El movimiento estudiantil contra el dios mercado
Miguel Urban Crespo y Carlos Sevilla Alonso
En las últimas dos décadas, la generalización de una "nueva etapa" del capitalismo ha determinado el desmantelamiento del mal llamado "estado del bienestar", con la consiguiente precarización de las condiciones laborales, determinando unas nuevas necesidades formativas, que necesariamente entran en contradicción con la antigua concepción, nacida después de la II Guerra Mundial, de la "universidad de masas". Esto se concreta en la reconversión de la fuerza de trabajo material e intelectual por las necesidades del capitalismo tardío y la tercera revolución tecnológica.
La prioridad de las reformas universitarias que se han sucedido en los últimos años y la coordinación de las mismas a escala europea a través del proceso de Bolonia, es la rentabilización de los presupuestos universitarios de la siguiente forma:
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Tender a que la producción anual de titulados corresponda a las demandas de la clase dominante en el mercado de trabajo intelectual de formación universitaria;
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Asociación de proyectos de investigación universitaria a las necesidades de las grandes corporaciones multinacionales;
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Reorganización del contenido de la enseñanza universitaria para que corresponda a las exigencias de las grandes empresas involucradas en la innovación tecnológica;
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Perfeccionamiento de las técnicas de fragmentación, parcialización e hiperespecialización (sobre todo en ciencias sociales) que facilitan la utilización de técnicos formados;
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Proveer un mercado creciente a las industrias tecnológicas punta (industria del info-tainment -información y entretenimiento-, biotecnología, ingeniería informática, electrónica, robótica, etc.)
La rentabilización de lo invertido en educación es irrealizable sin una selección más severa, una ’racionalización’ de la expansión universitaria, a través de la disminución del número de jóvenes que acceden a la universidad mediante diversas barreras: a través de pruebas para acceder a la universidad, numerus clausus, introducción o aumento de las tasas y de las cargas asociadas a la condición estudiantil (vivienda, transportes, manutención, acceso a la cultura, etc.), incremento de los ritmos de producción intelectual a través de la multiplicación de cursos, exámenes, seminarios, que se convierten en definitiva en jornadas de trabajo a tiempo completo.
Los estados que forman parte del proceso de Bolonia, alentados por las grandes multinacionales, tratan de obtener el control del proceso de subsunción del trabajo intelectual bajo el capital mediante la programación del número de universidades, la gama de cursos, la ubicación de los estudiantes en las diversas disciplinas, los readiestramientos obligatorios, las descualificaciones periódicas y el reciclaje de la fuerza de trabajo a lo largo de toda la vida.
El objetivo perseguido por el proceso de Bolonia es la expropiación del tiempo de vida de los estudiantes como elemento central, forma y contenido, de la nueva condición estudiantil, a través de la construcción de un gran canal de formación profesional orientado a futuros trabajos precarios fragmentarios y descualificados, esto es, a introducir lo más rápido posible a los estudiantes en el ejército de reserva del precariado.
Las respuestas del movimiento estudiantil a nivel europeo:
El problema para el movimiento estudiantil europeo lo constituye una conjunción de realidades diversas. Por un lado, se encuentra una izquierda estudiantil moderada e institucional que no está por la labor de plantar cara a la construcción de este modelo de Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) sino más bien intenta maquillar ciertos aspectos; y por otro esta la debilidad organizativa y de coordinación del sector estudiantil alternativo que está convencido de la necesidad de hacer descarrilar el tren de esta convergencia europea.
La izquierda estudiantil moderada, se agrupa fundamentalmente entorno a la Unión de sindicatos de estudiantes europeos (ESIB)1 , la cual, está participando en el grupo de seguimiento del proceso de Bolonia. Gracias a un poderoso aparato que permite asistir a las reuniones principales de este proceso y de su reconocimiento como interlocutor válido por parte de las instituciones europeas, su intervención en estas negociaciones es fundamentalmente legitimadora sin conseguir modificar aspectos sustanciales. Su estrategia negociadora corre el riesgo de sufrir el mismo desastre que la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y su potente lobby durante la Convención que dio origen a la Constitución europea.
Su logro principal ha sido introducir para la próxima cumbre de ministros de educación de Londres en el 2007, la dimensión social, a través de la redacción de un informe sobre la situación económica y social de los estudiantes. La desfavorable relación de fuerzas a nivel europeo desplaza su campo de gravitación a las instituciones europeas, desaprovechando su capacidad y medios para articular un movimiento estudiantil que enfrente el proceso a nivel europeo.
Por otro lado, se encuentran los colectivos y organizaciones que si están dispuestas a plantar cara al proyecto del EEES, pero que en la actualidad conforman una realidad muy diversa y atomizada, aunque se empieza a vislumbrar una incipiente coordinación de las luchas. En este sentido, destacamos tres realidades diferentes, pero no enfrentadas:
El proceso de los Foros Sociales Europeos (Florencia, París, Londres) ha ayudado a ir tejiendo una red de contactos, complicidades y análisis compartidos que por el momento no ha desembocado en iniciativas de acción de alcance europeo que integren a los diversos sectores (universidad y enseñanzas medias, profesores y estudiantes, colectivos estudiantiles y estructuras sindicales). Esta red sectorial europea integrada por algunos sindicatos de estudiantes del ESIB, colectivos estudiantiles y sindicatos de profesores, ha ido creando su espacio propio dentro de los Foros sociales e incluso ciertas movilizaciones han formado parte de la agenda de la asamblea de movimientos sociales la cual integra al sector ’militante’ de este proceso.
También se ha desarrollado a nivel europeo, en una relación de competencia y/o cooperación con los Foros Sociales, el Foro Europeo por la Educación (EEF) cuya primera edición tuvo lugar en Berlín, en Septiembre de 2003, coincidiendo con la cumbre de ministros de educación de la Unión europea. Su segunda edición, como ’contracumbre’ a la de los ministros del Espacio Europeo de Educación Superior se desarrolló en Bergen (Noruega) en Mayo del 2005. Este Foro compuesto básicamente por pequeños colectivos estudiantiles y sindicatos de base de profesores, a pesar de sus avances en el plano discursivo y de búsqueda de alternativas, no tiene capacidad real para llamar a la movilización para oponerse al proceso de Bolonia y para construir otra Europa.
En una línea similar, las movilizaciones estudiantiles del 17 de Noviembre pasado, coordinadas a nivel europeo contra el proceso de Bolonia y que tuvieron especial resonancia en Italia y el Estado español, constituyen un primer paso en la articulación europea de las luchas estudiantiles. Las redes que construyeron esta movilización, promovieron el Foro de estudiantes europeo2 celebrado en Euskal Herria (Bakaiku) en Marzo de 2006, para dar continuidad a la coordinación de las luchas estudiantiles que se suceden en distintos Estados y tratar de articular un discurso común. En este encuentro se produjo un intercambio de experiencias entre: los colectivos estudiantiles que construyeron el movimiento estudiantil italiano del pasado otoño contra la reforma Moratti, colectivos y realidades sindicales francesas que se encuentran en la batalla contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) en Francia abriendo una crisis política del gobierno de Villepin y centrando su discurso en la precarización de las condiciones laborales, los colectivos estudiantiles que en el Estado español están oponiéndose a la aplicación del proceso de Bolonia, etc. Las realidades militantes antes descritas, junto con colectivos de Portugal, Alemania, Noruega e Inglaterra han creado el Foro Europeo de Estudiantes, que plantea ser un lugar permanente de encuentro y coordinación de luchas europeas contra la mercantilización de la educación y la precariedad de los estudiantes. En este sentido, para dotar de contenido al movimiento, en el encuentro de Bakaiku, se han consensuado una contra-declaración a Bolonia y una ambiciosa agenda de movilizaciones europeas.
La próxima edición del Foro Social Europeo en Atenas (4-7 Mayo) puede ser la ocasión para relacionar las luchas estudiantiles que, a nivel estatal, se han sucedido en los últimos años. La revuelta iniciada por los estudiantes franceses contra la precariedad establecida por el CPE debe constituir un foco de atención que ilumine las experiencias del movimiento estudiantil a nivel europeo: la articulación democrática del movimiento desde las asambleas de facultad hasta la coordinación estatal de la lucha; las formas radicales, decididas y unitarias de protesta a través de ocupaciones de universidades y liceos, manifestaciones masivas, huelgas generales y barricadas contra la represión policial; así como las alianzas tejidas con los sindicatos, ha abierto una crisis política de gobierno, vuelve a poner sobre la mesa la centralidad del trabajo y ha indicado un posible camino para los movimientos estudiantiles a nivel europeo en su lucha contra el plan Bolonia y el deterioro de las condiciones materiales de vida de la juventud. Atenas puede constituir un paso adelante en la construcción de un movimiento estudiantil europeo con implantación estatal que coordine, unifique y dote de perspectivas a los movimientos estudiantiles que se han desarrollado en los últimos tiempos en Italia, Estado español, Francia, Dinamarca y Grecia.
Sous le pavé, l´Europe!!
* Miguel Urban Crespo y Carlos Sevilla Alonso son militantes de Espacio Alternativo
1.- ESIB (National Union of Students in Europe) integrada por los sindicatos de estudiantes UNEF en Francia , UDU en Italia, CREUP en el Estado español, NUS británico, Vss-Unes de Suiza, ÖH de Austria, etc. Participa en el follow up group del proceso de Bolonia. Su postura es de un ’sí’ critico hacia el proceso de Bolonia parecido a la postura de muchos de los sindicatos de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) con la Constitución europea. www.esib.org
2.- Las conclusiones de este encuentro (Declaración de Bakaiku) se pueden encontrar en la siguiente página web www.gaztesarea.net/bereziak/ikaslegailurra (Y en corriente[a]lterna: Declaración de Bakaiku)
Izquierda Anticapitalista




