21 de enero: ¡Movilicémonos junto a las plantillas de las empresas en lucha!

Sábado 13 de enero de 2007

Hoja del mes de Revolta Global

El progreso social sólo vendrá de la mano de la movilización de trabajadores/as

El gobierno “d’entesa” que preside José Montilla nos ha prometido una nueva era “de políticas sociales”. El tripartito anterior también nos había anunciado, ahora hace poco más de un año, un “giro social”... que se tradujo en la aceptación de cientos de despidos en SEAT y todo un reguero de cierres de empresas, como Braun o Altadis.

Y es que, cada vez más, la globalización capitalista – de hecho, el poder inmenso alcanzado por las grandes corporaciones financieras y las multinacionales – está dibujando el mismo panorama a toda Europa: reestructuraciones y deslocalizaciones industriales, precariedad laboral generalizada, enormes bolsas de pobreza, desigualdades crecientes, degradación de los servicios públicos... Y, paralelamente, ataques contra las libertades sindicales, negación de los derechos más elementales para los colectivos de inmigrantes...

La lógica neoliberal se impone por encima del color del gobierno de turno, ya sea de derechas (es decir, formado por los genuinos representantes de las clases privilegiadas, como pueden ser el PP o CIU), o bien “progresista” (constituido por partidos de izquierdas que se han ido rindiendo ante las exigencias del capital, que han desarrollado vínculos fortísimos con sus instituciones y que a duras penas se plantean una gestión menos agresiva que los primeros). A duras penas...

Porque, por parte del gobierno del PSOE, hemos visto “reformas” laborales que abaratan el despido, cambios en la fiscalidad que favorecen a los más ricos, leyes educativas que aportan capitales públicos a los estamentos privados... En Catalunya, iniciando su singladura, el gabinete “d’entesa” se ha distinguido sobre todo por la diligencia policial en el desalojo de locales ocupados y por la voluntad de congraciarse con la patronal a base de prometer apoyo a jugosos negocios en perspectiva como la construcción de la MAT, el Cuarto Cinturón o las obras de l’AVE…

Poca protección han encontrado trabajadores y trabajadoras por parte de estos gobiernos ante los dictados Volkswagen o frente a los abusos y agresiones patronales de Mercadona. Antes al contrario: si el presidente de SEAT recibió la Cruz de Sant Jordi de manos del gobierno “catalanista y de izquierdas”, los empleados y empleadas de Iberia han recibido sanciones y citaciones judiciales bajo la acusación de “sedición” por haber ocupado las pistas del Prat durante la jornada de huelga del verano pasado. Y los sindicalistas de “Parcs i Jardins” han sido demandados por la teniente de alcalde, Imma Mayol, por proferir “insultos” en el curso de una movilización por el convenio de la empresa. En el Ayuntamiento de Barcelona, soplan también aires de privatización y se palpa un gran deseo de “orden”...

Lo cierto es que no habrá ningún avance laboral ni democrático sin movilización social. Y este nuevo ascenso de las luchas hace falta construirlo paso a paso, desde las resistencias que surgen a diferentes lugares. Las primeras iniciativas, tras años de retrocesos del movimiento obrero y de adaptación del sindicalismo mayoritario a los parámetros neoliberales, son sin duda las más difíciles. Por esto tiene tanta importancia la propuesta, gestada desde la Asamblea de despedidos y despedidas de SEAT, de reunir en la calle, en una manifestación conjunta contra la precariedad, los despidos y la represión patronal, las diferentes empresas que actualmente se encuentran en lucha. Lo sabemos muy bien: aislados o faltos de solidaridad, estos conflictos difícilmente podrían desembocar en soluciones justas. Sólo uniendo fuerzas será posible vencer.

Pero hay más. Son numerosos los movimientos sociales que, en estos momentos, atraviesan igualmente una situación de fragmentación. La llegada al poder de los gobiernos “progresistas” pero, sobre todo, la actitud de pasividad y connivencia de la izquierda que debería haber defendido con mayor contundencia mejoras sociales efectivas (ICV-EUiA), han contribuido poderosamente a generar este impasse. Hay que dar la vuelta a esta situación. Desde la indispensable movilización ciudadana por reconducir el proceso de paz en Euskadi, hasta la lucha por el derecho a la vivienda, pasando por la defensa del territorio o los derechos de las personas inmigradas, no son pocos los terrenos en que se ha vuelto ya urgente reconstruir movimiento. ¿No sería tal vez necesario pensar en unificar, en un momento dado, todas estas causas en una Asamblea o Plataforma social y democrática de Catalunya que perfilara las bases de una auténtica alternativa a los estragos neoliberales?

En cualquier caso, el movimiento obrero que resiste nos brinda una primera cita para reencontrarnos y empezar a tejer complicidades.

Así pues, el 21 de enero, ¡todos y todas junto a las empresas en lucha!

Contra la precariedad, los despidos y el terrorismo patronal !por una solución justa a los conflictos laborales!

Manifestación 21 de enero, 12h, Pl. Universitat de Barcelona. Convoca: Asamblea de trabajadores de empresas en lucha.

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