Por Herbert Docena (Znet)
MADRID, 23 de octubre: El pasado 13 de octubre una conferencia en Londres con el título "Hacer negocios en Iraq: como relanzar el sector privado" recibió la buena nueva de que Mc Donalds, junto con otras compañías, podrá vender hamburguesas y patatas fritas en Iraq el año que viene. La conferencia de Londres congregó a 145 multinacionales interesadas y tuvo lugar menos de un mes después de que EE UU anunciase su plan para la reconstrucción de Iraq, que fue saludado por The Economist como "un auténtico sueño capitalista" capaz de "satisfacer los deseos de los inversores internacionales".
Que Ronald McDonald sea capaz de cortar la cinta para inaugurar sus nuevas hamburgueserías y que el sueño se convierta en realidad dependerá, sin embargo, del resultado de la Conferencia de Donantes que se inaugura hoy en Madrid.
Mientras las fuerzas de ocupación de EE UU luchan contra la resistencia popular en Bagdad, sus diplomáticos combaten en Madrid por conseguir dinero fresco. A puerta cerrada, o mejor cercada, en el Campo de las Naciones, los representantes de los países acreedores y las instituciones financieras internacionales se reunirán durante dos días para ver como y cuando McDonalds y otras multinacionales pueden comenzar a operar en Iraq. A cambio de permitir la instalación en Iraq de estas multinacionales, los países acreedores comprometerán cientos de millones de dólares para financiar la ocupación del país y asegurar que nada pasa a sus inversiones. Al menos durante el tiempo necesario para llenar sus arcas de oro a orillas del Tigris y el Eufrates.
Pero los que tendrán que pagar por las hamburguesas y las patatas no estarán presentes en la Conferencia de Donantes de Madrid.
LO QUE ESTA EN JUEGO
Los EE UU pedirán en la Conferencia de Donantes que la "comunidad internacional" financie su ocupación porque no puede hacerlo por si mismo.
Al comienzo, EE UU confiaba que las rentas del petroleo iraquí y el dinero de sus contribuyentes fuera suficiente. El Subsecretario de Defensa Wolfowitz afirmó ante el Congreso de EE UU antes de la guerra que "estamos ante un país que puede sin dudas financiar su propia reconstrucción y en un período relativamente breve" y garantizó que las rentas del petroleo iraquí proporcionarían entre 50.000 y 100.000 millones de dólares en dos años.
El sabotaje continuo de los oleoductos por parte de la resistencia iraquí y los recelos de una industria petrolera bastante prudente cuando se trata de invertir su dinero para hacer funcionar los pozos ha hecho trizas estos planes iniciales, causando un grave problema financiero y una crisis presupuestaria. Edward Chow, un antiguo ejecutivo internacional de Chevron y actualmente analista de la Fundación Carnagie ha predicho que "el coste de producción excederá con mucho los beneficios a corto y largo plazo".
Ello ha obligado a la Administración Bush a pedir con grandes reticencias a los contribuyentes de EE UU un paquete de 87.000 millones de dólares que ha encontrado para su aprobación una resistencia inesperada en un Congreso controlado por Bush. Si el dinero tuviera su origen en Iraq y los bolsillos de los contribuyentes de EE UU, ello hubiera permitido a Washington decidir de manera unilateral que multinacionales se llevarían los contratos, por un valor total de más de 100.000 millones de dólares, en lo que se considera la mayor oportunidad de negocios en un proceso de reconstrucción desde el fin de la II Guerra Mundial. Pero cuando las rentas del petroleo son menos que seguras y las reticencias de los contribuyentes de EE UU constatables, los EE UU no han tenido más remedio que dejar de lado su pretensión de ser los únicos que se aprovechen del negocio de la reconstrucción tras la guerra de Iraq.
UNA FORMA DE ENTRAR EN EL PAIS
Con la Resolución 1511 de NN UU debajo del brazo, que legitima la ocupación de Iraq, EE UU se ha dirigido a los países ricos de la comunidad internacional y las instituciones financieras internacionales con la propuesta de compartir los beneficios.
"No se trata solo de firmar cheques o de enviar tropas, sino de participar en la reconstrucción de Iraq y su nueva administración, de manera que sus agencias estatales y sus ONGs estén en el terreno cuando empiece a funcionar un nuevo gobierno en Iraq". Según el mismo diplomático de EE UU, "es una manera de entrar en el país. Ese es el atractivo".
No cabe duda que los elegantes representantes diplomáticos y empresarios que se acerquen hoy al Campo de las Naciones, con los bolsillos llenos y sus libretas de cheques, no regalaran su dinero a cambio de nada. Como señalaba una reciente editorial del Financial Times: "Washington esta metido en un buen lío en Iraq y necesita la ayuda de sus amigos. Los amigos ayudarán pero pedirán algo a cambio".
La contrapartida serán garantías para los países donantes de que pillarán tajada en las oportunidades de negocio billonarias que se abren en Iraq. Que tendrán una parte del botín. El reciente anuncio de los planes para vender casi todas las joyas de la corona de la economía iraquí a precios irrisorios, ha empujado a todos los países a participar, aunque haya que pagar una cuota de entrada aquí en Madrid a la Autoridad Provisional de la Coalición presidida por Paul Bremer y el Secretario de Estado Powell.
¿QUIÉN PAGARA?
Los compromisos de ayuda de esta Conferencia pueden ser vistos como una inversión que dará sus frutos. Si los compromisos son grandes o pequeños dependerá de las expectativas que tenga cada donante de cuales serán sus beneficios. Y ello depende del tamaño de la tarta del que quiera desprenderse EE UU. Quienes han venido a Madrid tendrán que responder ante sus gobiernos la pregunta: ¿que vamos a sacar de todo esto?
Lo que no contarán a los ciudadanos de sus países es de donde va a salir el dinero que piensan donar y a quién se lo van a dar. En estos dos días los delegados a la Conferencia adoptaran su actitud mas caritativa, sacaran la cartera y se harán una foto teniendo como fondo los pobres niños y las víctimas de la guerra de Iraq.
Toda esta retorica no tiene otro objetivo que ocultar que los que de verdad pagarán la factura de la ocupación no tienen nada que ver con los que se van a beneficiar de verdad del dinero. Un dinero que no es de los representantes, a pesar de que disponga de él tan generosamente.
Por eso es importante hoy, cuando empieza la Conferencia, hacer una lista, aunque no sea exhaustiva, de quienes van a pagar por la reconstrucción de Iraq. Una lista muy distinta de la de quienes se van a beneficiar. Los que pagan no saben en muchos casos como se esta utilizando su dinero -como permite pensar la inmensa mayoría que no apoya la guerra en todos los países- y es muy probable que estén en contra si lo supieran. Pero los que van a beneficiarse tienen todo el interés del mundo en que la cosa no trasciendan.
LOS IRAQUIES PAGARAN HIPOTECANDO SU FUTURO
Ante todo los iraquíes. Todas las rentas pasadas y futuras de su petroleo y los activos del anterior gobierno depositados en todo el mundo han sido entregados al Fondo de Desarrollo de Iraq, controlado por el Consejo de Seguridad de NN UU, pero creado por EE UU.
El pago por los servicios de empresas como Halliburton y Bechtel -al precio impuesto por ellos mismos- saldrá de este Fondo. Pero también lo utilizará el Banco de Importación y Exportación de EE UU para conceder créditos a todas las compañías americanas que quieran implantarse en Iraq o quieran comprar cualquiera de las compañías iraquíes que están siendo privatizadas en masa.
Los iraquíes pagarán por lo tanto a las empresas americanas para que reconstruyan los puentes, hospitales, colegios, canales, red eléctrica y otras cosas que EE UU, para ventaja de estas compañías, destruyó durante la guerra. También pagarán a los inversores americanos para que compren las empresas iraquíes de propiedad pública y que serán privatizadas sin que nadie les consulte a los iraquíes.
De la misma forma que no tuvieron ni voz ni voto en el bombardeo de su país, tampoco nadie les ha consultado sobre como reconstruirlo. Cuando alguno de los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí creado por EE UU han protestado por lo que consideraban precios de risa hace unas semanas, simplemente se les puso en su sitio y se les recordó que están para decir Si a lo que haga falta. "Si hubiéramos podido votar sobre el uso del Fondo, hubiéramos dicho No", ha declarado a la prensa uno de los miembros del Consejo iraquí, como si no supiera que esa posibilidad simplemente no existe.
Quienes esperaban una cierta prudencia en como se utilizaría el Fondo pueden flagelarse con las declaraciones de uno de los abogados de las compañías "inversoras" en Iraq. Según Robert Kyle, abogado de Washington, el Fondo "será gestionado de una manera más flexible que aquellos que cuentan con fondos de USAID cuyo origen son los contribuyentes americanos".
La "flexibilidad" a la que se refiere el abogado significa en la práctica pagar 6.000 dólares por un teléfono móvil que cuesta en realidad 495, 33.000 dólares por un camión que normalmente cuesta la mitad y 55.000 por una cama en una prisión que normalmente no pasa de 14.000 dólares, datos todos obtenidos del presupuesto presentado al Congreso por la Administración Bush.
Los iraquíes no están pagando a EE UU para que ocupe y reconstruya su país solamente con su dinero contante y sonante. Su futuro esta siendo hipotecado. La semana pasada el senado de EE UU voto transformar una donación de 10.000 millones de dólares en un préstamo. Los prestamos del FMI y del Banco Mundial vendrán condicionados a las políticas económicas que suelen acompañarles.
En otras palabras, los iraquíes tendrán que pedir prestado a EE UU y los bancos internacionales sin su consentimiento, con tasas de interés y condiciones que nunca han visto, para comprar y gastar en cosas que nadie les ha consultado. It’s a small price to pay for being liberated.
LOS CONTRIBUYENTES PAGAN CON SUS IMPUESTOS
Pero como el petroleo y los activos no alcanzan, el Congreso de EE UU ha aprobado, aunque con muchas reticencias, el paquete de 87.000 millones de dólares solicita por Bush, del que un 78% se irá en gastos militares. El senador Tom Daschle, salió de la votación para declarar que "EE UU no puede cargar solo con semejante fardo".
Cada ciudadano de EE UU contribuirá así el equivalente a 300 dólares para la ocupación de Iraq. De acuerdo con calculos independientes, esta cantidad es más que suficiente para saldar las deudas de los estados, el desempleo de dos años, siete veces el presupuesto para colegios en zonas desfavorecidas y diez veces lo que se gasta en defensa del medio ambiente en EE UU.
La Conferencia de Donantes es un intento de repartir esta carga con los contribuyentes de Japón, Gran Bretaña, España, Francia, Alemania, Canada, Kuwait y otras naciones ricas. Japón ha comprometido 1.500 millones, Gran Bretaña 835, España 300, la UE 230 y Canada 200.
Este dinero no llueve del cielo. Implica recortes presupuestarios en los países donantes en sanidad, educación, quizás subvenciones para viviendas sociales o ayudas para el paro. Cada centavo que se gasta en Iraq para las empresas se deja de gastar en otro sitio. Pero es un precio pequeño el que hay que pagar si se tiene en cuenta que nos estamos protegiendo del "terrorismo internacional" y de las armas de destrucción masivas iraquíes que, a saber donde están.
LOS SOLDADOS Y LOS COOPERANTES PAGARAN CON SU VIDA
Mientras que EE UU y los países ricos pagan con el dinero de sus contribuyentes, otros pagan con vidas humanas. Según varias estimaciones, entre 10.000 y 30.000 iraquíes han perdido la vida; mas de 200 soldados americanos y aliados han muerto tras la guerra en las operaciones de "pacificación".
Nada menos que el Jefe del Estado Mayor de EE UU ha reconocido que sus tropas se encuentran al limite. EE UU ha pedido a otros países que envíen soldados de recambio para que garanticen con sus vidas las operaciones de las multinacionales como McDonalds. Una vez en Iraq estos soldados mercenarios son dianas móviles para una resistencia iraquí que incomprensiblemente no acaba de comprender las ventajas de ser colonizados y se empeñan en evitarlo.
Que curioso que, con pocas excepciones, la mayoría de los que están dispuestos a hacer las maletas e irse a Iraq son los mismos que están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de tener un trabajo. En los últimos meses, EE UU ha estado negociando con países pobres como India, Pakistan, Bangladesh, Fiji, Filipinas, Tailandia, El Salvador, Honduras y Nicaragua para que envíen a sus soldados a Iraq, de manera que los americanos puedan volver a sus casas y prepararse para una nueva guerra en cualquier otra parte del mundo.
Los soldados de los países pobres están encantados de ir a Iraq porque su sueldo, con las dietas, es mucho mayor que el habitual. Les prometen dolares, divisas fuertes que pueden enviar a casa. Estos países del Sur están encantados de enviar sus soldados, mientras EE UU pague sus presupuestos militares y refuerce sus lazos militares con ellos.
El senador Edward Kennedy ha señalado que EE UU está en realidad sobornando a estos gobiernos del Tercer Mundo para que envíen sus tropas contra su opinión pública. Que más de 4.000 millones de dólares del gasto mensual para Iraq desaparece sin dejar huellas en las cuentas entregadas a la Oficina Presupuestaria del Congreso.
Lo que EE UU pide a los diferentes países refleja de alguna manera las realidades internacionales: dinero del Norte, mano de obra barata del Sur. La hora de mano de obra es mucho mas barata en el Sur que en el Norte.
¿QUIEN SE BENEFICIA?
Los simpáticos vendedores de McDonalds comenzarán a servir a sus clientes el año que viene en Iraq. Pero solo después de que Bechtel haya vuelto a reconstruir el sistema eléctrico, Halliburton haya reconstruido los puentes, Flour haya asfaltado las carreteras, MCI haya creado una red de telefonía móvil, Research Triangle Institute haya entrenado a los nuevos gestores y burócratas, Abt Associates haya reabierto los hospitales, el complejo militar-industrial y las compañías de seguridad privadas hayan restaurado la seguridad y las fuerzas multinacionales mercenarias hayan "pacificado" a la Resistencia.
Es mejor que los iraquíes y los contribuyentes que pagan la ocupación no sepan a quién se dan sus cheques. Bechtel vendió armas químicas a Saddam Hussein en los 80 y esta acusada de facturaciones exorbitantes por sus servicios en Massachusetts y Bolivia. MCI esta involucrada en el mayor escandalo contable de la historia y no tiene la menor experiencia en construir redes de telefonía móvil. Halliburton esta también acusado de inflar los costes y ha llegado a cuerdos privados para escapar de los tribunales en varias ocasiones. Dyncorp ha sido acusado de trafico de seres humanos. Flour se enfrenta a un juicio multimillonario acusada de explotar a sus trabajadores negros y de hacer que sus guardias de seguridad se vistan con disfraces del Ku Klux Klan para atacar a sus trabajadores.
Sus resultados económicos tampoco son tan buenos. Según un informe sobre las compañías que ya han obtenido contratos en Iraq, están llenas de "costes inflados, irregularidades contables, trampas financieras, fraude, bancarrotas, sobreprecios, manipulación de precios, engaños salariales, corrupción, violación de las normas de seguridad en el trabajo, explotación de los trabajadores, abusos humanos y sindicales, acciones anti-sindicales, contaminación, irresponsabilidad ecológica, privatización de recursos públicos, actos criminales, sobornos, violación de sanciones internacionales, trafico de drogas, prostitución, sueldos exagerados de los ejecutivos, y violación de la confianza de los accionistas".
Que no se engañen los países donantes: no se trata de las exigencias para sus propias compañías.
Lo que se va a discutir en Madrid es como será la ocupación de Iraq. Lo que esta en juego es el "sueño capitalista" de multinacionales como McDonalds. Si no hay dinero suficiente, es probable que las fuerzas de ocupación no tengan más remedio que hacer las maletas e irse dentro de unos meses. Si las donaciones son lo suficientemente amplias, lo que habrán conseguido los donantes es asegurarse su propia rentabilidad.
Si finalmente la Conferencia es un éxito, solo cabe esperar que los que de verdad financian la ocupación -los iraquíes, los contribuyentes, los soldados y los cooperantes- sean invitados a una Big Mac, una Coca Cola y unas patatas cuando se inaugure el primer Mc Donalds en Baghdad. Deben estar desesperados por saber como saben en un país liberado.
Izquierda Anticapitalista




