Por Raúl Camargo
La importancia de las fábricas en la concepción histórica que hemos tenido del movimiento obrero ha sido fundamental. Estos marcos de trabajo han sido el centro de la lucha de clases en el pasado, donde las huelgas y las reacciones de los patronos marcaban el paso del combate contra la supremacía del capital frente al trabajo.
La economía productiva evolucionó hacia un sistema financiero, donde las nuevas tecnologías fueron sustituyendo al hombre y la mujer por la máquina y las fábricas por oficinas de telemarketing, el trabajo desde casa y las motos de Telepizza. La otrora unida clase obrera empezó a dispersarse, de su concentración en las fábricas ( lo que les daba una fuerza enorme y creaba lazos de camaradería y solidaridad irrepetibles) se pasa a la dispersión del trabajo, de los convenios y al aumento exponencial de la precariedad.
Si muchas fábricas cerraron por la reconversión industrial de los 80 otras quebraron y las pocas que quedaron redujeron plantilla, prejubilaron a la vieja generación combativa y contrataron a nuevos trabajadores y trabajadoras con unas condiciones muy precarias y que nada tenían que ver con las conquistas históricas alcanzadas por los más antiguos.
Pero, como la aldea de los galos en los cómics de Asterix, no todas las fábricas se han rendido a la lógica perversa del neoliberalismo. Existe una en la que los y las trabajadoras siguen conquistando derechos para los nuevos y viejos obreros. Se llama Robert Bosch España Fábrica Madrid.
Esta fábrica forma parte de la multinacional Bosch, que produce componentes de auto, herramientas eléctricas, calentadores y electrodomésticos. Ocupa a 220.000 personas en todo el mundo.
En el Estado español, Bosch tiene 11 empresas con Convenios diferentes y una plantilla de 6000 personas. La fábrica de Madrid tiene 730 trabajadores fijos.
La situación laboral en la que se llegaba a la negociación del convenio de este año en la citada fábrica madrileña era la siguiente:
- Mucha carga de trabajo en casi todas las líneas
- Rechazo tajante a hacer horas extra
- Como consecuencia de este rechazo el trabajo se realiza con trabajadores/as eventuales ( más de 300)
- Los contratos eventuales se realizan según una lista en la que se entra pasando un examen de acceso. Los más antiguos son del año 97
- En el año 96 se introdujo en Convenio la doble escala salarial que reducía un 20% el salario a los nuevos contratos fijos y a los eventuales. La sección sindical de CCOO se opuso tajantemente a este atropello pero perdió la votación.
- En estas circunstancias la Dirección no hace contratos fijos a no ser que se le fuerce en las negociaciones de convenio colectivo
En la negociación del Convenio de este año, el Comité de Empresa de la Fábrica de Madrid de la Bosch intentó aprovechar la buena coyuntura unificando a la plantilla en torno a una plataforma que, junto a las reivindicaciones habituales ( salario, jornada), colocaba en primer lugar el Empleo( contratos fijos) y la eliminación de la doble escala salarial. También querían aplicar la Jubilación con Contratos de Relevo para los mayores de 60 años.
Después de varios meses de conflicto ( concentraciones, asambleas, pancartas, corte de colaboración) que culminaron en 2 días de huelga, llegaron a un acuerdo con la Dirección en los siguientes términos:
- 100 contratos fijos
- El 80% de ellos por orden de antigüedad de lista ( con lo que se evita favoritismos de cualquier signo)
- Eliminación progresiva de la doble escala salarial para los fijos, en 5 años
- Subida de salario en los siguientes términos:
IPC Real + 0,6% año 2003
IPC Real + 0,7% año 2004
IPC Real + 0,8% año 2005 - Jornada: 2 día de reducción en 2003. Jornada/año 1688 horas
- Jubilación: Se aplicará la Ley de Contrato de Relevo a los mayores de 60 años
Estos logros revelan que la presión sindical de los trabajadores/as de la Fábrica Madrid de Robert Bosch ha dado sus frutos, consiguiendo un convenio más que digno con una particularidad que lo hace insólito: la gente que llevaba tiempo en la Empresa hizo huelgas para que los nuevos tuvieran más y mejores derechos. A esto se le llama una Huelga Roja, de las de antes.
Para finalizar me gustaría contar una anécdota que revela la fuerza y respeto alcanzada por el Comité de Empresa de esta fábrica. Hace unos años, durante otro conflicto laboral, el Comité colocó una gran pancarta a la entrada de la fábrica. En esas fechas, el Presidente de la multinacional Robert Bosch iba a hacer una visita a ese centro de trabajo. Los responsables de la Fábrica de Madrid trataron de persuadir al Comité para que retirara la pancarta, la colocara en otro sitio menos visible e incluso llegó a proponer que la dirección retiraría la pancarta durante la visita del Presidente y luego la volvería a colocar en el mismo sitio. El Comité se negó cualquiera de estas proposiciones. La empresa podía haber retirado la pancarta a pesar de la oposición del Comité pero no lo hizo y , para evitar que el Presidente viera la gran pancarta, alquiló un Trailer de grandes dimensiones que tapaba la pancarta. Cuando la clase obrera se gana el respeto por su lucha ante el patrono las desregulaciones y la pérdida de derechos son mucho más difíciles. La Robert Bosch es un claro ejemplo de ello ¿ quizás el último?
Nota: La información necesaria para escribir este artículo me ha sido facilitada por el Presidente del Comité de Empresa de la Robert Bosch y miembro de la sección sindical de CCOO, Javier Romeo Amantegui.
Izquierda Anticapitalista




