Refundación Socialista *
1. El triunfo de Rafael Correa en la segunda vuelta electoral fue el triunfo de la expectativa de cambio de la mayoría de la población. Una expectativa que viene manifestándose, de modo discontinuo pero persistente, desde hace más de una década. Fue el triunfo de la esperanza sobre los temores, de la autoactividad sobre la clientela, de la soberanía sobre el entreguismo al imperialismo norteamericano.
2. La derrota de Noboa significó la más fuerte derrota que ha sufrido la derecha en los últimos años. Polarizaron la elección como una contienda entre izquierda y derecha, trataron de alimentar miedos anticomunistas, intentaron comprar los votos con regalos y dinero, quisieron utilizar los sentimientos religiosos. Un programa de derechas y una forma clientelar de hacer política fueron derrotados en las urnas con una de las diferencias más amplias registradas desde el "retorno a la democracia" en 1978.
3. Este resultado fue alcanzado gracias a un gran esfuerzo de movilización de voluntades y conciencias que, organizados unos, espontáneos otros, confluyeron en la convicción de cerrar el paso a una derecha retardataria y agresiva y abrir nuevamente las puertas a las posibilidades de iniciar una transformación.
4. La votación obtenida por Correa, y las condiciones en que se desarrolló la campaña electoral, muestran un alto grado de politización de la conciencia de la población. Pero esta politización expresa diferentes ánimos.
Confluyeron allí una votación programática de izquierda, que rechaza el neoliberalismo, la firma del TLC, la continuidad de la base militar estadounidense en Manta y el involucramiento abierto del Ecuador en el Plan Colombia; una votación "ciudadana" que rechaza la utilización del aparato estatal para fines privados, que no se reconoce en los mecanismos de intermediación política, que rechaza la acción de los partidos políticos y de sus representantes; una votación popular que espera ver la recuperación de políticas sociales y mejorar sus condiciones de vida; una votación que ideológicamente se mueve hacia la derecha, pero que rechaza las formas descaradamente oligárquicas de ejercicio del poder y de la política; una votación de sectores empresariales contrarios al TLC y a la concentración monopólica; una votación amplia de sectores medios sustraídos al control ideológico tradicional de las formaciones políticas de centro y, por lo menos en Quito en otros sectores urbanos de la sierra, el reflejo de los "forajidos".
5. En el contexto regional, los resultados electorales en Ecuador son una derrota para las políticas del gobierno norteamericano, que, tras la victoria de Alan García en el Perú y la reelección de Uribe en Colombia, parecía estar a punto de revertir el avance de fuerzas progresistas y opuestas a sus designios. No obstante, la política de Bush ya recibió un fuerte golpe interno con la derrota de los republicanos en las elecciones legislativas, que dieron el control del Senado y de la cámara de diputados a los demócratas. Con la reelección de Lula en el Brasil y de Chávez en Venezuela, y la presencia de Evo Morales en Bolivia y Kirchner en la Argentina, la administración norteamericana no tendrá las facilidades de que había gozado estos años para imponer sus intereses y sus políticas. No obstante, a diferencia de lo que fue la política norteamericana frente a Chávez, al parecer su táctica será diferente, dejando para un segundo momento el escenario de confrontaciones abiertas. Probablemente, esta modificación esté también relacionada con la derrota republicana.
Al mismo tiempo, la victoria de Correa se inscribe en las búsquedas y debates que ocurren actualmente en el campo democrático, popular y de las izquierdas en el continente. Estamos viviendo un momento en que el empuje del movimiento popular y de las movilizaciones ciudadanas anima procesos de recomposición de las izquierdas. Procesos desiguales, a ratos discontinuos, pero persistentes. Procesos que se expresan actualmente, en líneas generales, en dos grandes tendencias: una, que busca contemporizar con el sistema de poder -proponiéndole algunas reformas- y otra que pugna por reencontrar las vías de la radicalidad y la reinvención del socialismo.
Esas vías se construyen en la marcha, en las luchas y en las construcciones cotidianas; y se decidirán en el accionar de los movimientos populares y ciudadanos.
6. Los resultados electorales, y en medio la movilización social, significan el inicio de una modificación en la relación de fuerzas. Los sectores populares y ciudadanos organizados, la conciencia social progresista y de izquierda están movilizadas y confiadas en su capacidad de acción, abiertas las vías para que los movimientos sociales y de la izquierda recuperen el terreno perdido durante la primera vuelta.
Mientras tanto, la derecha queda golpeada en su capacidad de iniciativa y de atracción política, y sin una cabeza fuerte identificable luego de la debacle socialcristiana en la primera vuelta y la contundente derrota de Noboa en la segunda ronda. Todo dependerá, ahora, de las iniciativas que tomen los distintos bloques.
7. La votación heterogénea recogida por Correa refleja, de algún modo, las propias características de Alianza País.
Alianza País es una forma de rearticulación de fuerzas políticas y sociales relativamente dispersas, fenómeno recurrente en la política ecuatoriana. El más reciente había sido el PUR, con el que Durán Ballén ganó las elecciones de 1992. Pero, a diferencia del PUR, Alianza País es un reagrupamiento hacia la izquierda. En ella mayoritariamente coexisten sectores salidos de diversas experiencias de la izquierda, grupos que surgieron de experiencias cristianas o del trabajo social de organizaciones no gubernamentales, intelectuales progresistas con posiciones keynesianas de izquierda, sectores empresariales vinculados a la producción y grupos de derecha "nacionalista", como ADN, que habían participado en la movilización de los "forajidos"; pero también están personas y grupos que hasta ayer nomás se encontraban vinculados a los partidos tradicionales como la ID, el PSC, el PRE y el PRIAN. Por su composición, Alianza País se asemeja a un frente popular.
8. Los primeros pronunciamientos de Correa luego de su triunfo indican, por lo menos, una inicial voluntad de realizar algunos cambios en el sentido que recogió su votación: no firma del TLC, no renovación de la base de Manta, no involucramiento en el Plan Colombia, modificación de las políticas económicas, impulso a la producción, cambios en la política petrolera (renegociación de los contratos con las transnacionales, acuerdos para refinar el crudo con Venezuela o Chile), mejoramiento de las políticas sociales. Y, sobre todo, llamamiento a una consulta popular para que el pueblo decida la instalación de una Asamblea Constituyente. Su programa, en cambio, poco tiene que ver con el socialismo: la afirmación de uno de sus más visibles asesores sobre el país "de millones de empresarios", así como el tono de diálogo que busca tranquilizar a los grandes empresarios, así lo demuestran.
Puede preverse una acción gubernamental que intente combinar visiones económicas de reactivación por lo menos cercanas al neokeynesianismo con políticas sociales más amplias, pero buscando evitar enfrentamientos serios con los grandes grupos empresariales. Probablemente, los intentos de legitimación transcurran más los andariveles sociales que los de la movilización social.
Pero el programa puede eventualmente radicalizarse si se desarrolla un amplio proceso de movilización popular y ciudadana.
9. Pero el futuro gobierno se enfrenta con una situación compleja: porque, si bien comenzará con el acumulado de la esperanza y de las expectativas de cambio de la mayoría de la población, no cuenta sin embargo con una base social organizada propia; y tampoco contará con una fuerza parlamentaria directa tras la decisión de Alianza País de no presentar candidatos a diputados. Esta decisión, sumada al declive de los "partidos tradicionales" (PSC; ID; PRE), permitió, sin proponérselo, que en muchas provincias triunfaran el PRIAN y Sociedad Patriótica, exponentes de una "nueva" derecha clintelar y caudillista.
10. La derecha fue derrotada, no encuentra aún iniciativas políticas de importancia, pero no está inactiva, y tratará de crear un ambiente de inquietud e intranquilidad o de presionar al nuevo gobierno para forzarlo a negociar, con el objetivo de que los cambios no se produzcan o, cuando menos, no sean profundos. Desde el mismo día de las elecciones, el PRIAN anunció que "no reconocía" los resultados; empezaron a correr rumores de cierres de las operaciones bancarias; se amplió el coro de "analistas" que aconsejan moderación; se pretendió aprovechar el debate en el Congreso de los Estados Unidos sobre las preferencias arancelarias. ¿Será casualidad que justo en ese ambiente se haya producido una notoria escasez de gas doméstico en Quito?, ¿que se haya desatado la agresión de mineras transnacionales contra comunidades indígenas en Cotacachi y en Zamora?, ¿que los empresarios transportistas hayan reemprendido sus intentos de incrementar los pasajes?
En este sentido, se observan ya dos tácticas en la derecha: unos, cuya primacía disputan el PRIAN y el PSC, apuntan a una oposición beligerante; otros, entre los que se cuentan algunos medios de comunicación y gremios empresariales, intentan el acercamiento para imponer sus intereses desde dentro o desde dentro.
El próximo congreso estará dominado por la derecha, con la presencia de apenas 10 diputados de izquierdas entre 100 parlamentarios y será, previsiblemente uno de los mecanismos que usará la derecha para entrabar los cambios, fortalecer sus posiciones y tratar de de cercar al gobierno, sea actuando como oposición beligerante, sea manejando un discurso de diálogos. No debe olvidarse que del Congreso depende la nominación de una serie de instituciones estatales como las cortes de justicia, el tribunal constitucional, la contraloría, las superintendencias de bancos y compañías, etc., y el control de esas instancias se convertirá en un objetivo inmediato, pues se convierten en un contrapoder desde donde enfrentar al Ejecutivo.
Como ya se ha visto, el nuevo Congreso tratará de disputar legitimidades a la propuesta Asamblea Constituyente y eso puede marcar una de las líneas de conflicto cuando menos al inicio del gobierno, dependiendo si lo hacen o no desde una oposición beligerante.
11. En consecuencia, se abre un período de conflictividad que se inscribe en la misma línea de las luchas sociales entre el pueblo y los sectores políticos y económicos que han pretendido implementar un modelo neoliberal que se encuentra en retroceso; entre una amplia masa de ciudadanía crítica y el sistema político tradicional que ha manejado la democracia y las instituciones desde el "retorno"; entre una política servil y entrevista ante el imperialismo norteamericano y los intentos de recuperar la dignidad y la soberanía; entre una política clientelar y la búsqueda de una nueva política; entre un manejo social y político que pretende convertir al pueblo en marioneta de los intereses de los amos del poder y el dinero, y los esfuerzos de una multitud que pugna por convertirse en sujeto de su presente y de su porvenir.
12. Si los resultados de la primera vuelta hacían temer que el campo de los poderosos pudiera sacar ventaja electoral para frenar y cerrar el ciclo de luchas sociales, lo resultados de la segunda vuelta muestran las grandes reservas políticas y morales que mantienen los grupos sociales subalternos. Con todo, la lucha está abierta y su resultado dependerá de las acciones que emprendan los actores en pugna. En las manos de los trabajadores y los pueblos del Ecuador está la posibilidad de avanzar en el sentido de su liberación.
13. De la movilización social dependerá si se le puede dar un sentido de avance y de liberación al momento político que ahora está abierto. De la movilización dependerá que el gobierno de Correa encuentre fuerza social para no ceder a los chantajes y a las presiones de la derecha y del imperialismo. De la movilización dependerá que la esperanza no se quede nuevamente en promesa incumplida. La movilización de las conciencias y de las voluntades fue el factor determinante en la derrota de Álvaro Noboa y su proyecto oligárquico. Mantener esa movilización es ahora la tarea central.
14. La movilización, para potenciarse, requiere ir creando y fortaleciendo los espacios de encuentro. Es necesario fortalecer todos aquellos espacios, pequeños o grandes, que se fueron creando en el intervalo entre las dos vueltas electorales. Pero es necesario ir más allá: se requiere volver a encontrar las movilizaciones, sobre todo juveniles y ciudadanas de esta última hora, con los movimientos sociales que han enfrentado, en estos últimos 10 o 15 años al neoliberalismo, a los dueños del poder y a sus caducas instituciones políticas.
15. El eje de los encuentros está dado por las propias luchas. La asamblea constituyente es una aspiración de grandes capas de la población ecuatoriana; pero es necesario prepararla desde ya para que no nos vuelva a ocurrir que el resultado sea un clon del congreso desprestigiado. Es preciso ir fijando los temas y los contenidos, para que nos vuelva a ocurrir que los esfuerzos de la movilización social sean aprovechados por los grupos de poder en su beneficio particular y en contra de las esperanzas del pueblo. Es necesario que se vincule al mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías de la ciudad y del campo, de los trabajadores y de los pueblos del Ecuador y, por lo tanto, al desmonte de las instituciones y políticas neoliberales que se han afianzado en estos últimos 20 años. Es necesario que se vincule con la recuperación de la soberanía y la lucha contra las imposiciones imperiales, contra los tratados de libre comercio que encubren mayor subordinación y empobrecimiento, contra la presencia de tropas extranjeras que utilizan nuestro país como base militar, contra el involucramiento en el conflicto colombiano, etc.
El éxito de los esfuerzos que se han hecho hasta ahora y los que habrá que hacer en adelante están indisolublemente ligado a la capacidad de mantener la organización y movilización independiente de los trabajadores y de los pueblos, y a la capacidad de mantener, fortalecer y ampliar los espacios de encuentro y unidad que la lucha ha creado.
16. Nuevamente la historia está abierta, y es posible luchar para construir un futuro mejor. Lo que se haga y lo que deje de hacer determinará el camino que la sociedad ecuatoriana irá tomando. Es necesario apuntalar los avances que se han logrado hasta ahora, sin perder de vista los riesgos que acabamos de vencer y los que habrá que enfrentar en adelante. La unidad del pueblo, de los movimientos y de las iniciativas será crucial en este andar; pero también lo será la tarea de ir construyendo los sentidos de estas luchas. Y en esa perspectiva se vuelven cruciales los acercamientos y la unidad de las tendencias radicales y revolucionarias. La construcción de un partido revolucionario se pone nuevamente a la orden del día, y sólo podrá hacerse en medio de los reagrupamientos en marcha, en medio de la lucha social para construir un futuro mejor y una sociedad más justa en la que todos y todas podamos vivir con dignidad.
Por una América libre y socialista
* Refundación Socialista, Sección Ecuatoriana de la Cuarta Internacional
Izquierda Anticapitalista




