Carlos Sevilla
Alonso
Mientras
se suceden las crisis en algunas de las formaciones más representativas
de la izquierda anticapitalista europea que han llevado a la escisión
de Respect en Inglaterra y del Scottish Socialist Party, otras experiencias
gozan de muy buena salud. Estos son los casos de la LCR en Francia y
de Sinistra Critica en Italia.
La situación
política italiana se caracteriza por el surgimiento de dos nuevos sujetos
políticos internos a la experiencia del gobierno Prodi: el Partido
Democrático de carácter “centrista” y social-liberal
y La Izquierda-Arcoiris, constituida a principios del mes
de Diciembre como izquierda subalterna del gobierno.
Entre las últimas
medidas del gobierno Prodi, apoyadas por estas dos nuevas fuerzas políticas
que lo sostienen, destacan la aprobación del pacto por el welfare
(bienestar) y los presupuestos generales para el 2008, así como el
envío del ejército ante la emergencia de los residuos en Campania.
El pacto por
el bienestar, concertación sindicatos-patronal mediante, ha supuesto
el aumento de la edad pensionable y el mantenimiento de una de las leyes
más contestadas del berlusconismo
– la ley 30- que introdujo multitud de formas contractuales precarias
en el mercado de trabajo. Los presupuestos para el 2008 han aumentado
el gasto militar ante la presencia de las tropas italianas en dos de
los teatros de guerra más explosivos: Líbano y Afganistán.
Por último,
la acumulación de residuos en la provincia campana, símbolo de la
crisis del modelo de producción, distribución y consumo vigentes,
ha constituido un test de “seguridad” interna para el gobierno
Prodi que ha enviado al prefecto De Gennaro –al mando de los carabinieri
durante las jornadas del G-8 en Génova- a imponer el “orden” frente
a las comunidades locales en revuelta. Nos encontramos, por tanto, ante
un gobierno débil caracterizado por una mezcla de liberalismo y autoritarismo.
En este contexto
político, una vez superado en ciertos sectores del movimiento el “síndrome
del gobierno amigo”, se están produciendo masivas movilizaciones
de oposición social de izquierdas al gobierno Prodi. He aquí algunos
ejemplos:
- la manifestación
antiguerra del 15 de diciembre pasado contra el proyecto de base americana
en Vicenza y por el retorno de las tropas de los escenarios de conflicto,
que logró reunir a 75.000 personas;
- la manifestación feminista del 24 de Noviembre contra la violencia machista que congregó a 100.000 mujeres en Roma y que ha supuesto el inicio de una coordinación nacional del movimiento;
- la coordinación de experiencias de las comunidades locales en lucha contra las grandes infraestructuras (incineradoras, tren de alta velocidad, etc.) a través del “pacto de ayuda mutua”.
La izquierda
del gobierno, representada por el nuevo partido Arcoiris, ha sido incapaz
de dar respuesta a las demandas de los movimientos y a los más tímidos
intentos de “reforma” desde el mismo momento en que optó por su
participación en el ejecutivo. Con su voto a favor, el gobierno Prodi
ha sacado adelante unos presupuestos generales netamente liberales,
mantiene la presencia de tropas italianas por el mundo más grande quizás
desde los tiempos del “Imperio Romano” y ha sido incapaz de aprobar
una ley de uniones civiles o una ley general contra la violencia de
género.
Para construir
una oposición social y política al gobierno Prodi en las instituciones
y en la calle con la construcción de los movimientos, Sinistra Critica
celebró su primera conferencia nacional en Roma los días 8 y 9 de
diciembre. La conferencia, en la que participaron cerca de 1000 personas
provenientes de todas las regiones y provincias de Italia, terminó
con la aprobación de una resolución que declara concluida su experiencia
política dentro de Rifondazione Comunista.
El fin del
ciclo de Rifondazione como “partido de lucha” y su entrada por la
puerta grande como “partido de gobierno” ha constituido uno de los
motivos fundamentales de la salida. En efecto, la apuesta de Rifondazione
por su participación y permanencia a capa y espada en el gobierno Prodi
así como su integración en La Izquierda-Arcoiris -nuevo sujeto político
surgido de la agregación institucional de las formaciones a la izquierda
del Partido Democrático- han producido una mutación profunda de
Rifondazione, desplazando su campo de gravitación de los movimientos
y el conflicto a las instituciones y las lógicas de palacio.
La Izquierda-Arcoiris
apunta a ocupar electoralmente el espacio dejado vacío por los Demócratas
de Izquierda -ex Ds, exPCI, ahora en el Partido Democrático- sin perder
de vista la necesidad de permanecer cercanos al PD con la perspectiva
del gobierno.
La salida de
Sinistra Critica de Rifondazione se produce para construir
una izquierda que excluya las alianzas de gobierno, ya que dada la relación
de fuerzas actual sólo puede limitarse a reducir el daño de las políticas
social-liberales. Por tanto, se declara como una fuerza cuya centralidad
no está en las instituciones –sin excluir la vía electoral- sino
en el vínculo con los movimientos y el conflicto social.
La apuesta
por la construcción de las movilizaciones en curso que señalábamos
anteriormente -contra la precariedad, contra la guerra y la base de
Vicenza, movimiento feminista y de las comunidades locales- constituirá
el eje principales de su actividad política inminente.
Se constituye
no en una organización política, sino en un movimiento político que
intentará construir una izquierda de izquierdas, anticapitalista, que
excluya la participación en los gobiernos y en la gestión del neoliberalismo.
Para ello,
pondrá en marcha un proceso Constituyente Anticapitalista en primavera
que apuesta por integrar a las distintas componentes de oposición de
izquierdas al gobierno de Prodi: a los sectores desilusionados con
Rifondazione y su experiencia en el gobierno, al sindicalismo de
base y a los sindicalistas críticos de las grandes confederaciones
opuestos a las políticas de concertación, a los comités ciudadanos
que luchan por la defensa ecológica del territorio, a los estudiantes
y jóvenes del movimiento estudiantil, a las mujeres que construyen
el nuevo movimiento feminista.
Una experiencia
muy interesante digna de ser transplantada en estas latitudes.
























































