No a la resolución 1701, no al envio de tropas españolas a Líbano
Declaración de Espacio Alternativo
La decisión del gobierno español de enviar tropas a Líbano en el marco de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU pretende aparecer como una misión aparentemente neutral y a favor de la paz, pero en realidad responde al interés de la llamada “comunidad internacional” por preservar un frágil alto el fuego temporal que respete los intereses del Estado agresor israelí y contribuya a debilitar la resistencia de los pueblos libanés y palestino.
Como ya hemos criticado desde diferentes organizaciones sociales y políticas, la Resolución mencionada es claramente injusta, ya que:
- no sólo no condena la agresión israelí sino que atribuye a la resistencia libanesa el desencadenamiento del conflicto
- no contiene ninguna exigencia concreta e inmediata ante el Estado de Israel de liberación de presos palestinos, abandono de todos los territorios ocupados y asunción de sus responsabilidades por los daños de todo tipo cometidos
- fija como objetivo fundamental el desarme de grupos armados libaneses (apuntando a Hezbolá mediante la exigencia de aplicación de las resoluciones 1559 y 1680), aunque delegue en un primer momento esa tarea en el ejército libanés, y no impide nuevas violaciones del espacio aéreo por la aviación israelí ni garantiza la protección de la población civil frente a sus posibles ataques
- ignora completamente la permanente represión que Israel ejerce sobre el pueblo palestino, incluidos sus legítimos representantes, los cuales siguen sin ser reconocidos internacionalmente
En esas condiciones y sin que ni siquiera haya el compromiso del gobierno español de suspender intercambios militares con Israel, de exigir de la UE su ruptura de los acuerdos comerciales con ese Estado o la reanudación de la ayuda incondicional al pueblo palestino, consideramos un grave error que IU-ICV haya votado favorablemente el envío de tropas españolas a Líbano en el marco de la aplicación de esa Resolución.
No hay que olvidar, además, que aun yendo bajo el mandato de la ONU estas fuerzas, al igual que las de Francia, Italia o Alemania, forman parte de la OTAN, una organización que no puede ser considerada “neutral” y que, como ha ocurrido en Afganistán, puede terminar sustituyendo a la ONU en esta “misión de paz”. Por eso, y siempre que la petición viniera de las organizaciones representativas de la resistencia libanesa y palestina, la presencia de fuerzas de interposición internacionales en esa zona sólo debería ser apoyada desde la izquierda si se basara únicamente en la participación en ella de países no alineados y con el firme propósito de asegurar el reconocimiento de los derechos legítimos de esos pueblos y no, como ocurre en este caso, la aplicación de la Resolución 1701.
Pero es que además esta iniciativa se enmarca en un contexto en el que tampoco hay por parte del gobierno español un rechazo a los planes neocoloniales de EEUU y de la UE, dirigidos a la creación de un nuevo “Gran Oriente Medio” que les permita la desestabilización de los llamados “Estados canalla” (Irán, Siria), la represión de movimientos populares que encuentran en Hezbolá su principal referente y la reducción del pueblo palestino a su aislamiento en unos “bantustanes” bajo la vigilancia y la amenaza permanente de un Estado israelí cada vez más militarista; todo ello con la intención de asegurarse el control geoestratégico de una región rica en recursos energéticos básicos para la preservación de un “modelo civilizatorio occidental” injusto e insostenible que no hace más que poner en riesgo la supervivencia de la humanidad y del planeta entero.
Son sin embargo esos planes los que están chocando ahora no sólo con las resistencias libanesa y palestina sino también con las que se desarrollan actualmente en Iraq o Afganistán. El panorama que ofrece actualmente toda esta amplia región es, en realidad, el de un abierto fracaso tanto de la estrategia israelí como, sobre todo, de la estadounidense: el “caos constructivo” que buscaba Bush para así justificar su creciente presencia militar se encuentra ahora sometido a un creciente empantamiento en toda la región y a un desgaste en la misma sociedad estadounidense (pese al nuevo intento de resucitar el discurso del miedo al “terrorismo” con motivo del quinto aniversario del 11-S), mientras que la estrategia militar israelí ha tropezado con una rotunda derrota política en Líbano que anuncia su declive como potencia capaz de desencadenar con éxito nuevas agresiones en la región.
Existe, por tanto, la posibilidad real de forzar un cambio de rumbo en esa zona, pero para ello hace falta un amplio movimiento de solidaridad internacional que contribuya a hacerlo posible. Por eso, cuando se cumple ahora el 24 aniversario de las matanzas sufridas por el pueblo palestino en Sabra y Chatila y desde el Foro Social Europeo se proponen nuevas jornadas de acción, es el momento de volver a sentar las bases de un amplio movimiento contra la guerra, el neoliberalismo y el racismo que ponga en primer plano la solidaridad con los pueblos de Oriente Medio, con el fin de hacer retroceder definitivamente no sólo la “guerra permanente” de Bush y Olmert sino también los proyectos neocoloniales de las grandes potencias europeas en esa zona. Para ello debemos exigir:
¡Retirada inmediata de Israel de los territorios ocupados, procesamiento a sus dirigentes por sus crímenes de guerra y reparación por su gobierno –y no por la “comunidad internacional”- de los daños cometidos en territorio libanés y palestino!
¡Liberación de todos los presos palestinos y reconocimiento internacional del gobierno palestino!
¡Suspensión de los acuerdos comerciales de la UE con Israel!
¡Destrucción del Muro de la vergüenza erigido en territorio palestino!
¡Reconocimiento del derecho del pueblo palestino al retorno y a su autodeterminación!
¡Fuera tropas de EEUU y la OTAN de Iraq, Afganistán, Líbano y Oriente Medio!
17 de septiembre de 2006
www.espacioalternativo.org
Izquierda Anticapitalista




