Marce, Mariano, Txema y Mikel *
Hoy queremos denunciar el asesinato que ETA ha cometido contra Isaías Carrasco, un trabajador y un ex representante de los ciudadanos y ciudadanas vascos.
No podemos dejar de decir en voz muy alta, como ya hemos hecho en incontables ocasiones cada vez que ETA ha matado, que el asesinato de Isaías Carrasco es un acto criminal que rebasa, una vez más, todos los límites. La cobardía, la brutalidad, la falta de toda ética es contraria a cualquier idea de emancipación social o política de los seres humanos, de las sociedades o de los pueblos. Es un atentado contra toda la ciudadanía y contra todos los que somos o nos sentimos vascos.
Somos muchos los trabajadores y trabajadoras vascos que, actuando políticamente por razones revolucionarias en diversas organizaciones políticas y sociales, incluidas las de la izquierda abertzale, pensamos que estos actos van en contra de todos los valores y principios a los que aspiramos, que van en contra de la lucha por una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, más solidaria, más democrática, más socialista y libremente autodeterminada. Porque pensamos y estamos convencidos que tiene que haber una estrecha relación entre los fines que decimos defender y los medios que utilizamos para conseguirlos. Porque cuando soñamos con una nueva sociedad, tenemos que ser capaces de ir construyéndola en el día a día, en nuestra forma de relacionarnos entre nosotros y con los demás, en nuestra forma de luchar por ella.
Hemos luchado, luchamos, y seguiremos haciéndolo, contra la tortura, la represión y el asesinato en incontables ocasiones. Hemos recibido palos de las diferentes policías por gritar con todas nuestras fuerzas "aquí se tortura, como en la dictadura", hemos firmado, denunciado, y seguiremos haciéndolo, cualquier indicio o sospecha de actuación violenta por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Hemos sido tachados de etarras y terroristas por denunciar la tortura, o los GAL. Estamos en contra del estado de excepción en que vivimos, estamos en contra de la persecución de las ideas políticas y de los abertzales, estamos en contra de la dispersión de los presos, en contra de la ley de partidos, nos hemos autoinculpado en el proceso 18/98, nos hemos rebelado contra los cierres de medios de comunicación, y pelearemos hasta que tengamos fuerzas porque este pueblo pueda decidir libremente su futuro. Pero también estamos y estaremos en contra de que se persiga a los otros, representantes también del pueblo, de que se les acose, de que se les asesine.
¿Que tipo de militantes se están formando en ETA si vemos como normal la eliminación física del adversario político? ¿Que barreras se están traspasando año a año? ¿Que caracterización y que definición tienen este tipo de actos? Pero incluso más allá del plano ético, desde el punto de vista político y estratégico es necesario plantearse ciertas interrogantes: ¿El asesinato de Arrasate nos acerca a la solución dialogada o la aleja? ¿No refuerza precisamente a los sectores más reaccionarios del Estado, que la utilizarán para justificar la escalada represiva y de vulneración de derechos? ¿Realmente alguien cree a estas alturas que se puede echar un pulso al Estado en términos político-militares?
Hoy ETA es una organización autista, decadente, autoritaria, despótica y destructiva que si no decide libremente desarmarse y desaparecer, estará llevando a la destrucción, a un callejón sin salida, al sector de la izquierda de este país más combativo y numeroso. Sus dirigentes están en las últimas fases de un proceso de degeneración estalinista y de podredumbre moral más que preocupante. Exigimos que acaben con su viaje a ninguna parte…. Porque querríamos que una izquierda vasca sin ETA iniciase un camino que, aún lleno de enormes dificultades y agresiones por parte del Estado, nos permita avanzar construyendo puentes y caminos hacia una Euskal Herria más libre, más justa, solidaria, socialista, ecologista, feminista, euskaldun, y en el fondo, más FELIZ. Y para ese camino sobran salvapatrias iluminados sin más faro que sus hinchados egos.
Los vascos hoy no podemos hacer más que llorar, con mucho dolor, la sin razón de esta muerte ante el cadáver de Isaías Carrasco y de solidarizarnos con su familia y sus compañeros políticos, como muchos y en muchas otras ocasiones, hemos llorado de dolor ante los cadáveres de Josu Muguruza o de Santi Bruoad para desgracia de este pequeño país.
No a los asesinatos políticos
* Miembros de Ezker Gogoa
























































