Por Zbigniew Kowalewski, desde Varsovia.*
En el decurso de estos últimos meses, hemos visto aparecer en Polonia una nueva radicalidad obrera. El Comité de apoyo y defensa de los trabajadores y trabajadoras víctimas de la represión (KPiorp) constituye la columna vertebral de este movimiento.
En Kielce, una ciudad polaca de 210000 habitantes, el 11 de mayo, una manifestación de 400 personas irrumpía en el centro de la misma. Los manifestantes llegaban de diferentes localidades del país. El cortejo más visible era el de los mineros venidos de la Alta Silesia, enarbolando las banderas del WZZ Sierpian 80 ("Sindicato libre de agosto de 1980"). En medio de la plaza, bajo una pancarta que decía "el capitalismo es vuestro, Prema es nuestra", se fueron juntando grupos de trabajadores de la fábrica de neumáticos industriales Prema.
Se trataba de defender esta fábrica contra la privatización inminente. Los trabajadores de Prema se habían pronunciado en contra, incluso el sindicato afiliado a la I´OPZZ, vinculado a la socialdemocracia. La base del sindicato Solidarnosc también se oponía a la privatización. Un comité de defensa de Prema se había constituido en la ciudad.
Delante de la prefectura, el prefecto, se dirigió a los manifestantes: "Os aseguro que haré todo lo posible porque Prema permanezca en manos polacas." "¡Del Estado, del Estado! Prema ha de permanecer propiedad del Estado!", respondían los manifestantes llenos de rabia.
Cuando se marchaban de Kielce, estos manifestantes pudieron escuchar en la radio que el gobierno había decidido anular el procedimiento de la privatización en curso... Por descontado, la victoria no es definitiva: puede ocurrir que, de aquí a un año o dos, el gobierno comience un nuevo procedimiento. Pero, al menos durante un cierto tiempo, Prema y sus puestos de trabajo se habrán salvado.
La manifestación de Kielce había sido convocada por el Comité de apoyo y defensa de los trabajadores víctimas de la represión (KPiorp). Constituido el pasado mes de enero en diecisiete ciudades, este Comité se ha fijado como primera tarea el combate por el reingreso de tres dirigentes sindicales de empresa, despedidos por haber defendido con firmeza los intereses de los trabajadores. Pertenecen a tres centrales sindicales diferentes.
Krzysztof Labadz, dirigente de Sierpen 80 en la mina silesiana Budryk, fue despedido después de haber animado una huelga absolutamente legal. Dariusz Skrzypczak, lider de Solidarnosc en la fáfrica Goplana de Poznan, fue despedido por haber hecho llegar a los medios de comunicación una información sobre las reducciones salariales que estaba planificando la patronal. Slawomir Kaczmarek, dirigente de Iniciativa Obrera, una pequeña organización anarcosindicalista, en la fábrica Uniontex de Lodz, había perdido su trabajo después de haber protestado contra la privatización fraudulenta de esta sociedad obrera.
Como consecuencia de la campaña desenvuelta por el Kpiorp, Labadz ha sido readmitido rápidamente, y el director de la mina... revocado por el gobierno. Dos días después de una manifestación de un millar de personas, organizada también por el Kpiorp en Poznan, la magistratura de trabajo ha ordenado, en primera instancia, la reintegración de Skrzypczak a su puesto de trabajo.
El Kpiorp, muy activo sobre diferentes terrenos de la lucha de clases, se ha formado esencialmente sobre la base de la convergencia de dos componentes. El primero, decisivo, ha sido el sindicato minoritario, pero muy combativo, Sierpen 80, que tiene su bastión en las minas de alta Silesia. Este sindicato, dirigido por Boguslaw Zietek, está promoviendo la formación de un partido obrero de izquierdas, el Partido Polaco del Trabajo (PPP). La segunda fuerza del Comité la constituye todo un conjunto de pequeños grupos políticos surgidos de la izquierda radical: trotskistas, anarquistas, libertarios y socialistas.
El 7 de junio, en un centenar de ciudades, el KPiorp ha lanzado una campaña de información destinada a los trabajadores temporeros polacos que se desplazan a la Europa occidental, sobre los derechos de los que disponen en los diferentes países que han de acogerlos. El 24 de junio, organizará su primera manifestación nacional en Varsovia "por una escuela laica, por la gratuidad de la enseñanza y el Estado social". Inspirándose en el ejemplo francés, el Comité pretende construir una alianza de los trabajadores y trabajadoras con los estudiantes y la juventud escolarizada. Son las primeras señales, esperadas desde hace mucho tiempo, del renacimiento del movimiento obrero polaco.
8/06/2006
* Basado en la traducción de www.revoltaglobal.net
Izquierda Anticapitalista




