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Por fin, algunos audaces economistas (y/o “neutrales”) descubrieron la cuadratura del círculo de la economía capitalista: en esta sociedad había antagonismo de clase y una pugna en el ámbito económico más inmediato entre el capital y el trabajo. Así, lograron dar con una receta mágica válida para cualquier momento y lugar: la moderación salarial. Esa panacea misteriosa que lograba justificarse tanto cuando llovía como cuando hacía sol. Tras duros y sesudos análisis descubrieron que el dinero que no iba a parar al salario caía en el cesto del beneficio empresarial. Bravo.
En el último periodo de crecimiento económico, Gobierno, patronal y burócratas sindicales se ponían de acuerdo para salvaguardar la verdad revelada por los economistas burgueses y/o “neutrales”. Moderación salarial era el milagro que hacía posible que la economía siguiera creciendo. No en vano, en ese periodo de crecimiento, el Estado español ha sido el único en la OCDE que ha visto disminuir sus salarios en términos reales. Pero la bondad y la magnificencia de esta receta no acaba con los momentos de bonanza, ya que ante la presente crisis económica ¿adivinan qué propuesta predican Gobierno y Banco Central? ¡Moderación salarial! ¡Eureka! ¡Siglos de economía capitalista y por fin hemos dado con el mal de todos los males! El salario. Yo, que no soy muy ducho en la materia de la economía, se me ocurre otra receta mejor con la que afrontar la crisis: ¡reducción salarial! Es que cuando me pongo, me pongo. Se me puede ocurrir incluso otra: trabajar sin cobrar o también pagar por trabajar, aunque mucho me temo que los listos que están aplicando el Plan Bolonia ya se me han adelantado, incluyendo en los créditos prácticos de los Grados -e incluso de algunos Posgrados- prácticas en empresa, o sea, y para que lo entienda mi abuela: trabajar sin cobrar, o si no tienes beca, trabajar pagando. Tanta inteligencia me desborda.
Malditos trabajadores que por su culpa (la de su salario) vamos a entrar en una crisis de la que no nos va a sacar ni la “mano invisible” más grande del mundo. Bueno, además de esas cosillas que dicen de la crisis del petróleo, la ruptura de la burbuja inmobiliaria y la especulación con los alimentos … ¿o debo decir la especulación con los recursos energéticos? Al fin y al cabo hoy día un kilo de cereal es ambivalente: bien te lo puedes comer o echárselo al coche. ¡Por fin podemos prescindir del legado del Carbonífero y producir esa misma biomasa en forma de grandes campos de cereal fotosintetizando a tutti plen! ¡Al carajo los dinosaurios y los helechos arborescentes!
Izquierda Anticapitalista




