Sobre los espacios sólo de mujeres.

Pablo

Es curioso, porque firmaría con pluma de oro todos los argumentos que expone Pechi en el dossier sobre los campamentos de la IV ( node/1628 )  para defender su posición sobre este tema. Sin embargo, sí creo que los espacios sólo de mujeres pueden ser productivos y tener interés en sí mismos.

Hace un tiempo no pensaba lo mismo, suscribía los argumentos de Pechi y mi conclusión final era la misma que la de ella.

¿Por qué ha cambiado mi opinión sobre el resultado final aún cuando el “cuerpo teórico” sigue siendo el mismo?, pues porque creo que algunas cosas no son tan “blanco o negro”, algunas cosas no admiten fácilmente posiciones maximalistas y extremas, los matices, los detalles, las sensibilidades, la pequeñas cosas (y las no tan pequeñas como puede ser esta) suman un valor añadido a todo lo que se está creando. Es decir, sobre determinadas cuestiones a veces no es lo más productivo atizar con el libro rojo.

En crudo: la posición clásica marxista entiendo viene a decir que la causa de la opresión de las mujeres es la división de la sociedad en clases. A través de complejos mecanismos sociales-económicos-sociológicos muy bien descritos entre otros por el amigo Engels las mujeres padecen la explotación económica e indirectamente y a través de ésta la opresión específica de género.

Por tanto la salida a esta opresión vendrá por una liberación de clase, que incluye a mozos y mozas. Por tanto el enfoque “identitario” queda relegado. Básicamente estoy de acuerdo, además los argumentos de Pechi me parece que son planteados de manera brillante.

Una vez dicho esto, bien aclarado que rechazo cualquier “feminismo de la diferencia” o de tintes ideológicos “identitarios”, creo que esta forma de pensar no está para nada reñida con la posibilidad de que las mujeres (o en general cualquier colectivo que sufre una opresión específica) se encuentre o forme grupos específicos de carácter temporal o permanente.

La cuestión es qué finalidad, qué debates, qué dinámicas y qué contenidos se abordan en espacios de reunión para colectivos que sufren opresiones específicas. He visto grupos de mujeres desarrollando espacios que han servido para un enriquecimiento colectivo, para un desarrollo a muchos niveles, y también he visto otros colectivos que han acabado convirtiéndose en un “ghetto” donde sólo faltaban el “muerte al macho” grabado en la frente. Quiero decir que “por principio” me parece un error oponerse a espacios de este estilo, yo soy un tío, por tanto no he estado en un “espacio de mujeres”, pero sí en un “espacio de hombres” que reconozco tuvo su utilidad, aunque sólo sea porque este espacio ayudó a crear un debate que permitía entrar a hablar sobre temas que de otra manera es más difícil tratarlos.

En espacios de mujeres bien desarrollados se pueden plantear debates y se pueden generar dinámicas de confianzas mutuas que de otra manera sería más difícil de alcanzar. Sólo con que dos mujeres sientan que podría ser interesante desarrollar un espacio de este estilo ya hay un argumento suficiente para ponerse manos a la obra, lo cual no quiere decir que el resultado (política, ideológicamente hablando) pueda acabar siendo un completo desastre.  

* Miembro de Revolta Global.