Segundo Foro Social Mundial de las Migraciones
migrantes

Brian Anglo

Todos los foros sociales se debaten entre los dos polos de una contradicción irresoluble. Sin mucho dinero y grandes infraestructuras son sencillamente imposibles. Obtener estos medio de las instituciones que disponen de ellos, sin embargo, puede comprometer la independencia del evento.

En el caso del Segundo Foro Social Mundial de las Migraciones celebrado entre los días 22, 23 y 24 de junio en Rivas-Vaciamadrid con 1.800 delegados y 800 organizaciones, el cariz institucional se notaba en varios aspectos, desde la presencia de patrocinadores dudosos (como la BBK, o la Obra Social de la Caixa, con un 14% de Repsol, fuertemente cuestionada por la campaña Repsol Mata) al intento de imponer una estructura rígida y burocrática a la Asamblea de Movimientos Sociales (tema que se explica más adelante).

Una anécdota: una presentación muy bien preparada que procuraba, con éxito, acercar la realidad de Palestina a un público la mayoría del cual no la conocía de primera mano, fue interrumpida por una concejala (de Izquierda Unida, por cierto) del ayuntamiento anfitrión de Rivas que "saludó" y se marchó en seguida, con un menosprecio absoluto para los ponientes, las personas asistentes y el desarrollo de la sesión.

Y otra: trascendió, después del hecho, que Consuelo Rumí, la secretaria de inmigración del gobierno español, se había paseado por el Foro sin que nadie le saliese al paso para recriminarle las políticas que tantos sufrimientos están causando a los inmigrantes. Y es que se había informado de su vista a los medios de comunicación, pero no a los participantes en el Foro.

Cuando esta circunstancia fue criticada en un seminario aquella tarde, uno de los ponientes, y miembro del equipo organizador, dijo explícitamente que no debíamos hacer ninguna protesta (ni si viniese Zapatero, como parecía posible según el rumor que corría); al contrario, debíamos ser agradecidos por la oportunidad que la CEAR (Comisión Española de Ayuda a los Refugiados, principal organizadora de este FSMM) nos había brindado para reunirnos e intercambiar opiniones.

Por contra, se echaba en falta la dedicación de una atención específica a algunas de las importantes movilizaciones de los últimos tiempos, como las manifestaciones multitudinarias y el "día sin inmigrantes" en Estados Unidos, o los encierros, huelgas de hambre y manifestaciones en Bélgica, o la muy interesante experiencia de padrinazgo (ocultación ante la policía) de escolares amenazados de expulsión en Francia.

El planteamiento de los organizadores

Según un artículo aparecido en El País, Enrique de Santiago, secretario general de CEAR (y en su momento figura de proa y gran esperanza de una de las corrientes de oposición a Llamazares dentro de IU) atribuyó el supuesto "languidecimiento" del movimiento social a "la poca utilidad de las decisiones que se toman en los foros". Y añadió: "Es necesario converger con las instituciones políticas para que concreten los acuerdos que nosotros tomamos."

Pero si tomamos acuerdos que valgan mínimamente la pena, qué gobiernos los "concretarían"? Si miramos sólo los de nuestro entorno inmediato, es impensable que ni los abiertamente de derechas (Francia), ni los de coalición derecha-izquierda (Alemania), ni los de centro-izquierda (Italia), ni tan siquiera el del PSOE, que en principio es de izquierdas, apliquen medidas remotamente satisfactorias, por más que nos acercamos a ellos.

Dar a entender otra cosa es contribuir a crear ilusiones altamente peligrosas. En lugar de acercarnos a las instituciones, es imprescindible que los movimientos sociales mantengamos nuestra independencia y nos dediquemos a crear suficiente presión desde fuera, especialmente a través de la movilización, para imponer nuestras demandas a los gobiernos reacios.

Creación de una red de movilización

Así y todo, sería erróneo dar la impresión que el Foro hubiera sido una pérdida de tiempo. Como en todos los Foros, había unos cuantos seminarios y talleres interesantes y, sobre todo, la posibilidad de hacer contactos de cara a reforzar y coordinar las perspectivas de lucha.

Por una vez, fue posible abordar esta tarea indispensable de forma sistemática mediante la convocatoria, el viernes por la tarde, de una reunión de todas las organizaciones y personas interesadas en ir hacia la coordinación de las movilizaciones al Estado Español (de donde procedía la mayoría de los asistentes al Foro, a pesar de su calificación de "Mundial").

Este encuentro fue muy concurrido y ha dado lugar a una lista de distribución que ya ha comenzado a funcionar. Está previsto hacer una reunión en septiembre y preparar movilizaciones el 7 de octubre, fecha acordada en el Foro Social Europeo de Atenas. Si, a diferencia de todos los anteriores intentos, esta incipiente coordinación cuaja, representará un paso adelante muy importante.

La Asamblea de Movimientos Sociales

Como es tradicional, acabado el Foro se celebró una asamblea de movimientos sociales, aunque el formato previsto por los organizadores no fue nada tradicional. Se había estipulado que la asamblea era sólo para delegados y delegadas, con un máximo de dos por entidad. Al principio, incluso, se quiso limitar el acceso a la sala a estos representantes, pero la presión de la gente, que no entendía esta tentativa de exclusión, se impuso y el espacio se llenó a rebosar.

No obstante, la mesa seguía insistiendo en que sólo las personas delegadas podrían votar. Esta pretensión fue contestada por un alud de protestas en dos sentidos: primero, que la norma de estas asambleas no era votar, sino buscar el consenso; y segundo, que todo el mundo debía poder participar en el proceso. Al fin, la mesa tuvo que ceder.

El proyecto de declaración, repartido en la misma asamblea, también fue objeto de toda suerte de críticas, sobre todo por ser excesivamente "light". Decenas de personas tomaron la palabra para proponer enmiendas -sobre la regularización sin condiciones, la oposición a las leyes de extranjería, el cierre de los centros de internamiento- que rectificasen los "olvidos" del borrador.

Al final, se acordó "por unanimidad" incorporar todas las enmiendas al documento, incluyendo una que definía el 7 de octubre como jornada de movilización.

Después, se aprobó por aclamación una resolución de urgencia respecto a la detención en Barcelona, aquella misma mañana, de 59 personas en una acción de protesta contra el nuevo centro de internamiento en la Zona Franca. La moción exigía "la liberación inmediata y sin cargos de las personas detenidas" así como "el cierre inmediato de todos estos centros".

De cara al futuro

El Foro contó con la presencia de un buen puñado de gente y de organizaciones de Catalunya, pero con un porcentaje relativamente bajo de personas inmigrantes, explicable en parte por motivos laborales y la convocatoria de una manifestación en Barcelona el mismo sábado por la tarde.

El reto ahora es hacer funcionar la red que se ha creado en el Estado Español y convertir el 7 de octubre en un hito para la recuperación de la capacidad de movilización de franjas más amplias tanto de la inmigración como de la población autóctona.

En cuanto al porvenir del Foro como tal, no es precisamente un buen augurio el hecho de que a la primera página de su web haya aparecido, bajo el título de "Declaración de Rivas", el borrador original sin la más mínima modificación ni ninguna indicación que no es la versión definitiva.