BREVE  HISTORIA  DE  LAS  MIGRACIONES

(La mayor parte de este documento fue redactado con vistas a su presentación en el Congreso Iberoamericano organizado por Aculco, Asociación de Inmigrantes Colombianos, que se realizó el 21 y 22 de febrero del 2000. La Comisión Directiva de Casa Uruguay en Madrid decidió finalmente no participar en dicho congreso por discrepar con varias de sus formas ya fijadas. En este año transcurrido le hecho modificaciones y finalmente le he agregado párrafos del capítulo “El curso demográfico del siglo XX” de un Estudio del siglo XX que estoy terminando, y también reflexiones sobre el actual movimiento de inmigrantes contra la ley de extranjería.)

La inmigración íberoamericana actual en España tiene que ver principalmente con la situación económica de la mayor parte de la población de los países latinoamericanos, que tiene raíz estructural y está agravada por la actual globalización del capital (hegemonizada por las transnacionales), y por la explosión demográfica iniciada en la segunda postguerra en toda la periferia del sistema económico mundial; y está relacionada con los vínculos históricos y culturales de Indoíberoamérica con España.
A esta inmigración y a la procedente de otros países que fueron posesiones europeas, les es aplicable la justificación: “Nosotros estamos acá porque ustedes estuvieron allá”, y se las puede caracterizar como contra-corrientes migratorias; pero no se trata, como en las contracorrientes marinas, de la misma agua que rebota y retorna, porque el contingente de emigrados españoles que regresan es ínfimo (llegó a ser de unos 70.000 al año a mediados de los ‘70) y fue mayor el retorno a Portugal por la descolonización africana tras la revolución de los Claveles).
Pero además se están dando fuertes corrientes migratorias desde regiones periféricas a los Estados centrales, aún sin una relación histórica y cultural, como lo es  desde países subsaharianos al Estado español. En todos los casos encontramos la agudización de explotación y la pobreza para la mayoría de la población, además de situaciones de dificultades creadas por regímenes políticos opresivos y represivos.
Para caracterizar la actual  inmigración desde la periferia al centro, es interesante reseñar otras migraciones que sucedieron a través de los tiempos, y luego hacer el estudio de las migraciones actuales.
I
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MIGRACIONES  PRIMITIVAS  POBLADORAS
Los antecesores del Homo Sapiens sapiens, originarios de África (los Australopitecos), se expandieron hacia varias regiones de Eurasia, y hasta la actual España llegó el Homo Habilis de Atapuerca hace casi 800.000 años.
Hace unos 40.000 años los Homo Sapiens sapiens se esparcieron por la Tierra y al actual continente americano llegaron  las primeras comunidades primitivas de mongoloides, por el estrecho de Behring, inmigrantes que fueron sus descubridores y primeros pobladores, posiblemente seguidos por otras migraciones llegadas desde Australia a través de la Antártida  hace unos 6.000 años, y  por polinesios y melanesios  a través del Pacífico hace unos 3.000 años.

MIGRACIONES  INVASORAS
En los Tiempos Antiguos se desplazaron en Eurasia pueblos pastores, principalmente por el agotamiento de las pasturas, se instalaron en regiones más favorables en clima y recursos, destruyeron o adoptaron y desarrollaron las civilizaciones originarias (pescadoras y agrícolas).
Algunos imperios esclavistas y con mayor nivel técnico y militar (como Roma) sometieron a otros pueblos, colonizaron  e impusieron su civilización.
En las postrimerías del Imperio Romano, empujados y desplazados por los hunos emigrados desde Mogolia, los pueblos pastores llamados “bárbaros”por los romanos, irrumpieron en el Imperio, se instalaron y adoptaron su cultura, aportando algunos elementos propios.
En la Edad Media, los  pueblos islámicos se expandieron desde la árida Arabia con la motivación de llevar su religión y sometieron a otros pueblos; en El Andaluz (España) introdujeron cultivos, técnicas y manufacturas, impusieron tributos pero no exterminaron a los creyentes de otras religiones.

OCUPACIÓN  RAPIÑADORA  Y  GENOCIDA
En los Tiempos Modernos Portugal y España iniciaron la exploración y la conquista de África y América, y detrás de sus ejércitos llevaron a sus colonizadores. ¿Qué motivación los movía? El viaje de Colón fue financiado principalmente por la Hermandad de Comerciantes; el 12 de octubre de 1492 el almirante escribió en su diario que quería llevar a España algunos “indios” “para que aprendan a hablar”, y el 27 de noviembre, admirando aquellas tierras: “Toda la cristiandad tendrá negocio con ellas”.
Paul Rivet estimó la población aborigen en 45 millones, y E. Galeano reproduce otras estimaciones de 80 a 90 millones. Con el trabajo esclavo y los castigos en minas y plantaciones, y las enfermedades introducidas por los europeos, en 150 años esa población se redujo a 3 millones (y 10 millones de mestizos). En particular en La Española en 1492 había unos 250.000 habitantes; en 1508 quedaban 60.000, en 1510 46.000, en 151220.000 , en 1548 menos de 500, y en 1560 ninguno.
Así en la actual América, regiones que habían sido densas quedaron casi despobladas, aptas para recibir a grandes contingentes migratorios; y además para llevar esclavos: en tres siglos fueron exterminados o sustraídos de África unos 80 millones de africanos. En América, españoles y criollos explotaron a los aborígenes y africanos como esclavos.
Sobre la obra de España en América, las potencias europeas rivales difundieron la llamada Leyenda Negra; pero el oro y la plata rapiñados por España fueron a parar a los abastecedores de la aristocracia española, empresarios de manufacturas principalmente de Francia y Flandes, mientras en España la población se arruinaba y empobrecía . Como dijo E. Galeano en “Las venas abiertas de América latina”: “España tenía la vaca, pero otros tomaban la leche”.
A diferencia de las colonias inglesas, francesas y otras europeas, que eran de “encuadramiento” colonial, los españoles se casaban con “indias”, y con sus descendientes criollos y mestizos formaron  una clase social que dominó sobre los aborígenes; los peninsulares se reservaban los cargos de jerarquía. Autoridades y empresarios aplicaban con discrecionalidad las disposiciones reales que simulaban limitar la explotación de los aborígenes.
Y en la Revolución Americana, salvo muy  pocas excepciones, fueron protagonistas los criollos, y ellos dictaron Constituciones que excluían de derechos políticos al grueso de la población.

LA  EMIGRACIÓN  ESPAÑOLA  A  AMÉRICA:  FUGA  DE  LA  POBREZA
La emigración española salió principalmente de las Canarias y Galicia y se estableció principalmente en las zonas templadas. En los siglos XVII y XVIII la emigración española estuvo restringida. En el siglo XIX los liberales establecieron la “libertad de emigrar” en las constituciones de 1812, 1854 y 1869. Desde 1853 el Estado fomentó la emigración hacia América, y al terminar el siglo habían emigrado 500.000 (principalmente gallegos,canarios y cantábricos) hacia el Plata, Méjico, Cuba y Centroamérica. En 1907 Alfonso XII promulgó la primera ley de Emigración proclamando la libertad para emigrar y creando el Consejo superior de la Emigración; otra fue dictada en 1924. En 1915 la población de España era 18 millones, y habían emigrado 1:800.000, aunque entonces el Estado español no atendía la situación de los emigrantes en su país de llegada.
Las causas de la emigración eran las estructuras sociales que venían del siglo XIX, con grandes desigualdades sociales y  pobreza de obreros y campesinos. Los inmigrantes españoles se integraron bien, crearon servicios, comercios y pequeñas industrias; ascendieron en la jerarquía social y en general se quedaron. Entre 1871 y 1920 entraron por el puerto de Buenos Aires 4 millones de inmigrantes, de ellos 2 millones: de italianos y 1:100.000 de españoles.
En 1930, con el fin de la larga explosión demográfica europea iniciada en el siglo XVIII, con las repercusiones de la crisis de Wall Street 1929 y las restricciones que pusieron los países receptores, cesó la emigración masiva hacia América, que se había acentuado en  los períodos de las crisis cíclicas, las guerras y las derrotas de los movimientos sociales y revolucionarios. En España incidieron la guerra civil y la derrota de la República por la intervención de Alemania e Italia, para provocar la emigración, (los refugiados son  también emigrantes); salieron 500.000 españoles: 400.000 a Francia, 30.000 a América hispana (casi todos a Méjico), 20 mil al norte de África y 3 mil a la URSS, para salvarse de la suerte que tuvieron los 200.000 fusilados en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas.

II
LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA DE  DESEMPLEADOS  A  OTROS  ESTADOS  DE  EUROPA

Desde 1940 al fin de los años 60 salieron más de 600.000 emigrantes, y entre 1960 y 1973 salieron hacia otros países de Europa, en forma temporal o permanente, 2 millones: 400.000 a Alemania, y a Francia, Suiza, Gran Bretaña, Países Bajos; andaluces, gallegos, madrileños, castellanos, valencianos y extremeños.
En 1956 el gobierno de Franco creó el Instituto Superior de la Emigración,y en 1960 y 1971 dictó otras leyes fomentando la emigración, porque el excedente de mano de obra  campesina no era absorbida por la industria, había alto desempleo y fuerte crecimiento demográfico, y temor en el gobierno a conflictos laborales y sociales.
Tras la segunda guerra mundial, los países de Europa occidental necesitaron mano de obra para la reconstrucción, y coincidiendo con el inicio de la onda larga económica expansiva y la política de estado de bienestar y pleno empleo, Gran Bretaña invitó a trabajadores de sus colonias; Francia recibió principalmente a argelinos.
En 1973, con la crisis del petróleo y el inicio de la onda larga económica depresiva, los emigrados españoles empezaron a retornar a unos 70.000 por año, y las salidas fueron pocas y temporales: hacia Suiza para la construcción y hacia Francia para la vendimia y otras faenas agrícolas.
Finalmente, en los años 80 y 90 salieron menos de 1.000 al año.

LA  INMIGRACIÓN  HISPANOAMERICANA:  POLÍTICA  Y  ECONÓMICA
En 1949 se inició en Colombia la Década de la Violencia, que provocó migración rural a las ciudades y emigración de Colombia, pero ésta o fue a España, que estaba bajo la dictadura, sino a Gran Bretaña y otros países de Europa occidental.
Al fin de los ‘70 y en los ‘80, con el estancamiento económico y el desempleo creciente, los Estados de Europa occidental endurecieron los requisitos de entrada, establecieron cupos laborales limitados, condicionaron la residencia al empleo e incrementaron las expulsiones.
Pero en España, con el fin del régimen de Franco, la Transición y la apertura política y económica al exterior,  fue alentada la corriente inmigratoria desde América hispánica.
El primer flujo hispanoamericano provino del Cono Sur; se inició a finales de los 70, huyendo de la implantación de dictaduras militares y la eliminación coordinada de opositores. El sector más numeroso del exilio político fue argentino. Había mayoría de profesionales, técnicos y personal de calificación media y tendencia importante al trabajo por cuenta propia.
Tenía más del 50 % en trabajos de alta calificación, un tercio por cuenta propia y presencia fuerte en servicios para empresas. La absorción de inmigrantes latinoamericanos fue por demanda de mano de obra calificada en servicios.
En la transición política española el contexto receptor fue de solidaridad, identificando al exilio latinoamericano con el vivido anteriormente español por muchos españoles, y el nuevo régimen quería dar una imagen sustitutiva de la imperialista de la época de Franco.
La Ley de Asilo y refugio de 1984 era amplia, y hubo excepcionalidad para los inmigrantes latinoamericanos (convenios de supresión de visados, leyes que los eximían de permiso de trabajo) por los vínculos históricos. Su momento de llegada fue favorable, su legalidad los favoreció en el trabajo y surgieron empresarios latinoamericanos.
Madrid recibió inversión que fue a formación de empresas de servicios, autoempleo, aumento de la economía informal. En los ‘80 subió el nivel de vida y la movilidad social, se aburguesó la joven clase media española.  Los cambios sociales e ideológicos condicionaron la percepción sobre los inmigrantes latinoamericanos por la población joven,, expuesta a la problemática del acceso laboral, con discriminación.
El segundo flujo, del fin de los ‘80 y de los ‘90, provino del cono Sur,del Caribe, de América Central y Andina. Según “Migraciones” de 1998, los colectivos más numerosos eran: el argentino, el dominicano y el peruano, y su motivación es económica, laboral. En 1991 el 63,1 % de la colonia latinoamericana en Madrid eran mujeres, y en toda España más del 50 %, y su nivel de cultura era elevado. El colectivo dominicano era  85 %.femenino, predominantemente de origen rural y con empleos en servicios y de baja cualificación, polarizado entre una mayoría sin estudio y una minoría de titulados superiores.
A finales de los ‘80 aumentó la eventualidad  laboral, (también la intervención del Estado en la asistencia social), contribuyendo a la fragmentación y la competencia en la clase trabajadora, la pérdida de solidaridad, y la hostilidad hacia los nuevos inmigrantes, competidores en el mercado de trabajo. Este segundo flujo latinoamericano coincidió con inmigraciones de otras procedencias y con la integración en la Comunidad Europea, con fuerte vigencia de las fronteras exteriores; una parte de la población desconocía la realidad latinoamericana y percibió a la inmigración como invasión.
Ya en 1976 se había reunido el grupo de Cooperación Policial contra el terrorismo, integrado por los ministros de Interior y Justicia, de donde salió después la Europol, que incluye entre sus objetivos la persecución a la inmigración ilegal. En junio 1984 fueron firmados los acuerdos intergubernamentales de Schengen (Luxemburgo) para transferir los controles internos a las fronteras externas de la C.Europea, y armonizar las normas para el ingreso. El convenio de Dublín de 1990 , las reuniones de Londres de 1990 y de Copenhague de 1993, restringen el asilo; los acuerdos de Maastrich de 1992 obligan a adaptar la legislación interior sobre visado y control de fronteras externas.
En los ‘80 y ‘90 hubo cambios importantes económicos, sociales, culturales y políticos, penetración de capital extranjero y tecnología de punta. España salió de la semiperiferia, accedió al Primer Mundo y devino atractiva para la inmigración laboral desde el Tercer Mundo. Hubo expansión de los servicios y la actividad económica se concentró en las grandes ciudades.
En Madrid se expandió la demanda de trabajadores profesionales y técnicos. En 1989 y la primera mitad de los 90 se detuvo el crecimiento y aumentó el paro, pero  también los puestos con salarios bajos (mantenimiento,limpieza, mensajería, hostelería, servicio doméstico, cuidado de personas) que aumentaron por el mayor consumo de bienes y servicios de los sectores medios ascendentes, y que los trabajadores españoles eludían  por las malas condiciones de trabajo, por estar mal pagados y su poca consideración social; y en ellos se ubicó la inmigración.
Desde 1985 la política española de inmigración, en entrada y acceso al trabajo, suprimió las excepcionalidades para los latinoamericanos.  Ahora su legalidad en la residencia  depende de su legalidad en el trabajo.. En 1989, por una orden ministerial, se exigió recursos económicos para entrar como turista. En 1993 se estableció el sistema de cupos; han sido para servicio doméstico, hostelería, agricultura y construcción, sin cualificación y con salarios bajos.
En los años ‘90 la crisis abatió la demanda interna, hubo más presión fiscal, mayor exigencia para abrir negocios, y subió mucho el precio del suelo.
Pero la corriente migratoria hacia los países industriales ha seguido y seguirá, porque las migraciones son consecuencia del desarrollo desigual en productividad y en condiciones de vida de la población, entre los Estados,y más ahora con la globalización  económica, que acentúa el desnivel, y uno de sus efectos: el desmonte del estado de bienestar y el desmantelamiento del derecho laboral. La  inmigración y otros sectores precarizados son mercado de obra superexplotada.
Cuanto más restricción, hay más extranjeros clandestinos. La inmigraciónes ahora percibida  por los estados como problema de  “seguridad interna” y de “orden público”; en los años 50 y 60 dependía de los ministerios de Trabajo, y pasó a depender de los ministerios de Interior y de la policía.
Con la construcción de la Unión Europea, el control de los flujos migratorios ha devenido interés común de los Estados; la urgencia no es el derecho de los inmigrantes sino el control de las fronteras exteriores; España es la entrada a Europa desde África y América Latina, y el pequeño aflojamiento de la  Ley de extranjería enero 2000 en España, afectaba  a la efectividad de la Europa “fortaleza”.
Inglaterra fue un país de emigración hasta los años ‘50, con gran liberalidad en la entrada y residencia para los extranjeros procedentes desde sus colonias y la Commonwealth; hoy hay expulsión de indios y paquistaníes, y hay cuotas para los extranjeros de fuera.
Alemania y Suiza también invitaron en los años ‘50 a inmigrar con contratos de trabajo, pero ahora Alemania considera a los inmigrantes ajenos a la nación alemana.. En Alemania (como en Suiza) más de ¾ de los inmigrantes tienen permiso de residencia permanente, pero solamente un 25 % de los turcos  con más de 15 años de residencia ha podido acceder a la “naturalización”. Alemania tiene acuerdos con Italia, Grecia, España, Portugal, Turquía, Tunicia y Yugoslavia, “en función  de las necesidades del mercado laboral” con duración de contratos y permisos.
En los años ‘80 hubo en España penetración de capital extranjero con tecnología de punta; España salió de la semi-periferia y accedió al “primer mundo” industrial, y devino atractiva para la emigración laboral desde la periferia. Hubo expansión de los servicios, y la actividad económica se concentró en las grandes ciudades; en Madrid se  expandió la demanda de trabajadores profesionales y técnicos. Pero en los años ‘90 se detuvo el crecimiento y comenzó a crecer el paro; pero los trabajos vacantes, pagados con salarios bajos (agricultura, construcción, restaurantes, mantenimiento, limpieza, hostelería, mensajería, servicio doméstico, cuidado de personas) aumentaron, por el mayor consumo de bienes y servicios por los sectores medios en ascenso, y porque los trabajadores españoles los rechaza por las malas condiciones de trabajo y remuneración, y su baja consideración social; y en ellos se ha ubicado la inmigración.
En España hasta los años ‘80 no hubo control del flujo inmigratorio,porque era un país de emigración; pero desde mediados de los ‘80 hay inmigración desde América Latina y desde Marruecos. Actualmente hay unos 750.000 extranjeros registrados, la mitad procedentes de la Unión Europea.
La ley de extranjería de 1985 era de control administrativo y policial, y no contemplaba la residencia permanente. Desde 1993 fueron fijados contingentes o cupos de permisos de trabajo, se restringió el acceso a la nacionalidad, y la Ley de Asilo también fue reformada en 1994, para frenar las demandas.
Pero aumentaron los extranjeros clandestinos. Cada año se convoca un cupo para extranjeros, en tres sectores básicos: servicio doméstico, agricultura y construcción, y por provincias; el sistema es desbordado cada año: el cupo de 1999 era de 28.000 permisos y hubo 75.000 solicitudes. Es un mecanismo para regularizar a una parte de quienes están ilegalmente, y así  se mantiene un mercado secundario de mano de obra.
En agricultura, hostelería y construcción hay demanda de mano de obra no cubierta. Un acuerdo con Marruecos pretende crear  un mercado temporal en esos sectores, sometido a condiciones duras de trabajo y retorno a los nueve meses. Se ha buscado canalizar la voluntad migratoria hacia la temporalidad.
Esa mano de obra no tiene poder contractual, es una mano de obra cautiva; se mantiene un “inmigrante ilegal”, y un sub -proletariado conjuntamente con los colectivos laborales precarizados, y ha hecho bajar aún los salarios ya bajos. Ese convenio ha sido criticado por los sindicatos marroquíes. Dijo en su momento George Pompidou: “La inmigración es también un medio para atemperar el mercado laboral y resistir a la presión social”.
La baja natalidad (la fecundidad femenina es de 1,07, por debajo del índice de reposición, que es 2,1) aumenta el déficit de mano de obra y afecta a la seguridad social.
(Estos apuntes incluyen información extractada de la revista “Migraciones” de la Universidad Episcopal de Madrid Nº 3, del boletín Emigración y refugio, Nº 14, 1998 y  del artículo de Antonio Gómez Movellán, revista Viento Sur Nº 47, Madrid, diciembre de 1999).

III
PORTUGAL

LA  EMIGRACIÓN  A  BRASIL  Y  EUROPA
Desde EL siglo XVII Portugal había recibido una pequeña inmigración europea: ingleses y españoles. En 1970 tenía 32.000 extranjeros (2/3 europeos y 2 % africanos). En 1980 tenía solamente 58.000 extranjeros, más de la mitad africanos y un tercio europeos.
Era importante la emigración: en siglo y medio, en los siglos XVIII y XIX fueron a Brasil casi 2 millones de emigrantes portugueses. La dictadura militar de Salazar, instalada en 1933, fue aislacionista y durante ella se estancó la industria y hubo recesión general. Los problemas económicos y el éxodo rural originaron la emigración hacia América del sur, principalmente a Brasil por razones culturales e históricas y por la visión de un potencial económico atractivo.
En los años ‘60 se instalaron en Portugal empresas atraídas por la mano de obra barata, y hubo un pequeño despegue económico, pero las demandas de empleo no agrícolas insatisfechas siguieron aumentando por la presión demográfica.
Las guerras coloniales absorbían la mitad del presupuesto estatal, y los jóvenes huían para escapar del servicio militar que duraba 3 ó 4 años en el frente. Entre 1960 y 1970 dejaron el país alrededor de 1:400.000 personas, de un total de 9 millones y la población mermó en 200.000.
Más que a Brasil, la emigración fue entonces a Francia, que vivía un fuerte crecimiento económico. Los inmigrantes portugueses en Francia eran 770.000 en 1975 y también en 1982. El desempleo recurrente en sectores que utilizaban mano de obra poco calificada, incitó a emigrar para empleos temporales y de subcontratación mejor pagados en Francia, Alemania y Suiza.
Hoy Portugal no es un país de emigración masiva, pero siguen saliendo unas 20.000 personas al año. Portugal tiene 10 millones de habitantes y otros 4 millones en el exterior (de ellos 650.000 en Francia).

LA  INMIGRACIÓN  DESDE  LAS  EX - COLONIAS
Con la revolución de los Claveles de 1974, la democratización y la descolonización de África, llegaron como refugiados más de 100 mil militares y 500 mil civiles. En 1993 hubo una campaña de regularización.
A partir de 1986, con el ingreso de Portugal a la Comunidad Europea, se aceleró la inmigración, por el crecimiento económico, los pedidos del sector público y grandes obras de construcción.  Hoy Brasil no es un país de emigración masiva, pero siguen saliendo unas 20 mil personas al año.
Portugal tiene 10 millones de habitantes y uno 4 millones en el exterior (650 mil en Francia).
Desde 1994 Portugal vivió afluencia de inmigrantes, por la citada descolonización y por el cierre de fronteras de los demás países europeos.
Los extranjeros solían encontrar empleo en la construcción y los servicios, y en la economía informal.
Desde junio a diciembre de 1996, por una ley establecida por consenso parlamentario, se hizo una campaña de regularización, que recogió 30 mil solicitudes, en medio de la indiferencia de la población. Los extranjeros debían demostrar que habían estado en Portugal desde antes del 31.12.95 si eran originarios de las ex-colonias portuguesas en África, o antes del 25.3.95 si eran ciudadanos de otros países fuera de la Unión Europea. Los extranjeros que fueron entonces  fueron expulsados.
En 1998 los inmigrantes eran 170 mil (1,7 %  de la población), y más de la mitad residían en Lisboa, donde son el 5 % de la población.

LOS INMIGRANTES BRASILEÑOS
La integración en Europa contribuyó a debilitar los lazos con Brasil. No obstante, los ciudadanos brasileños en Portugal conservan ciertos privilegios: más del 51 % de los trabajadores brasileños ocupan mandos intermedios o superiores, o desempeñan profesiones liberales, los europeos llegan al 56 % y los portugueses al 30 %.
La firma brasileña O Globo posee una parte de una de las principales cadenas de TV portuguesas,  los cinco programas televisados más populares son brasileños, y las cadenas portuguesas difunden abundantemente culebrones brasileños; y el argot brasileño ha entrado en el habla de los jóvenes portugueses.
(Extractado de Inmigración y Refugio, del Ministerio de Trabajo y asuntos Sociales, Madrid, Nº 14, marzo de 1998. Artículo de Emmanuel Vaillant).

IV
LAS CORRIENTES MIGRATORIAS TRAS  LA  SEGUNDA  GUERRA  MUNDIAL

En Europa, tras la segunda guerra mundial, el corrimiento de fronteras provocó el desplazamiento forzado de casi 10 millones de polacos de la parte oriental (transferida a Rusia por la conferencia de Yalta) y de otros tantos alemanes por la transferencia de la parte oriental de Alemania a Polonia.
(En la parte siguiente van conceptos y datos tomados de “La Population du Monde”, de jean Claude Grimal et Guy Herlich, París 1995)
En la segunda mitad del siglo XX se han dado movimientos migratorios internacionales que podemos reunir en tres grupos:
1- Desde el Sur al Norte, desde los países pobres a los países ricos (contra-corriente migratoria), principalmente desde América Latina y Asia a Norteamérica, (particularmente a Estados Unidos); desde África y Asia a Europa occidental; también.  hacia países petrolíferos de Medio Oriente y desde Asia suroriental a Australia.
2 - Desde países del Sur a otros países del Sur con situación menos desfavorable (desde Indonesia a Malaysia, desde Paraguay y Bolivia a Argentina).
3 - De unos países del Norte a otros: de Europa a Norteamérica, emigrantes calificados que se mueven en las empresas transnacionales.
4 - Y finalmente en los años 90 se ha agregado en Europa una corriente Este - Oeste.
Para la reconstrucción de Gran Bretaña el gobierno británico invitó a trabajadores de su imperio, y acudieron africanos, hindúes, pakistaníes, jamaicanos... También llegaron colombianos huyendo de la Violencia iniciada en 1949,  y de otros países latinoamericanos.
Claramente desde 1960 Europa occidental devino, de hogar de emigración a hogar de inmigración. A países industriales de Europa han emigrado principalmente magrebíes (a Francia) y turcos (a Alemania), masivamente hasta 1974, para las industrias siderúrgica y automotriz; a Francia llegaban anualmente unos 300.000 y en 1995 llegaron unos 100.000, muchos argelinos de Kabilia para la fábrica Renault.
En los años 60 la inmigración contribuyó  a abaratar el trabajo y se la prefirió al progreso técnico. Hubo actividades menos calificadas y menos pagadas, que quedaron para los extranjeros. Con la depresión y la desocupación, los partidos conservadores han promovido la xenofobia. Desde mediados de los 70, con la iniciación de la onda larga depresiva, la Unión Europea ha adoptado una política de contención de la inmigración, el “amurallamiento” de “Europa fortaleza”, particularmente desde los acuerdos de Schengen (Luxemburgo) en 1984; España es la frontera de entrada de magrebíes y latinoamericanos. y  la nueva Ley para extranjeros está abriendo una brecha en la “fortaleza”.
En la Unión Europea hay unos 15 millones de inmigrantes de fuera de la misma; sus países con mayor cantidad de inmigrantes son Alemania, Francia y Gran Bretaña. En Alemania hay casi 2 millones de turcos y kurdos,1:250.000 de la ex Yugoslavia, 570.000 italianos, 260.000 polacos. En Francia hay 650.000 portugueses, 615.000 argelinos, 580.000 marroquíes.  Y en Gran Bretaña hay 465.000 irlandeses, 120.000 italianos, 90.000 estadounidenses, 85.000 paquistaníes, 80.000 italianos.
En Estados Unidos la entrada ilegal de latinoamericanos (principalmente mexicanos y centroamericanos) dobla la legal. Miami es mayoritariamente cubana. Negros e hispanos son prolíficos y aumentan su proporción en la población norteamericana.  Una ola de  migración asiática a Estados Unidos y Canadá se produjo desde Filipinas, Corea  del Sur e India. Japón recibe  inmigrantes legales e ilegales; unos 300.000 clandestinos: coreanos, filipinos, brasileños de ascendencia japonesa, malaysios.
Los emigrados suelen enviar dinero a sus familiares, en cantidades a veces mayores al valor de las exportaciones de su país de origen; en Estados Unidos y otros países industriales inmigran técnicos y profesionales que, al jubilarse, suelen regresar a su país.
Según el Banco Mundial, las transferencias desde Europa al Magreb fueron: en 1970, 5.000 millones de dólares, y en 1981 34.000 millones de dólares, y desde Medio Oriente 8.000 millones de dólares; los egipcios envían a Egipto 3.000 millones de dólares; de Estados Unidos a Méjico 3.000 millones de dólares, y a El Salvador 1.000millones de dólares.
En España  hay actualmente unos  750.000 inmigrantes, 350.000 de fuera de la Unión Europea, y en Francia hay unos 200.000  inmigrantes españoles.
Actualmente unos 100 millones de personas en el mundo están viviendo fuera de su país de origen, por desniveles  económicos  y de ingreso, y por persecuciones políticas, étnicas o religiosas, y pese a  políticas restrictivas a la inmigración considerada excesiva, los desniveles empujan a los desocupados  o superexplotados a la emigración.
En febrero 2001 se ha revelado la existencia en Tayikistán, en condiciones que amnezan seriamente su sobrevivencia, de un millón de refugiados afganos que huyeron cuando triunfaron los talibanes.

LAS MIGRACIONES  EN LA PERIFERIA
Al Golfo Pérsico, a trabajar en la extracción de petróleo, en las industrias pesadas y en servicios públicos, han ido yemenitas, egipcios, palestinos, jordanos. Desde Egipto a Arabia Saudí, Libia e Irak; con la Guerra del Golfo, los que fueron a Irak fueron expulsados.
En Extremo Oriente: los “chinos de ultramar” son el 85 % de la población de Singapur; de Malaysia han ido a Japón y Singapur; un millón han ido desde Indonesia; 300.000 birmanos a Tailandia.
La demanda de mano de obra atrajo inmigrantes a Estados Unidos de Norteamérica y Europa, a los Nuevos Países Industrializados de Extremo Oriente (Taiwán, Hong Kong, Sudcorea).
En 1947 la partición de India - Pakistán por diferencias religiosas  hizo desplazarse a más de 15 millones de  personas.
Conflictos políticos provocaron la fuga en botes y balsas de miles de vietnamitas y cubanos.
Los ataques armados para “limpieza étnica” provocaron muertes y migraciones masivas de serbios, croatas, bosnios y kosovares, en la ex - Yugoslavia; de tutsis y de hutus en Ruanda y Burundi.

LA  IMPLOSIÓN  URBANA Y  LA  MIGRACIÓN  RURAL
Conjuntamente con la explosión demográfica periférica, se ha dado la concentración urbana, llegando a las megalópolis, (incluso en la periferia, que tenía mayoría de población rural), por migración interna y despoblamiento rural.
Las ciudades se originaron principalmente con el comercio y los puestos militares; se fueron desarrollando con el comercio,  después con la industria y los servicios; se incrementaron notablemente durante los siglos XIX y XX, pero ha sido en la segunda mitad de éste que han crecido aceleradamente, con la mecanización agraria  y con el desarrollo y la extensión de los servicios. Gran Bretaña y Estados Unidos redujeron en pocos años durante la postguerra el sector ocupacional agrario del 15 % al 5 %,y con él la población rural.
Al principio del siglo las ciudades más pobladas eran: Londres con casi 5 millones, Tokio con 1:900.000 y Viena con 1:300.000; todas en los estados centrales.
Hoy las ciudades mayores son: México con 19 millones, Nueva York con 18 millones, San Pablo con 17 millones, Tokio con 15 millones, Los Ángeles con 14 millones, El Cairo con 13 millones, Bombay con 12:500.000, Calcuta y Shangai con 12 millones, Buenos Aires con 11:400.000, Beichín con 11 millones, Río de Janeiro con 10:300.000, París y Teherán con 10 millones, Moscú con 9 millones, Yakarta con  8 millones, Tientsin  con 7:800.000, Londres  con 7:300.000; Chicago y Manila  con 7 millones, Lima y Bogotá con 6:500.000,  Dacca con 6:200.000, Bangkok con 5:800.000, Delhi, San Petersburgo y Filadelfia con 5 millones. (La mayoría  de ellas son de la periferia).
En las décadas recientes, en varios países europeos se está dando cierto desplazamiento desde las megalópolis a las ciudades de tamaño medio, donde la contaminación y la congestión son menores.
El índice mundial de urbanismo ha subido desde el 16 % al comenzar el siglo (29 % en el Centro y 9 % en la Periferia) al 49 % (76 % y 43 % respectivamente).
Los factores principales de la concentración urbana han sido: el crecimiento de la industria (particularmente en los Estados centrales), la atracción de los servicios, la migración rural, del excedente de población rural (en los Estados centrales por la tecnificación agrícola y en los periféricos por el acaparamiento de la propiedad y el desaprovechamiento de la tierra).  En las grandes ciudades crecen los “cinturones de miseria” y se deterioran  los “cascos” antiguos, surgen los “pueblos jóvenes” y las “villas miserias” de viviendas precarias, con carencia de servicios, hacinamiento y desempleo.

V
ALGUNAS  REFLEXIONES  GENERALES

Las corrientes obedecen a un desnivel y tienden a nivelar; pero no se trata solamente de desnivel en la densidad democgráfica, aunque actualmente, con la explosión demográfica periférica hay países dependientes con alta densidad. Hay claramente una correspondencia entre las situaciones económicas y políticas imperantes en los estados y las corrientes migratorias. Las corrientes migratorias tienden a nivelar las condiciones desiguales existentes entre sus dos puntos (de partida y de llegada) donde operan las fuerzas de expulsión y de atracción; a la larga, la migración debería detenerse al saturarse el mercado de trabajo y restringirse políticamente las posibilidades de ingreso e integración de inmigrantes.
Pero estamos asistiendo a una “contracorriente” migratoria masiva, determinada por el agravamiento monstruoso de las condiciones de vida en vastas regiones de la periferia, provocadas por las políticas neoliberales, la hegemonía de las transnacionales y el fenómeno de la globalización (la circulación libre de  los capitales de los Estados centrales), que han abierto aún más la brecha entre las condiciones de vida entre los Estados centrales y lo periféricos. Por eso, sustituida la ley de enero 2000, que según el PP y su gobierno provocaban el “efecto llamada”, siguen llegando las “pateras”. Es que las condiciones de vida en muchos países periféricos se han vuelto infernales. Mientras a los marroquíes se los devuelve a su país (y cada día llegan decenas) los subsaharianos no pueden ser devueltos porque sus estados no los reconocen.
Cuando hablamos de países ricos y países pobres, hay que tener en cuenta que también en la sociedad de cada país se han agrandado las desigualdades,que en los Estados periféricos hay también una minoría dominante ligada a la minoría dominante de los Estados centrales, que participa en el negocio de los centros internacionales de poder, y se enriquece en medio de un mar de pobreza y marginamiento.

Y  ALGUNAS  REFLEXIONES  PARTICULARES

La nueva ley de extranjería de enero 2001 alarga de 2 a 5 años la estadía ilegal mínima para solicitar la regularización, autoriza expulsar expeditivamente a los inmigrantes ilegales, sanciona con multas pesadas a los empresarios que contraten a inmigrantes ilegales, priva a éstos de asesoría jurídica gratuita, y también de los derechos elementales de reunión, sindicalización, asociación, manifestación y huelga; restringe el reagrupamiento familiar al primer grado, establece que transcurridos tres meses de una solicitud, si no hay respuesta de las autoridades, es tácitamente una denegación; el gobierno quiere impedir que los inmigrantes ilegales puedan sobrevivir y quedarse, quiere someter la inmigración a las condiciones que establezca el gobierno, imponer su autoridad, pero se pone en contradicción incluso con los empresarios que han funcionado con esa mano de obra inmigrante, legal e ilegal. En Murcia los empresarios agrícolas protestaban que se les echaba a perder la cosecha. A los subsaharianos no se los puede devolver, porque sus gobiernos no los reconocen.
El convenio con el gobierno ecuatoriano, de regularizar a los inmigrantes ecuatorianos pagándoles los viajes de ida y regreso para que gestionen en las representaciones diplomáticas de allá los permisos de residencia, ha sido vista con desconfianza; ecuatorianos han argumentado que la mafia en Ecuador les puede cobrar por realizar los trámites; al momento, de los muchos miles (se estima que hay 150.000 ecuatorianos en España) se ha informado que 2.000 han aceptado la oferta del gobierno, y ya han viajado 200. Y la huelga de hambre de Barcelona fue levantada con el compromiso del gobierno de revisar las 60.000 solicitudes de regularización denegadas.
El gobierno argumenta que regularizar a todos los irregulares favorece la continuación del negocio de la mafia de las pateras; cuando por el contrario, son las restricciones a la entrada lo que la favorece.
Las manifestaciones multitudinarias contra la ley de extranjería y en solidaridad con los inmigrantes, realizadas el domingo 11 de febrero, en Madrid pese a las limitaciones puestas por los convocantes, han mostrado un estado de opinión de gran parte de la población española; que se ha expresado o reflejado en las declaraciones de la Conferencia Episcopal y del Defensor del Pueblo contra la ley de extranjería; el ministro de Interior salió a asegurar que no va a hacer expulsiones masivas (que lo autoriza la ley) y en realidad la ley directamente no ha sido aplicada, aunque el temor de las empresas a las sanciones los ha llevado a despedir a los inmigrantes ilegales, a veces sin pagarles por el trabajo adeudado.
Con sus actitudes autoritarias y arbitrarias, el gobierno se ha echado encima otras dificultades: con la Audiencia Nacional, con el Tribunal Constitucional, con los sindicatos de funcionarios, con la iglesia católica vasca; está en una situación de debilidad aunque tenga mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado.
Esta situación da condiciones favorables para que un amplio movimiento a organizar a partir de los encierros y de coordinación, abierto a la participación  de todas las organizaciones que se proclamen defensoras de los derechos de los inmigrantes, para desarrollar una movilización popular continuada y creciente, e imponer al gobierno de derecha algunos retrocesos.

Alcalá de Henares, 21 de febrero 2001 . Luis Sanguinet Cabral
 
 

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