Sinistra Critica. Construyendo la izquierda anticapitalista

Martes 29 de enero de 2008

Carlos Sevilla Alonso 

Mientras se suceden las crisis en algunas de las formaciones más representativas de la izquierda anticapitalista europea que han llevado a la escisión de Respect en Inglaterra y del Scottish Socialist Party, otras experiencias gozan de muy buena salud. Estos son los casos de la LCR en Francia y de Sinistra Critica en Italia.  

La situación política italiana se caracteriza por el surgimiento de dos nuevos sujetos políticos internos a la experiencia del gobierno Prodi: el Partido Democrático de carácter “centrista” y social-liberal y La Izquierda-Arcoiris, constituida a principios del mes de Diciembre como izquierda subalterna del gobierno. 

Entre las últimas medidas del gobierno Prodi, apoyadas por estas dos nuevas fuerzas políticas que lo sostienen, destacan la aprobación del pacto por el welfare (bienestar) y los presupuestos generales para el 2008, así como el envío del ejército ante la emergencia de los residuos en Campania. 

El pacto por el bienestar, concertación sindicatos-patronal mediante, ha supuesto el aumento de la edad pensionable y el mantenimiento de una de las leyes más contestadas del berlusconismo – la ley 30- que introdujo multitud de formas contractuales precarias en el mercado de trabajo. Los presupuestos para el 2008 han aumentado el gasto militar ante la presencia de las tropas italianas en dos de los teatros de guerra más explosivos: Líbano y Afganistán. 

Por último, la acumulación de residuos en la provincia campana, símbolo de la crisis del modelo de producción, distribución y consumo vigentes, ha constituido un test de “seguridad” interna para el gobierno Prodi que ha enviado al prefecto De Gennaro –al mando de los carabinieri durante las jornadas del G-8 en Génova- a imponer el “orden” frente a las comunidades locales en revuelta. Nos encontramos, por tanto, ante un gobierno débil caracterizado por una mezcla de liberalismo y autoritarismo. 

En este contexto político, una vez superado en ciertos sectores del movimiento el “síndrome del gobierno amigo”, se están produciendo masivas movilizaciones de oposición social de izquierdas al gobierno Prodi. He aquí algunos ejemplos: 

  • la manifestación antiguerra del 15 de diciembre pasado contra el proyecto de base americana en Vicenza y por el retorno de las tropas de los escenarios de conflicto, que logró reunir a 75.000 personas; 
  • la manifestación feminista del 24 de Noviembre contra la violencia machista que congregó a 100.000 mujeres en Roma y que ha supuesto el inicio de una coordinación nacional del movimiento;
  • la coordinación de experiencias de las comunidades locales en lucha contra las grandes infraestructuras (incineradoras, tren de alta velocidad, etc.) a través del “pacto de ayuda mutua”.

La izquierda del gobierno, representada por el nuevo partido Arcoiris, ha sido incapaz de dar respuesta a las demandas de los movimientos y a los más tímidos intentos de “reforma” desde el mismo momento en que optó por su participación en el ejecutivo. Con su voto a favor, el gobierno Prodi ha sacado adelante unos presupuestos generales netamente liberales, mantiene la presencia de tropas italianas por el mundo más grande quizás desde los tiempos del “Imperio Romano” y ha sido incapaz de aprobar una ley de uniones civiles o una ley general contra la violencia de género. 

Para construir una oposición social y política al gobierno Prodi en las instituciones y en la calle con la construcción de los movimientos, Sinistra Critica celebró su primera conferencia nacional en Roma los días 8 y 9 de diciembre. La conferencia, en la que participaron cerca de 1000 personas provenientes de todas las regiones y provincias de Italia, terminó con la aprobación de una resolución que declara concluida su experiencia política dentro de Rifondazione Comunista

El fin del ciclo de Rifondazione como “partido de lucha” y su entrada por la puerta grande como “partido de gobierno” ha constituido uno de los motivos fundamentales de la salida. En efecto, la apuesta de Rifondazione por su participación y permanencia a capa y espada en el gobierno Prodi así como su integración en La Izquierda-Arcoiris -nuevo sujeto político surgido de la agregación institucional de las formaciones a la izquierda del Partido Democrático- han producido una mutación profunda de Rifondazione, desplazando su campo de gravitación de los movimientos y el conflicto a las instituciones y las lógicas de palacio. 

La Izquierda-Arcoiris apunta a ocupar electoralmente el espacio dejado vacío por los Demócratas de Izquierda -ex Ds, exPCI, ahora en el Partido Democrático- sin perder de vista la necesidad de permanecer cercanos al PD con la perspectiva del gobierno. 

La salida de Sinistra Critica de Rifondazione se produce para construir una izquierda que excluya las alianzas de gobierno, ya que dada la relación de fuerzas actual sólo puede limitarse a reducir el daño de las políticas social-liberales. Por tanto, se declara como una fuerza cuya centralidad no está en las instituciones –sin excluir la vía electoral- sino en el vínculo con los movimientos y el conflicto social. 

La apuesta por la construcción de las movilizaciones en curso que señalábamos anteriormente -contra la precariedad, contra la guerra y la base de Vicenza, movimiento feminista y de las comunidades locales- constituirá el eje principales de su actividad política inminente. 

Se constituye no en una organización política, sino en un movimiento político que intentará construir una izquierda de izquierdas, anticapitalista, que excluya la participación en los gobiernos y en la gestión del neoliberalismo. 

Para ello, pondrá en marcha un proceso Constituyente Anticapitalista en primavera que apuesta por integrar a las distintas componentes de oposición de izquierdas al gobierno de Prodi: a los sectores desilusionados con Rifondazione y su experiencia en el gobierno, al sindicalismo de base y a los sindicalistas críticos de las grandes confederaciones opuestos a las políticas de concertación, a los comités ciudadanos que luchan por la defensa ecológica del territorio, a los estudiantes y jóvenes del movimiento estudiantil, a las mujeres que construyen el nuevo movimiento feminista. 

Una experiencia muy interesante digna de ser transplantada en estas latitudes.


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