso, Podemos debe prepararse para organizar la respuesta y estar en las mejores condiciones de afrontar ambas salidas. Y, sobre todo, el discurso del “Cambio” tendrá que ser mucho más nítido y claro si queremos desbaratar el “recambio” en marcha, o bien  hacer frente al nuevo gobierno que pueda surgir de la operación en marcha para a formación de una “Gran Coalición”.
Estas posibles nuevas elecciones deberían ser entendidas, precisamente, bajo un objetivo: acumular social y electoralmente la fuerza necesaria para desbordar los proyectos de reforma del régimen en curso y, de esta forma, situar en el centro del debate político el horizonte de unos procesos constituyentes y la democratización de la economía (derogación de la reforma laboral, socialización de los sectores estratégicos como la banca o las eléctricas, introducción de formas de control por parte de los trabajadores en las empresas, renta básica) que puedan culminar en un nuevo pacto confederal entre pueblos y que avance hacia una nueva configuración institucional donde el poder sea ejercido cada vez más desde abajo.
En Anticapitalistas, creemos que el reto que tenemos por delante las fuerzas del “bloque del cambio” es inmenso. Por un lado, nos corresponde ahora intensificar una dinámica de impugnación destituyente ante una eventual “gran coalición”. Por otro lado, toca prepararse para evitar el cierre del ciclo político abierto desde el 15M. Esto significa seguir ampliando el campo social y político de las fuerzas del cambio. En definitiva: tenemos que prepararnos para estar mejor situados ante un escenario que va a estar lleno de riesgos pero también de posibilidades para quienes promovemos una ruptura con el Régimen del '78 y el marco del totalistarismo austeritario.
En este sentido, la gran coalición que preparan las élites, las oligarquías y las instituciones europeas puede articularse sobre la pasividad social facilitando una dinámica política restauracionista. Ante este riego, consideramos que sólo una nueva dinámica de movilización puede alterar la actual dinámica política. Una dinámica que está orientada a generar una sensación de estabilidad en el marco de una economía que, lejos de la cacareada recuperación, sigue generando paro, pobreza y precariedad. Frente a ello, las fuerzas del cambio deberíamos promover una gran coalición social que busque seguir desordenando el escenario social y político.
En definitiva, en Anticapitalistas consideramos que toca ya cambiar de fase. Esto pasa, por un lado, por dejar de interpelar a un PSOE incapaz de romper con las élites y el neoliberalismo. Y, por otro, por desplegar una dinámica alternativa a la de las élites que aumente la base social del bloque del cambio organizando a las clases populares. Mientras los partidos del Régimen construyen su gran coalición, las fuerzas del cambio, desde nuestra diversidad, tenemos que avanzar en la construcción de un bloque social capaz de tomar la dirección del país, para que no gobiernen nunca más el capital
Anticapitalistas, 9 de marzo de 2016
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