Nuevo(s)
Partido(s) Anticapitalista(s): con las esperanzas nuevas, como acabadas
de estrenar.
“Aventurero
es aquel que provoca las aventuras, antes que aquel que espera a que
las aventuras le sucedan” (Internacional Letrista,
Potlatch)
Carlos Sevilla
Alonso
La Mutualité.
Barrio Latino. 40 años después, continuamos el combate. El pasado
viernes 30 de Mayo tuvo lugar, espacio, aire, un meeting internacional
organizado por la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) para impulsar
la construcción del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) y actualizar
la memoria del último intento serio del siglo XX de “asalto al cielo”:
1968, el año en el que el mundo pudo cambiar de base.
Más de 2500
personas asistieron a este evento entre los que se incluían delegados
provenientes de una treintena de organizaciones de 16 países europeos
que continuaron sus trabajos durante el fin de semana en Saint-Denis,
en el teatro La Belle Étoile, durante la Primera Conferencia
Internacional Anticapitalista.
Como representantes de la generación del 68 allí estuvieron introduciendo el acto, Daniel Bensaïd y Alain Krivine. Este mismo lugar, La Mutualité, fue escenario durante el mayo francés, de un meeting organizado por la entonces apenas constituida Jeunesse Communiste Révolutionnaire (JCR) pocos días antes del desencadenamiento de los acontecimientos que convirtieron el Barrio Latino en sede de una nueva Commune.
¿Una repetición
general 40 años después? Es pronto para valorarlo. Sin volverse escarlata,
el aire recobra los colores.
Introdujo Alain
Krivine, verdadero condottiere del evento, reivindicando el significado
del 68 francés contra las burocracias del movimiento obrero, PCF y
CGT que tildaban de pequeño burgueses a los estudiantes en revuelta,
que condenaban la experiencia de la “guerra de guerrillas” guevarista
por aventurerismo y que frente al socialismo desde la base opusieron
los tanques del Pacto de Varsovia.
Daniel Bensaïd,
alentó contra los discursos de despolitización del 68 que pretenden
reducirlo a un episodio ineluctable de modernización cultural y de
las costumbres. Todo parecía posible en 1968 pero la actuación del
PCF y de la CGT puso punto y final a la revuelta con los acuerdos de
Grenelle y la restauración del poder gaullista. No todo fue posible
pero desde luego algo más sí: la dinámica de democracia obrera abierta
con la huelga general no encontró estructuras de coordinación nacional
que permitiesen erigirse en “doble poder”. Sin embargo, la caída
del poder gaullista y de la Vª República sí fueron posibles. ¿Qué
nos queda del 68? Una mejora de las condiciones de trabajo y de las
libertades sindicales, la segunda ola del feminismo que sucedió a la
revuelta, los primeros esbozos de crítica ecológica del modo de producción
y sobre todo, una cultura democrática de lucha que se puede rastrear
en las movilizaciones recientes.
Esta lectura
actualizada del pasado fue seguida, saltando el continuum de
la historia, de la intervención de Boguslaw Zietek del Partido Polaco
del Trabajo (PPT), formación recién constituida a partir de la victoria
de la huelga de los mineros de Silesia de la Compañía Polaca del Carbón,
la mayor de Europa. Zietek, proveniente de las huelgas obreras de 1980,
señaló además la reciente victoria de los trabajadores de Renault
en Rumania, afirmando que en estas luchas se encuentra la continuidad
de las luchas antiburocráticas en Europa del Este que alcanzaron en
1968 un punto álgido.
A continuación,
Francisco Louça, diputado por el Bloco de Esquerda (BE) portugués,
se detuvo en el odio y la persecución de la derecha contra el 68 y
su herencia. Pero el 68 fue también el inicio de la crisis terminal
de las dos corrientes históricas mayoritarias del movimiento obrero:
el estalinismo y de la socialdemocracia. Esta situación abre de forma
no mecánica un espacio político para una nueva izquierda anticapitalista
europea que dispute la hegemonía y reconstruya el movimiento obrero
sobre bases nuevas. Louça saludó la iniciativa del NPA en Francia
como una apertura política sin sectarismo y el miedo que tiene el PSF
al surgimiento de una izquierda socialista y militante.
Como representantes de esa nueva generación política, la del 2000, intervinieron Myriam Martin, Flavia D’Angeli y Olivier Besancenot. Martin, del bureau de la LCR, denunció el Estado francés y a la presidencia de Sarkozy por colonial, racista y autoritaria. La herencia del 68 está viva en las innumerables luchas de la juventud que de forma sostenida vienen produciéndose desde hace tiempo: la revuelta de la banlieu del 2005, la victoria parcial contra el CPE en la primavera del 2006, las luchas recientes en los institutos…Señaló como fundamentales las luchas de los asalariados por la cuestión del mantenimiento del poder adquisitivo y en defensa de las 35 horas. El 68 fue el inicio de una lucha prolongada que se manifiesta en el movimiento feminista y de ampliación de las libertades sexuales, en la movilización ecologista; en fin, en la lucha contra la persecución a los migrantes sin papeles y por su necesaria regularización.
La lucha de
los sans papiers, que en estos días ocupan numerosos restaurantes
de París, fue ovacionada en la sala.
Flavia D’Angeli,
reciente candidata por Sinistra Critica a la presidencia del
gobierno, hizo hincapié en las similitudes entre la izquierda y la
derecha de Francia e Italia. El desastre para toda la izquierda producido
por el segundo gobierno Prodi ha conducido a la desaparición de la
izquierda del parlamento y al ascenso de una nueva derecha con
tintes neofascistas. La guerra entre pobres y el racismo, fomentado
por las experiencias de gestión municipal de la “izquierda de gobierno”,
sustituye a la lucha de clases sin solución de continuidad. Frente
a esta derecha de combate señaló los ejes de trabajó de una izquierda
anticapitalista y de clase: construir la oposición social y política,
recuperar la credibilidad del proyecto de transformación del mundo
y la existencia de una nueva generación política para una nueva izquierda.
A la intervención
de Flavia, siguió una comunicación de una compañera muy joven proveniente
del movimiento de los institutos, señalando el ascenso y potencia de
las luchas juveniles en los últimos años y la dinámica del movimiento
reciente en los institutos: espontáneo, por la base, coordinado a nivel
nacional, que cortocircuita la cadena de montaje del saber-mercancía
mediante los bloqueos.
Por último,
como cabeza de cartel de este meeting internacional, salió a la palestra
Olivier Besancenot, portavoz de la LCR y candidato a las pasadas elecciones
presidenciales, auténtica figura mediática y política de esa nueva
izquierda que viene de lejos. Comenzó su discurso por la reivindicación
de la historia de una corriente política que atravesando los momentos
más sombríos (y los puntos más álgidos) del siglo XX está
preparada para continuar ese combate que no es otro que el que recoge
el Manifiesto Comunista cuando dice que: “la emancipación
de l*s trabajador*s será obra de ell*s mism*s”. Sin embargo, como
señaló, la tarea actual está en mirar hacia adelante, sacando las
conclusiones necesarias del Novecento de cara a la construcción
del Nuevo Partido Anticapitalista que tenga en cuenta la mutación producida
en la composición de clase y abra las alamedas a un proyecto alternativo
de sociedad creíble. Esta formación o es expresión de los intereses,
deseos y aspiraciones de la mayoría social o no será.
Continuó su
intervención señalando algunas características de esta nueva formación:
democrática, con la rotación de cargos y varias portavocías; rejuvenecido,
con la incorporación de esa nueva generación militante que emerge
de las luchas juveniles y de l*s asalariad*s; militante, de lucha y
no de gobierno, orientado hacia la construcción del conflicto social
y de otro modelo de sociedad; independiente, vis-à-vis del PSF
y coordinado a nivel europeo. Para esto último se desarrolló la Primera
Conferencia Internacional de la Izquierda Anticapitalista Europea [que
será objeto de otro artículo más detallado].
Besancenot,
finalizó su discurso con la orientación estratégica que seguirá
esta nueva formación que está despertando “unas esperanzas nuevas,
como acabadas de estrenar” (Raimon, 18 maig a la villa). La
independencia total frente a la “izquierda de gobierno” (PSF en
plena adaptación liberal y PCF en plena crisis terminal) aspira a superar
la derrota histórica de las dos corrientes hegemónicas del movimiento
obrero durante el Novecento: la socialdemocracia y el post-estalinismo.
En su horizonte, otro modelo de sociedad que cuestione la propiedad
privada de los medios de producción.
Por tanto,
ni “ilusiones sociales”, de una política sin partidos, ni “ilusiones
políticas” que hagan del Estado la herramienta del cambio social.
Socializar la política y politizar lo social. Recomenzar (por en medio,
diría Deleuze), reconstruir, recuperar la esperanza. También
aquí. Oponer a la crisis de la política, y a su manifestación fundamental
en tanto que crisis de orientación estratégica de la “izquierda
de gobierno”, una política para la crisis, es la tarea de esa izquierda
anticapitalista y de clase.
Al fin y al
cabo, 40 años no son nada…si es febril la mirada.
2008, staying alive.
Izquierda Anticapitalista




