CON CUALQUIER GOBIERNO VASCO, DIÁLOGO SIN EXCLUSIONES NI CONDICIONES PREVIAS

Hace tres años, las personas que en octubre de 1998 constituimos el Foro de Madrid por la Paz presentamos un Manifiesto por una salida dialogada al conflicto vasco que terminaba con las siguientes palabras: "No queremos más años de sufrimiento, ni más muertos, ni medios represivos, ni vencedores, ni vencidos. Invitamos, en uso de la razón y la palabra, a un público compromiso con el diálogo y la negociación para la paz en Euskadi". En octubre del mismo año, después de señalar las esperanzas que suscitaba la tregua declarada por ETA un mes antes, declarábamos: "Las vías de solución a este conflicto deberían pasar por la profundización de la democracia mediante un proceso de diálogo sin exclusiones que respete la decisión soberana de la sociedad vasca sobre su modelo político futuro".

En los meses sucesivos, hasta el día de hoy, a través de diferentes pronunciamientos – comunicados, declaraciones, artículos de prensa, cartas a dirigentes políticos, actos públicos – los miembros del Foro, individual o colectivamente, hemos venido insistiendo en esas ideas, haciendo llamamientos a los actores implicados para que tomasen la iniciativa en pro del diálogo y la paz, y denunciando los hechos y posicionamientos que los obstaculizaban, desde la ruptura de la tregua por parte de ETA y los sucesivos atentados, hasta los inmovilismos gubernamentales en materia de presos y de condiciones para el diálogo sin exclusiones. Algo que nos ha venido preocupando desde el principio, es la existencia y, lo que es peor, el estímulo, a una dialéctica de contraposición, presidida por una lógica de amigo-enemigo, con mecanismos de satanización, que, en su caso, incluía a los que, como nosotros, nos negamos a situarnos en posiciones excluyentes.

Pensar que las medidas policiales y un cambio en la dirección del Gobierno vasco pueden resolver el problema, nos parece que contradice la experiencia pasada y los datos de la realidad. El cambio en el Gobierno vasco no es la fórmula mágica para resolver el problema. Cualquiera que sea la composición del Gobierno lo que parece necesario, en cualquier caso, es la necesidad de diálogo y acuerdos entre todos, sin exclusiones; porque es un principio democrático elemental y porque la pluralidad política y social del País Vasco así lo recomienda. Además, todo hace prever que las próximas elecciones no producirán una alteración sustancial del mapa electoral y político, sea cual sea la fuerza que ocupe la primera posición. Si en lugar de exacerbar la situación, más todavía de lo que está hoy, se quiere avanzar en las vías de la paz y de una solución, se impone lo que venimos propugnando desde el principio: un diálogo sin exclusiones en los sujetos y sin apriorismos en los términos y materias de la negociación. Experiencias que todos tienen en mente lo acreditan. En definitiva, es la vía política, la vía de la democracia, con su respeto a las decisiones de la mayoría y a los derechos de las minorías.

COMISIÓN PERMANENTE DEL FORO DE MADRID POR LA PAZ

Madrid, 2 de abril de 2001

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