| Francia: fiebre electoral en la izquierda |
| Anna Maria Merlo · · · · · |
| 03/09/06 |
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Los socialistas, los Verdes, Attac y los izquierdistas se enfrentan y debaten ante la perspectiva de las presidenciales. Divididos y reñidos. Mientras Jacques Chirac vuelve a generar consensos gracias a la crisis internacional y recupera parte del terreno perdido, a la espera de que continúe el abierto enfrentamiento entre los dos rivales de la candidatura de derechas, Villepin y Sarkozi, la izquierda francesa está atravesando una complicada fase repleta de sobresaltos. El PS, los Verdes, la izquierda de la izquierda, ATTAC: para todos, la rentrée política, a ocho meses de las elecciones, está impregnada de confusión. Guerra de personalidades en el PS, oscilaciones en el posicionamiento de los Verdes, rivalidades entre personalidades de la extrema izquierda y, un símbolo negativo para todos, la organización más representativa del alter mundialismo, ATTAC, se encuentra en un proceso de implosión. ATTAC: 30.000 inscritos, 250 comités locales en Francia, difusión en el extranjero. El movimiento ATTAC, nacido a raíz de una apelación publicada por Le Monde Diplomatique en 1998, puede estar viviendo sus últimas horas de vida. La dirección actual está acusada, con pruebas en mano, de haber efectuado maniobras para asegurarse la victoria electoral. El economista René Passet, en un informe, acusa el presidente Jacques Nikonoff y a sus seguidores, de haber "manipulado" las elecciones internas de junio pasado. Una reunión prevista entre los representantes de las dos corrientes que se disputan el control de ATTAC, desde hace más de un año, debiera servir para encontrar un camino hacia la conciliación, con el nombramiento de un comité ejecutivo provisional, que se ocupe de preparar la elección de un nuevo consejo de administración para el próximo 7 de diciembre. Passet, un militante histórico de ATTAC, se ha visto obligado a "abnegar de todos" para intentar salvar la vida de ATTAC. Pero el abierto enfrentamiento entre las dos corrientes principales - Nikonoff por un lado, Susan George por el otro - puede acabar sofocando el movimiento. En realidad, ya hace más de un año que la crisis interna entre corrientes está oscureciendo el debate sobre los contenidos internos de ATTAC, creando desilusión y desconsuelo entre los inscritos. El Partido Socialista: En la universidad de verano de la Rochelle, el acontecimiento que marca la vuelta a la actividad política tras la pausa veraniega, se ha hablado más de los conflictos entre personalidades del partido, que de proyectos de futuro. En la diana de todos los debates: Ségolène Royal, la única candidata de la izquierda que tiene posibilidades de desafiar a Sarkozy en la segunda vuelta de las presidenciales, fortalecida por los resultados que obtiene en los sondeos, cada vez más positivos, se ha rechazado a responder a las preguntas de los militantes. Una elección que es toda una declaración política: Royal se dirige a la "opinión pública", no a los militantes. Frente a ella, sus contrincantes a la candidatura han conseguido dar, por un día, una apariencia de unidad tras la sombra alargada de Lionel Jospin; que ha vuelto a la primera línea para reivindicar el "rol fundamental de los partidos". Pero, en perspectiva, la vuelta de Jospin, que también parece apuntar a las elecciones, pone en peligro al PS. Jospin, contra la «mala conciencia, la debilidad de la izquierda», ha rehabilitado sus años de gobierno y, al tiempo, por primera vez, ha pronunciado un mea culpa por la desastrosa campaña electoral de 2002 que lo llevó a su exclusión de la segunda vuelta. El secretario del PS, François Hollande, está en la cuerda floja: acusado de ambigüedad, se sospecha de su parcialidad en favor de Royal, su compañera sentimental. Los que decidirán serán los afiliados del PS, en las primarias del 16 de noviembre (un segundo turno podría tener lugar el 23). Royal confía en los 83.000 nuevos inscritos al PS; pocos militantes. Los Verdes: Tras la disputa para obtener la investidura a la candidatura de las elecciones, que ha obtenido Dominique Voynet, la Universidad de Verano de los Verdes ha sido un momento de manifiestos esfuerzos en pos del consenso. Incluso demasiado, según las opiniones de una parte de la militancia, ya que han sido invitados algunos ecolo que nada tienen que ver con la izquierda, como Nicolas Hulot, buen amigo de Chirac y Corinne Lepage, exministra del neo-gollista Juppé. Mientras tanto, las corrientes internas proliferan, síntoma del descontento que ha creado la estrategia centrista de Voynet. Izquierda de la izquierda: Las candidaturas se multiplican, alarmando al PS, que teme una reedición de lo que sucedió el año 2002, cuando Le Pen y Chirac se enfrentaron en la segunda vuelta. La última iniciativa es la de José Bové, que se ha declarado "preparado para asumir la función de candidato unitario antiliberal". Pero Bové ha rechazado la invitación a la universidad de verano de los Verdes, mientras espera socavar las candidaturas del PCF y del LCR. El frente del "no", que consiguió la victoria en el referéndum de la constitución europea, se ha disuelto en una miríada de intereses enfrentados. El socialista Fabius, que persiste en su absurdo sueño de representarlo, recoge poquísimos consensos en los sondeos, mientras Marie-George Buffet del PCFcf parece fuera del juego. Tan solo Olivier Besancenot de la LCR parece resistir como una solida alternativa a un Partido Socialista Social-liberal. Anna Maria Merlo es la corresponsal en París de Il Manifesto Traducción para www.sinpermiso.info : Carlo Gervasoni y Luca GervasoniIl Manifesto, 29 agosto 2006 |
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