4º Foro Social Europeo: Logros alcanzados y algunas debilidades

Martes 30 de mayo de 2006

Esther Vivas 

La 4ª edición del Foro Social Europeo (FSE) celebrada en Atenas del 4 al 7 de mayo, alcanzó las expectativas del comité organizador griego con una buena asistencia de público, unas 35.000 personas, una importante presencia de organizaciones de los países del Este y una manifestación de clausura con unas 100.000 personas. Pero a los datos positivos es preciso añadir algunas debilidades que se ponen de relieve a medida que avanza el proceso: como la dificultad para ir más allá respecto de ediciones pasadas, y no resultar una simple reedición de foros anteriores, así como la necesidad de fortalecer las redes temáticas y consensuar un calendario con unas prioridades claras de movilización que sean un referente para los movimientos sociales de Europa en los mesos próximos. 

A destacar 

Uno de los elementos a destacar de este 4º FSE fue la numerosa presencia de delegaciones de los países del Este, de los Balcanes, y de Turquía, esta última con casi dos mil participantes. Unas cifras que evidencian la apertura del FSE hacia la Europa del Este y que significan un primer paso en la construcción de un foro que sume las organizaciones y los movimientos sociales de toda Europa. Por contra, delegaciones que en anteriores ediciones habían contado con numerosos participantes, como la inglesa y las que procedían del Estado español, tuvieron una presencia muy simbólica. La distancia, los costes del viaje, así como la coyuntura de reflujo de las luchas en el Estado español y el hecho de que en Gran Bretaña, la misma semana del FSE, tenían lugar las elecciones municipales, donde algunos partidos de izquierda y movimientos sociales participaban activamente, son algunas de las causas.
 
La firme oposición a la Europa neoliberal fue otro de los elementos a destacar. La victoria del “No” al Tratado Constitucional Europeo en Francia y en Holanda y la retirada del CPE a causa de las contundentes movilizaciones de estudiantes y sindicalistas franceses marcaron, sin duda, el foro de Atenas. A diferencia de la 3ª edición en Londres y de la 1ª en Florencia donde el conflicto en Oriente Medio y la guerra de Irak tuvieron un papel central, en consonancia con la coyuntura política, Atenas recuperó la centralidad temática europea, de la misma forma que la 2ª edición de París, y los debates sobre qué “otra Europa” queremos desde los movimientos sociales y la lucha contra el incremento de las políticas neoliberales y la privatización de los servicios públicos fueron los elementos centrales en el conjunto del foro.
 
Aparte, y aunque todavía sea un proceso débil, es preciso señalar los avances conseguidos en la construcción y coordinación de redes temáticas a nivel europeo. Si en el 1er FSE de Florencia, el año 2002, la presencia de redes sectoriales era prácticamente inexistente, en esta última edición se ha de citar la presencia de redes como la de mujeres, contra la guerra, de los “no vox” (sin voz), contra el cambio climático, de apoyo a la gente inmigrante, de defensa de los servicios públicos, de estudiantes, entre otras. Unas redes que, con sus propuestas surgidas de los seminarios realizados en el marco del foro, contribuyeron a la definición de una agenda de movilización europea para los próximos meses, en la cual destaca la semana de acción contra la guerra, del 23 al 30 de setiembre y la jornada de huelga estudiantil en toda Europa el 17 de noviembre. Pero de todas formas, se ha de tener presente que la capacidad de acción conjunta a nivel europeo es aun muy débil y se ha de profundizar en su coordinación.
 
Algunas debilidades
 
Pero a pesar de haber superado su 4ª edición, el FSE tiene una serie de retos pendientes como la necesidad de innovar y no convertirse en una mera repetición de foros anteriores. La gran virtud del FSE, el ser un punto de encuentro y de discusión entre un amplio abanico de redes, organizaciones y activistas, puede convertirse también en su principal limitación si no es capaz de ir más allà y crear espacios de debate para la confrontación de ideas y de estrategias y definir una agenda común de movilización, plenamente asumida por todos los movimientos sociales. Es aquí donde la Asamblea de Movimientos Sociales, que reúne a los sectores más activistas del FSE debería ser capaz de integrar plenamente a las redes temáticas, un hecho que parece obvio pero que, en realidad, no es tan evidente, a la vez que debería de poder priorizar entre todas las jornadas de acción aquellas con un alto valor simbólico y contestatario, en función de la coyuntura del momento. A menudo los intereses sectoriales y las prioridades estatales hacen difícil esta tarea y más cunado no existe un conflicto evidente que parezca permitir la confluencia de todas las luchas, como en su momento fue la cuestión de la guerra.
 
Pero a pesar de las cuestiones pendientes y limitaciones, hoy por hoy no existe ningún otro espacio de encuentro capaz de aglutinar a un espectro tan amplio de movimientos sociales y activistas de toda Europa. Los FSE han demostrado tener una capacidad de convocatoria enorme, pero los retos se encuentran sobre la mesa, así como la urgente necesidad de superarlos.
 

 

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