(La mayor parte de este documento fue redactado con vistas a su presentación en el Congreso Iberoamericano organizado por Aculco, Asociación de Inmigrantes Colombianos, que se realizó el 21 y 22 de febrero del 2000. La Comisión Directiva de Casa Uruguay en Madrid decidió finalmente no participar en dicho congreso por discrepar con varias de sus formas ya fijadas. En este año transcurrido le hecho modificaciones y finalmente le he agregado párrafos del capítulo “El curso demográfico del siglo XX” de un Estudio del siglo XX que estoy terminando, y también reflexiones sobre el actual movimiento de inmigrantes contra la ley de extranjería.)
La inmigración íberoamericana actual en España
tiene que ver principalmente con la situación económica de
la mayor parte de la población de los países latinoamericanos,
que tiene raíz estructural y está agravada por la actual
globalización del capital (hegemonizada por las transnacionales),
y por la explosión demográfica iniciada en la segunda postguerra
en toda la periferia del sistema económico mundial; y está
relacionada con los vínculos históricos y culturales de Indoíberoamérica
con España.
A esta inmigración y a la procedente de otros países
que fueron posesiones europeas, les es aplicable la justificación:
“Nosotros estamos acá porque ustedes estuvieron allá”, y
se las puede caracterizar como contra-corrientes migratorias; pero no se
trata, como en las contracorrientes marinas, de la misma agua que rebota
y retorna, porque el contingente de emigrados españoles que regresan
es ínfimo (llegó a ser de unos 70.000 al año a mediados
de los ‘70) y fue mayor el retorno a Portugal por la descolonización
africana tras la revolución de los Claveles).
Pero además se están dando fuertes corrientes migratorias
desde regiones periféricas a los Estados centrales, aún sin
una relación histórica y cultural, como lo es desde
países subsaharianos al Estado español. En todos los casos
encontramos la agudización de explotación y la pobreza para
la mayoría de la población, además de situaciones
de dificultades creadas por regímenes políticos opresivos
y represivos.
Para caracterizar la actual inmigración desde la periferia
al centro, es interesante reseñar otras migraciones que sucedieron
a través de los tiempos, y luego hacer el estudio de las migraciones
actuales.
I
-
MIGRACIONES PRIMITIVAS POBLADORAS
Los antecesores del Homo Sapiens sapiens, originarios de África
(los Australopitecos), se expandieron hacia varias regiones de Eurasia,
y hasta la actual España llegó el Homo Habilis de Atapuerca
hace casi 800.000 años.
Hace unos 40.000 años los Homo Sapiens sapiens se esparcieron
por la Tierra y al actual continente americano llegaron las primeras
comunidades primitivas de mongoloides, por el estrecho de Behring, inmigrantes
que fueron sus descubridores y primeros pobladores, posiblemente seguidos
por otras migraciones llegadas desde Australia a través de la Antártida
hace unos 6.000 años, y por polinesios y melanesios
a través del Pacífico hace unos 3.000 años.
MIGRACIONES INVASORAS
En los Tiempos Antiguos se desplazaron en Eurasia pueblos pastores,
principalmente por el agotamiento de las pasturas, se instalaron en regiones
más favorables en clima y recursos, destruyeron o adoptaron y desarrollaron
las civilizaciones originarias (pescadoras y agrícolas).
Algunos imperios esclavistas y con mayor nivel técnico y militar
(como Roma) sometieron a otros pueblos, colonizaron e impusieron
su civilización.
En las postrimerías del Imperio Romano, empujados y desplazados
por los hunos emigrados desde Mogolia, los pueblos pastores llamados “bárbaros”por
los romanos, irrumpieron en el Imperio, se instalaron y adoptaron su cultura,
aportando algunos elementos propios.
En la Edad Media, los pueblos islámicos se expandieron
desde la árida Arabia con la motivación de llevar su religión
y sometieron a otros pueblos; en El Andaluz (España) introdujeron
cultivos, técnicas y manufacturas, impusieron tributos pero no exterminaron
a los creyentes de otras religiones.
OCUPACIÓN RAPIÑADORA Y GENOCIDA
En los Tiempos Modernos Portugal y España iniciaron la exploración
y la conquista de África y América, y detrás de sus
ejércitos llevaron a sus colonizadores. ¿Qué motivación
los movía? El viaje de Colón fue financiado principalmente
por la Hermandad de Comerciantes; el 12 de octubre de 1492 el almirante
escribió en su diario que quería llevar a España algunos
“indios” “para que aprendan a hablar”, y el 27 de noviembre, admirando
aquellas tierras: “Toda la cristiandad tendrá negocio con ellas”.
Paul Rivet estimó la población aborigen en 45 millones,
y E. Galeano reproduce otras estimaciones de 80 a 90 millones. Con el trabajo
esclavo y los castigos en minas y plantaciones, y las enfermedades introducidas
por los europeos, en 150 años esa población se redujo a 3
millones (y 10 millones de mestizos). En particular en La Española
en 1492 había unos 250.000 habitantes; en 1508 quedaban 60.000,
en 1510 46.000, en 151220.000 , en 1548 menos de 500, y en 1560 ninguno.
Así en la actual América, regiones que habían
sido densas quedaron casi despobladas, aptas para recibir a grandes contingentes
migratorios; y además para llevar esclavos: en tres siglos fueron
exterminados o sustraídos de África unos 80 millones de africanos.
En América, españoles y criollos explotaron a los aborígenes
y africanos como esclavos.
Sobre la obra de España en América, las potencias europeas
rivales difundieron la llamada Leyenda Negra; pero el oro y la plata rapiñados
por España fueron a parar a los abastecedores de la aristocracia
española, empresarios de manufacturas principalmente de Francia
y Flandes, mientras en España la población se arruinaba y
empobrecía . Como dijo E. Galeano en “Las venas abiertas de América
latina”: “España tenía la vaca, pero otros tomaban la leche”.
A diferencia de las colonias inglesas, francesas y otras europeas,
que eran de “encuadramiento” colonial, los españoles se casaban
con “indias”, y con sus descendientes criollos y mestizos formaron
una clase social que dominó sobre los aborígenes; los peninsulares
se reservaban los cargos de jerarquía. Autoridades y empresarios
aplicaban con discrecionalidad las disposiciones reales que simulaban limitar
la explotación de los aborígenes.
Y en la Revolución Americana, salvo muy pocas excepciones,
fueron protagonistas los criollos, y ellos dictaron Constituciones que
excluían de derechos políticos al grueso de la población.
LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA A AMÉRICA:
FUGA DE LA POBREZA
La emigración española salió principalmente de
las Canarias y Galicia y se estableció principalmente en las zonas
templadas. En los siglos XVII y XVIII la emigración española
estuvo restringida. En el siglo XIX los liberales establecieron la “libertad
de emigrar” en las constituciones de 1812, 1854 y 1869. Desde 1853 el Estado
fomentó la emigración hacia América, y al terminar
el siglo habían emigrado 500.000 (principalmente gallegos,canarios
y cantábricos) hacia el Plata, Méjico, Cuba y Centroamérica.
En 1907 Alfonso XII promulgó la primera ley de Emigración
proclamando la libertad para emigrar y creando el Consejo superior de la
Emigración; otra fue dictada en 1924. En 1915 la población
de España era 18 millones, y habían emigrado 1:800.000, aunque
entonces el Estado español no atendía la situación
de los emigrantes en su país de llegada.
Las causas de la emigración eran las estructuras sociales que
venían del siglo XIX, con grandes desigualdades sociales y
pobreza de obreros y campesinos. Los inmigrantes españoles se integraron
bien, crearon servicios, comercios y pequeñas industrias; ascendieron
en la jerarquía social y en general se quedaron. Entre 1871 y 1920
entraron por el puerto de Buenos Aires 4 millones de inmigrantes, de ellos
2 millones: de italianos y 1:100.000 de españoles.
En 1930, con el fin de la larga explosión demográfica
europea iniciada en el siglo XVIII, con las repercusiones de la crisis
de Wall Street 1929 y las restricciones que pusieron los países
receptores, cesó la emigración masiva hacia América,
que se había acentuado en los períodos de las crisis
cíclicas, las guerras y las derrotas de los movimientos sociales
y revolucionarios. En España incidieron la guerra civil y la derrota
de la República por la intervención de Alemania e Italia,
para provocar la emigración, (los refugiados son también
emigrantes); salieron 500.000 españoles: 400.000 a Francia, 30.000
a América hispana (casi todos a Méjico), 20 mil al norte
de África y 3 mil a la URSS, para salvarse de la suerte que tuvieron
los 200.000 fusilados en aplicación de la Ley de Responsabilidades
Políticas.
II
LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA DE DESEMPLEADOS
A OTROS ESTADOS DE EUROPA
Desde 1940 al fin de los años 60 salieron más de 600.000
emigrantes, y entre 1960 y 1973 salieron hacia otros países de Europa,
en forma temporal o permanente, 2 millones: 400.000 a Alemania, y a Francia,
Suiza, Gran Bretaña, Países Bajos; andaluces, gallegos, madrileños,
castellanos, valencianos y extremeños.
En 1956 el gobierno de Franco creó el Instituto Superior de
la Emigración,y en 1960 y 1971 dictó otras leyes fomentando
la emigración, porque el excedente de mano de obra campesina
no era absorbida por la industria, había alto desempleo y fuerte
crecimiento demográfico, y temor en el gobierno a conflictos laborales
y sociales.
Tras la segunda guerra mundial, los países de Europa occidental
necesitaron mano de obra para la reconstrucción, y coincidiendo
con el inicio de la onda larga económica expansiva y la política
de estado de bienestar y pleno empleo, Gran Bretaña invitó
a trabajadores de sus colonias; Francia recibió principalmente a
argelinos.
En 1973, con la crisis del petróleo y el inicio de la onda larga
económica depresiva, los emigrados españoles empezaron a
retornar a unos 70.000 por año, y las salidas fueron pocas y temporales:
hacia Suiza para la construcción y hacia Francia para la vendimia
y otras faenas agrícolas.
Finalmente, en los años 80 y 90 salieron menos de 1.000 al año.
LA INMIGRACIÓN HISPANOAMERICANA: POLÍTICA
Y ECONÓMICA
En 1949 se inició en Colombia la Década de la Violencia,
que provocó migración rural a las ciudades y emigración
de Colombia, pero ésta o fue a España, que estaba bajo la
dictadura, sino a Gran Bretaña y otros países de Europa occidental.
Al fin de los ‘70 y en los ‘80, con el estancamiento económico
y el desempleo creciente, los Estados de Europa occidental endurecieron
los requisitos de entrada, establecieron cupos laborales limitados, condicionaron
la residencia al empleo e incrementaron las expulsiones.
Pero en España, con el fin del régimen de Franco, la
Transición y la apertura política y económica al exterior,
fue alentada la corriente inmigratoria desde América hispánica.
El primer flujo hispanoamericano provino del Cono Sur; se inició
a finales de los 70, huyendo de la implantación de dictaduras militares
y la eliminación coordinada de opositores. El sector más
numeroso del exilio político fue argentino. Había mayoría
de profesionales, técnicos y personal de calificación media
y tendencia importante al trabajo por cuenta propia.
Tenía más del 50 % en trabajos de alta calificación,
un tercio por cuenta propia y presencia fuerte en servicios para empresas.
La absorción de inmigrantes latinoamericanos fue por demanda de
mano de obra calificada en servicios.
En la transición política española el contexto
receptor fue de solidaridad, identificando al exilio latinoamericano con
el vivido anteriormente español por muchos españoles, y el
nuevo régimen quería dar una imagen sustitutiva de la imperialista
de la época de Franco.
La Ley de Asilo y refugio de 1984 era amplia, y hubo excepcionalidad
para los inmigrantes latinoamericanos (convenios de supresión de
visados, leyes que los eximían de permiso de trabajo) por los vínculos
históricos. Su momento de llegada fue favorable, su legalidad los
favoreció en el trabajo y surgieron empresarios latinoamericanos.
Madrid recibió inversión que fue a formación de
empresas de servicios, autoempleo, aumento de la economía informal.
En los ‘80 subió el nivel de vida y la movilidad social, se aburguesó
la joven clase media española. Los cambios sociales e ideológicos
condicionaron la percepción sobre los inmigrantes latinoamericanos
por la población joven,, expuesta a la problemática del acceso
laboral, con discriminación.
El segundo flujo, del fin de los ‘80 y de los ‘90, provino del cono
Sur,del Caribe, de América Central y Andina. Según “Migraciones”
de 1998, los colectivos más numerosos eran: el argentino, el dominicano
y el peruano, y su motivación es económica, laboral. En 1991
el 63,1 % de la colonia latinoamericana en Madrid eran mujeres, y en toda
España más del 50 %, y su nivel de cultura era elevado. El
colectivo dominicano era 85 %.femenino, predominantemente de origen
rural y con empleos en servicios y de baja cualificación, polarizado
entre una mayoría sin estudio y una minoría de titulados
superiores.
A finales de los ‘80 aumentó la eventualidad laboral,
(también la intervención del Estado en la asistencia social),
contribuyendo a la fragmentación y la competencia en la clase trabajadora,
la pérdida de solidaridad, y la hostilidad hacia los nuevos inmigrantes,
competidores en el mercado de trabajo. Este segundo flujo latinoamericano
coincidió con inmigraciones de otras procedencias y con la integración
en la Comunidad Europea, con fuerte vigencia de las fronteras exteriores;
una parte de la población desconocía la realidad latinoamericana
y percibió a la inmigración como invasión.
Ya en 1976 se había reunido el grupo de Cooperación Policial
contra el terrorismo, integrado por los ministros de Interior y Justicia,
de donde salió después la Europol, que incluye entre sus
objetivos la persecución a la inmigración ilegal. En junio
1984 fueron firmados los acuerdos intergubernamentales de Schengen (Luxemburgo)
para transferir los controles internos a las fronteras externas de la C.Europea,
y armonizar las normas para el ingreso. El convenio de Dublín de
1990 , las reuniones de Londres de 1990 y de Copenhague de 1993, restringen
el asilo; los acuerdos de Maastrich de 1992 obligan a adaptar la legislación
interior sobre visado y control de fronteras externas.
En los ‘80 y ‘90 hubo cambios importantes económicos, sociales,
culturales y políticos, penetración de capital extranjero
y tecnología de punta. España salió de la semiperiferia,
accedió al Primer Mundo y devino atractiva para la inmigración
laboral desde el Tercer Mundo. Hubo expansión de los servicios y
la actividad económica se concentró en las grandes ciudades.
En Madrid se expandió la demanda de trabajadores profesionales
y técnicos. En 1989 y la primera mitad de los 90 se detuvo el crecimiento
y aumentó el paro, pero también los puestos con salarios
bajos (mantenimiento,limpieza, mensajería, hostelería, servicio
doméstico, cuidado de personas) que aumentaron por el mayor consumo
de bienes y servicios de los sectores medios ascendentes, y que los trabajadores
españoles eludían por las malas condiciones de trabajo,
por estar mal pagados y su poca consideración social; y en ellos
se ubicó la inmigración.
Desde 1985 la política española de inmigración,
en entrada y acceso al trabajo, suprimió las excepcionalidades para
los latinoamericanos. Ahora su legalidad en la residencia depende
de su legalidad en el trabajo.. En 1989, por una orden ministerial, se
exigió recursos económicos para entrar como turista. En 1993
se estableció el sistema de cupos; han sido para servicio doméstico,
hostelería, agricultura y construcción, sin cualificación
y con salarios bajos.
En los años ‘90 la crisis abatió la demanda interna,
hubo más presión fiscal, mayor exigencia para abrir negocios,
y subió mucho el precio del suelo.
Pero la corriente migratoria hacia los países industriales ha
seguido y seguirá, porque las migraciones son consecuencia del desarrollo
desigual en productividad y en condiciones de vida de la población,
entre los Estados,y más ahora con la globalización
económica, que acentúa el desnivel, y uno de sus efectos:
el desmonte del estado de bienestar y el desmantelamiento del derecho laboral.
La inmigración y otros sectores precarizados son mercado de
obra superexplotada.
Cuanto más restricción, hay más extranjeros clandestinos.
La inmigraciónes ahora percibida por los estados como problema
de “seguridad interna” y de “orden público”; en los años
50 y 60 dependía de los ministerios de Trabajo, y pasó a
depender de los ministerios de Interior y de la policía.
Con la construcción de la Unión Europea, el control de
los flujos migratorios ha devenido interés común de los Estados;
la urgencia no es el derecho de los inmigrantes sino el control de las
fronteras exteriores; España es la entrada a Europa desde África
y América Latina, y el pequeño aflojamiento de la Ley
de extranjería enero 2000 en España, afectaba a la
efectividad de la Europa “fortaleza”.
Inglaterra fue un país de emigración hasta los años
‘50, con gran liberalidad en la entrada y residencia para los extranjeros
procedentes desde sus colonias y la Commonwealth; hoy hay expulsión
de indios y paquistaníes, y hay cuotas para los extranjeros de fuera.
Alemania y Suiza también invitaron en los años ‘50 a
inmigrar con contratos de trabajo, pero ahora Alemania considera a los
inmigrantes ajenos a la nación alemana.. En Alemania (como en Suiza)
más de ¾ de los inmigrantes tienen permiso de residencia
permanente, pero solamente un 25 % de los turcos con más de
15 años de residencia ha podido acceder a la “naturalización”.
Alemania tiene acuerdos con Italia, Grecia, España, Portugal, Turquía,
Tunicia y Yugoslavia, “en función de las necesidades del mercado
laboral” con duración de contratos y permisos.
En los años ‘80 hubo en España penetración de
capital extranjero con tecnología de punta; España salió
de la semi-periferia y accedió al “primer mundo” industrial, y devino
atractiva para la emigración laboral desde la periferia. Hubo expansión
de los servicios, y la actividad económica se concentró en
las grandes ciudades; en Madrid se expandió la demanda de
trabajadores profesionales y técnicos. Pero en los años ‘90
se detuvo el crecimiento y comenzó a crecer el paro; pero los trabajos
vacantes, pagados con salarios bajos (agricultura, construcción,
restaurantes, mantenimiento, limpieza, hostelería, mensajería,
servicio doméstico, cuidado de personas) aumentaron, por el mayor
consumo de bienes y servicios por los sectores medios en ascenso, y porque
los trabajadores españoles los rechaza por las malas condiciones
de trabajo y remuneración, y su baja consideración social;
y en ellos se ha ubicado la inmigración.
En España hasta los años ‘80 no hubo control del flujo
inmigratorio,porque era un país de emigración; pero desde
mediados de los ‘80 hay inmigración desde América Latina
y desde Marruecos. Actualmente hay unos 750.000 extranjeros registrados,
la mitad procedentes de la Unión Europea.
La ley de extranjería de 1985 era de control administrativo
y policial, y no contemplaba la residencia permanente. Desde 1993 fueron
fijados contingentes o cupos de permisos de trabajo, se restringió
el acceso a la nacionalidad, y la Ley de Asilo también fue reformada
en 1994, para frenar las demandas.
Pero aumentaron los extranjeros clandestinos. Cada año se convoca
un cupo para extranjeros, en tres sectores básicos: servicio doméstico,
agricultura y construcción, y por provincias; el sistema es desbordado
cada año: el cupo de 1999 era de 28.000 permisos y hubo 75.000 solicitudes.
Es un mecanismo para regularizar a una parte de quienes están ilegalmente,
y así se mantiene un mercado secundario de mano de obra.
En agricultura, hostelería y construcción hay demanda
de mano de obra no cubierta. Un acuerdo con Marruecos pretende crear
un mercado temporal en esos sectores, sometido a condiciones duras de trabajo
y retorno a los nueve meses. Se ha buscado canalizar la voluntad migratoria
hacia la temporalidad.
Esa mano de obra no tiene poder contractual, es una mano de obra cautiva;
se mantiene un “inmigrante ilegal”, y un sub -proletariado conjuntamente
con los colectivos laborales precarizados, y ha hecho bajar aún
los salarios ya bajos. Ese convenio ha sido criticado por los sindicatos
marroquíes. Dijo en su momento George Pompidou: “La inmigración
es también un medio para atemperar el mercado laboral y resistir
a la presión social”.
La baja natalidad (la fecundidad femenina es de 1,07, por debajo del
índice de reposición, que es 2,1) aumenta el déficit
de mano de obra y afecta a la seguridad social.
(Estos apuntes incluyen información extractada de la revista
“Migraciones” de la Universidad Episcopal de Madrid Nº 3, del boletín
Emigración y refugio, Nº 14, 1998 y del artículo
de Antonio Gómez Movellán, revista Viento Sur Nº 47,
Madrid, diciembre de 1999).
III
PORTUGAL
LA EMIGRACIÓN A BRASIL Y EUROPA
Desde EL siglo XVII Portugal había recibido una pequeña
inmigración europea: ingleses y españoles. En 1970 tenía
32.000 extranjeros (2/3 europeos y 2 % africanos). En 1980 tenía
solamente 58.000 extranjeros, más de la mitad africanos y un tercio
europeos.
Era importante la emigración: en siglo y medio, en los siglos
XVIII y XIX fueron a Brasil casi 2 millones de emigrantes portugueses.
La dictadura militar de Salazar, instalada en 1933, fue aislacionista y
durante ella se estancó la industria y hubo recesión general.
Los problemas económicos y el éxodo rural originaron la emigración
hacia América del sur, principalmente a Brasil por razones culturales
e históricas y por la visión de un potencial económico
atractivo.
En los años ‘60 se instalaron en Portugal empresas atraídas
por la mano de obra barata, y hubo un pequeño despegue económico,
pero las demandas de empleo no agrícolas insatisfechas siguieron
aumentando por la presión demográfica.
Las guerras coloniales absorbían la mitad del presupuesto estatal,
y los jóvenes huían para escapar del servicio militar que
duraba 3 ó 4 años en el frente. Entre 1960 y 1970 dejaron
el país alrededor de 1:400.000 personas, de un total de 9 millones
y la población mermó en 200.000.
Más que a Brasil, la emigración fue entonces a Francia,
que vivía un fuerte crecimiento económico. Los inmigrantes
portugueses en Francia eran 770.000 en 1975 y también en 1982. El
desempleo recurrente en sectores que utilizaban mano de obra poco calificada,
incitó a emigrar para empleos temporales y de subcontratación
mejor pagados en Francia, Alemania y Suiza.
Hoy Portugal no es un país de emigración masiva, pero
siguen saliendo unas 20.000 personas al año. Portugal tiene 10 millones
de habitantes y otros 4 millones en el exterior (de ellos 650.000 en Francia).
LA INMIGRACIÓN DESDE LAS EX - COLONIAS
Con la revolución de los Claveles de 1974, la democratización
y la descolonización de África, llegaron como refugiados
más de 100 mil militares y 500 mil civiles. En 1993 hubo una campaña
de regularización.
A partir de 1986, con el ingreso de Portugal a la Comunidad Europea,
se aceleró la inmigración, por el crecimiento económico,
los pedidos del sector público y grandes obras de construcción.
Hoy Brasil no es un país de emigración masiva, pero siguen
saliendo unas 20 mil personas al año.
Portugal tiene 10 millones de habitantes y uno 4 millones en el exterior
(650 mil en Francia).
Desde 1994 Portugal vivió afluencia de inmigrantes, por la citada
descolonización y por el cierre de fronteras de los demás
países europeos.
Los extranjeros solían encontrar empleo en la construcción
y los servicios, y en la economía informal.
Desde junio a diciembre de 1996, por una ley establecida por consenso
parlamentario, se hizo una campaña de regularización, que
recogió 30 mil solicitudes, en medio de la indiferencia de la población.
Los extranjeros debían demostrar que habían estado en Portugal
desde antes del 31.12.95 si eran originarios de las ex-colonias portuguesas
en África, o antes del 25.3.95 si eran ciudadanos de otros países
fuera de la Unión Europea. Los extranjeros que fueron entonces
fueron expulsados.
En 1998 los inmigrantes eran 170 mil (1,7 % de la población),
y más de la mitad residían en Lisboa, donde son el 5 % de
la población.
LOS INMIGRANTES BRASILEÑOS
La integración en Europa contribuyó a debilitar los lazos
con Brasil. No obstante, los ciudadanos brasileños en Portugal conservan
ciertos privilegios: más del 51 % de los trabajadores brasileños
ocupan mandos intermedios o superiores, o desempeñan profesiones
liberales, los europeos llegan al 56 % y los portugueses al 30 %.
La firma brasileña O Globo posee una parte de una de las principales
cadenas de TV portuguesas, los cinco programas televisados más
populares son brasileños, y las cadenas portuguesas difunden abundantemente
culebrones brasileños; y el argot brasileño ha entrado en
el habla de los jóvenes portugueses.
(Extractado de Inmigración y Refugio, del Ministerio de Trabajo
y asuntos Sociales, Madrid, Nº 14, marzo de 1998. Artículo
de Emmanuel Vaillant).
IV
LAS CORRIENTES MIGRATORIAS TRAS LA SEGUNDA
GUERRA MUNDIAL
En Europa, tras la segunda guerra mundial, el corrimiento de fronteras
provocó el desplazamiento forzado de casi 10 millones de polacos
de la parte oriental (transferida a Rusia por la conferencia de Yalta)
y de otros tantos alemanes por la transferencia de la parte oriental de
Alemania a Polonia.
(En la parte siguiente van conceptos y datos tomados de “La Population
du Monde”, de jean Claude Grimal et Guy Herlich, París 1995)
En la segunda mitad del siglo XX se han dado movimientos migratorios
internacionales que podemos reunir en tres grupos:
1- Desde el Sur al Norte, desde los países pobres a los países
ricos (contra-corriente migratoria), principalmente desde América
Latina y Asia a Norteamérica, (particularmente a Estados Unidos);
desde África y Asia a Europa occidental; también. hacia
países petrolíferos de Medio Oriente y desde Asia suroriental
a Australia.
2 - Desde países del Sur a otros países del Sur con situación
menos desfavorable (desde Indonesia a Malaysia, desde Paraguay y Bolivia
a Argentina).
3 - De unos países del Norte a otros: de Europa a Norteamérica,
emigrantes calificados que se mueven en las empresas transnacionales.
4 - Y finalmente en los años 90 se ha agregado en Europa una
corriente Este - Oeste.
Para la reconstrucción de Gran Bretaña el gobierno británico
invitó a trabajadores de su imperio, y acudieron africanos, hindúes,
pakistaníes, jamaicanos... También llegaron colombianos huyendo
de la Violencia iniciada en 1949, y de otros países latinoamericanos.
Claramente desde 1960 Europa occidental devino, de hogar de emigración
a hogar de inmigración. A países industriales de Europa han
emigrado principalmente magrebíes (a Francia) y turcos (a Alemania),
masivamente hasta 1974, para las industrias siderúrgica y automotriz;
a Francia llegaban anualmente unos 300.000 y en 1995 llegaron unos 100.000,
muchos argelinos de Kabilia para la fábrica Renault.
En los años 60 la inmigración contribuyó
a abaratar el trabajo y se la prefirió al progreso técnico.
Hubo actividades menos calificadas y menos pagadas, que quedaron para los
extranjeros. Con la depresión y la desocupación, los partidos
conservadores han promovido la xenofobia. Desde mediados de los 70, con
la iniciación de la onda larga depresiva, la Unión Europea
ha adoptado una política de contención de la inmigración,
el “amurallamiento” de “Europa fortaleza”, particularmente desde los acuerdos
de Schengen (Luxemburgo) en 1984; España es la frontera de entrada
de magrebíes y latinoamericanos. y la nueva Ley para extranjeros
está abriendo una brecha en la “fortaleza”.
En la Unión Europea hay unos 15 millones de inmigrantes de fuera
de la misma; sus países con mayor cantidad de inmigrantes son Alemania,
Francia y Gran Bretaña. En Alemania hay casi 2 millones de turcos
y kurdos,1:250.000 de la ex Yugoslavia, 570.000 italianos, 260.000 polacos.
En Francia hay 650.000 portugueses, 615.000 argelinos, 580.000 marroquíes.
Y en Gran Bretaña hay 465.000 irlandeses, 120.000 italianos, 90.000
estadounidenses, 85.000 paquistaníes, 80.000 italianos.
En Estados Unidos la entrada ilegal de latinoamericanos (principalmente
mexicanos y centroamericanos) dobla la legal. Miami es mayoritariamente
cubana. Negros e hispanos son prolíficos y aumentan su proporción
en la población norteamericana. Una ola de migración
asiática a Estados Unidos y Canadá se produjo desde Filipinas,
Corea del Sur e India. Japón recibe inmigrantes legales
e ilegales; unos 300.000 clandestinos: coreanos, filipinos, brasileños
de ascendencia japonesa, malaysios.
Los emigrados suelen enviar dinero a sus familiares, en cantidades
a veces mayores al valor de las exportaciones de su país de origen;
en Estados Unidos y otros países industriales inmigran técnicos
y profesionales que, al jubilarse, suelen regresar a su país.
Según el Banco Mundial, las transferencias desde Europa al Magreb
fueron: en 1970, 5.000 millones de dólares, y en 1981 34.000 millones
de dólares, y desde Medio Oriente 8.000 millones de dólares;
los egipcios envían a Egipto 3.000 millones de dólares; de
Estados Unidos a Méjico 3.000 millones de dólares, y a El
Salvador 1.000millones de dólares.
En España hay actualmente unos 750.000 inmigrantes,
350.000 de fuera de la Unión Europea, y en Francia hay unos 200.000
inmigrantes españoles.
Actualmente unos 100 millones de personas en el mundo están
viviendo fuera de su país de origen, por desniveles económicos
y de ingreso, y por persecuciones políticas, étnicas o religiosas,
y pese a políticas restrictivas a la inmigración considerada
excesiva, los desniveles empujan a los desocupados o superexplotados
a la emigración.
En febrero 2001 se ha revelado la existencia en Tayikistán,
en condiciones que amnezan seriamente su sobrevivencia, de un millón
de refugiados afganos que huyeron cuando triunfaron los talibanes.
LAS MIGRACIONES EN LA PERIFERIA
Al Golfo Pérsico, a trabajar en la extracción de petróleo,
en las industrias pesadas y en servicios públicos, han ido yemenitas,
egipcios, palestinos, jordanos. Desde Egipto a Arabia Saudí, Libia
e Irak; con la Guerra del Golfo, los que fueron a Irak fueron expulsados.
En Extremo Oriente: los “chinos de ultramar” son el 85 % de la población
de Singapur; de Malaysia han ido a Japón y Singapur; un millón
han ido desde Indonesia; 300.000 birmanos a Tailandia.
La demanda de mano de obra atrajo inmigrantes a Estados Unidos de Norteamérica
y Europa, a los Nuevos Países Industrializados de Extremo Oriente
(Taiwán, Hong Kong, Sudcorea).
En 1947 la partición de India - Pakistán por diferencias
religiosas hizo desplazarse a más de 15 millones de
personas.
Conflictos políticos provocaron la fuga en botes y balsas de
miles de vietnamitas y cubanos.
Los ataques armados para “limpieza étnica” provocaron muertes
y migraciones masivas de serbios, croatas, bosnios y kosovares, en la ex
- Yugoslavia; de tutsis y de hutus en Ruanda y Burundi.
LA IMPLOSIÓN URBANA Y LA MIGRACIÓN
RURAL
Conjuntamente con la explosión demográfica periférica,
se ha dado la concentración urbana, llegando a las megalópolis,
(incluso en la periferia, que tenía mayoría de población
rural), por migración interna y despoblamiento rural.
Las ciudades se originaron principalmente con el comercio y los puestos
militares; se fueron desarrollando con el comercio, después
con la industria y los servicios; se incrementaron notablemente durante
los siglos XIX y XX, pero ha sido en la segunda mitad de éste que
han crecido aceleradamente, con la mecanización agraria y
con el desarrollo y la extensión de los servicios. Gran Bretaña
y Estados Unidos redujeron en pocos años durante la postguerra el
sector ocupacional agrario del 15 % al 5 %,y con él la población
rural.
Al principio del siglo las ciudades más pobladas eran: Londres
con casi 5 millones, Tokio con 1:900.000 y Viena con 1:300.000; todas en
los estados centrales.
Hoy las ciudades mayores son: México con 19 millones, Nueva
York con 18 millones, San Pablo con 17 millones, Tokio con 15 millones,
Los Ángeles con 14 millones, El Cairo con 13 millones, Bombay con
12:500.000, Calcuta y Shangai con 12 millones, Buenos Aires con 11:400.000,
Beichín con 11 millones, Río de Janeiro con 10:300.000, París
y Teherán con 10 millones, Moscú con 9 millones, Yakarta
con 8 millones, Tientsin con 7:800.000, Londres con 7:300.000;
Chicago y Manila con 7 millones, Lima y Bogotá con 6:500.000,
Dacca con 6:200.000, Bangkok con 5:800.000, Delhi, San Petersburgo y Filadelfia
con 5 millones. (La mayoría de ellas son de la periferia).
En las décadas recientes, en varios países europeos se
está dando cierto desplazamiento desde las megalópolis a
las ciudades de tamaño medio, donde la contaminación y la
congestión son menores.
El índice mundial de urbanismo ha subido desde el 16 % al comenzar
el siglo (29 % en el Centro y 9 % en la Periferia) al 49 % (76 % y 43 %
respectivamente).
Los factores principales de la concentración urbana han sido:
el crecimiento de la industria (particularmente en los Estados centrales),
la atracción de los servicios, la migración rural, del excedente
de población rural (en los Estados centrales por la tecnificación
agrícola y en los periféricos por el acaparamiento de la
propiedad y el desaprovechamiento de la tierra). En las grandes ciudades
crecen los “cinturones de miseria” y se deterioran los “cascos” antiguos,
surgen los “pueblos jóvenes” y las “villas miserias” de viviendas
precarias, con carencia de servicios, hacinamiento y desempleo.
V
ALGUNAS REFLEXIONES GENERALES
Las corrientes obedecen a un desnivel y tienden a nivelar; pero no se
trata solamente de desnivel en la densidad democgráfica, aunque
actualmente, con la explosión demográfica periférica
hay países dependientes con alta densidad. Hay claramente una correspondencia
entre las situaciones económicas y políticas imperantes en
los estados y las corrientes migratorias. Las corrientes migratorias tienden
a nivelar las condiciones desiguales existentes entre sus dos puntos (de
partida y de llegada) donde operan las fuerzas de expulsión y de
atracción; a la larga, la migración debería detenerse
al saturarse el mercado de trabajo y restringirse políticamente
las posibilidades de ingreso e integración de inmigrantes.
Pero estamos asistiendo a una “contracorriente” migratoria masiva,
determinada por el agravamiento monstruoso de las condiciones de vida en
vastas regiones de la periferia, provocadas por las políticas neoliberales,
la hegemonía de las transnacionales y el fenómeno de la globalización
(la circulación libre de los capitales de los Estados centrales),
que han abierto aún más la brecha entre las condiciones de
vida entre los Estados centrales y lo periféricos. Por eso, sustituida
la ley de enero 2000, que según el PP y su gobierno provocaban el
“efecto llamada”, siguen llegando las “pateras”. Es que las condiciones
de vida en muchos países periféricos se han vuelto infernales.
Mientras a los marroquíes se los devuelve a su país (y cada
día llegan decenas) los subsaharianos no pueden ser devueltos porque
sus estados no los reconocen.
Cuando hablamos de países ricos y países pobres, hay
que tener en cuenta que también en la sociedad de cada país
se han agrandado las desigualdades,que en los Estados periféricos
hay también una minoría dominante ligada a la minoría
dominante de los Estados centrales, que participa en el negocio de los
centros internacionales de poder, y se enriquece en medio de un mar de
pobreza y marginamiento.
Y ALGUNAS REFLEXIONES PARTICULARES
La nueva ley de extranjería de enero 2001 alarga de 2 a 5 años
la estadía ilegal mínima para solicitar la regularización,
autoriza expulsar expeditivamente a los inmigrantes ilegales, sanciona
con multas pesadas a los empresarios que contraten a inmigrantes ilegales,
priva a éstos de asesoría jurídica gratuita, y también
de los derechos elementales de reunión, sindicalización,
asociación, manifestación y huelga; restringe el reagrupamiento
familiar al primer grado, establece que transcurridos tres meses de una
solicitud, si no hay respuesta de las autoridades, es tácitamente
una denegación; el gobierno quiere impedir que los inmigrantes ilegales
puedan sobrevivir y quedarse, quiere someter la inmigración a las
condiciones que establezca el gobierno, imponer su autoridad, pero se pone
en contradicción incluso con los empresarios que han funcionado
con esa mano de obra inmigrante, legal e ilegal. En Murcia los empresarios
agrícolas protestaban que se les echaba a perder la cosecha. A los
subsaharianos no se los puede devolver, porque sus gobiernos no los reconocen.
El convenio con el gobierno ecuatoriano, de regularizar a los inmigrantes
ecuatorianos pagándoles los viajes de ida y regreso para que gestionen
en las representaciones diplomáticas de allá los permisos
de residencia, ha sido vista con desconfianza; ecuatorianos han argumentado
que la mafia en Ecuador les puede cobrar por realizar los trámites;
al momento, de los muchos miles (se estima que hay 150.000 ecuatorianos
en España) se ha informado que 2.000 han aceptado la oferta del
gobierno, y ya han viajado 200. Y la huelga de hambre de Barcelona fue
levantada con el compromiso del gobierno de revisar las 60.000 solicitudes
de regularización denegadas.
El gobierno argumenta que regularizar a todos los irregulares favorece
la continuación del negocio de la mafia de las pateras; cuando por
el contrario, son las restricciones a la entrada lo que la favorece.
Las manifestaciones multitudinarias contra la ley de extranjería
y en solidaridad con los inmigrantes, realizadas el domingo 11 de febrero,
en Madrid pese a las limitaciones puestas por los convocantes, han mostrado
un estado de opinión de gran parte de la población española;
que se ha expresado o reflejado en las declaraciones de la Conferencia
Episcopal y del Defensor del Pueblo contra la ley de extranjería;
el ministro de Interior salió a asegurar que no va a hacer expulsiones
masivas (que lo autoriza la ley) y en realidad la ley directamente no ha
sido aplicada, aunque el temor de las empresas a las sanciones los ha llevado
a despedir a los inmigrantes ilegales, a veces sin pagarles por el trabajo
adeudado.
Con sus actitudes autoritarias y arbitrarias, el gobierno se ha echado
encima otras dificultades: con la Audiencia Nacional, con el Tribunal Constitucional,
con los sindicatos de funcionarios, con la iglesia católica vasca;
está en una situación de debilidad aunque tenga mayoría
absoluta en el Congreso y en el Senado.
Esta situación da condiciones favorables para que un amplio
movimiento a organizar a partir de los encierros y de coordinación,
abierto a la participación de todas las organizaciones que
se proclamen defensoras de los derechos de los inmigrantes, para desarrollar
una movilización popular continuada y creciente, e imponer al gobierno
de derecha algunos retrocesos.
Alcalá de Henares, 21 de febrero 2001 . Luis Sanguinet Cabral
Espacio Alternativo Novedades Documentos Campañas Convocatorias Jóvenes Corriente Alterna Amig@s