Isaac Johsua / Vientosur
En el cuarto trimestre de 2007, el PIB de los Estados Unidos retrocedió
el 0,2% (en ritmo anual). En el segundo trimestre de 2008,
comparativamente al trimestre precedente, el PIB de Japón se ha
contraído un 0,6%, el de Alemania 0,5%, el de Francia el 0,3% y el del
conjunto de la zona euro el 0,2%. La brutalidad del cambio, su
simultaneidad, su carácter universal no pueden dejar dudas: no hay aquí
una acumulación de accidentes, una sola y misma crisis está en marcha.
Progresando en el plano mundial, esta crisis ha alcanzado el siguiente
estadio: el mundo desarrollado está en recesión. La suerte de los
Estados Unidos permanece sin embargo en la balanza pues, aunque la
actividad haya retrocedido en el cuarto trimestre de 2007, un vigoroso
plan de relanzamiento le ha permitido recuperarse con fuerza. Pero,
¿hasta cuando?
Entre la arrogancia de Fillon [primer ministro del Gobierno francés]
y el sempiterno: “Todo va bien, señora baronesa” de la ministra de
Economía, Christine Lagarde, la evolución de la coyuntura francesa ha
obligado al gobierno a lamentables contorsiones. Hace cerca de un año,
el presupuesto de 2008 había sido construido sobre una hipótesis de una
tasa de crecimiento anual del 2,25%. Luego, ha habido que rebajarla,
situando primero el crecimiento esperado en una horquilla del 1,7% al
2%, luego “hacia la parte baja de esta horquilla” (Lagarde), luego “un poco más del 1%” (Fillon), mientras que la OCDE prevé, en el mejor de los casos, un 1% sin más.
Necesitamos, con fuerza, actuar de forma que los trabajadores no paguen
los platos rotos de una crisis que no es la suya. La crisis francesa
del segundo trimestre de 2008 se sitúa claramente tras los pasos de la
crisis mundial. Se registra una caída de las exportaciones (del 2%),
ligada a la atonía de la demanda en el extranjero y a la apreciación
del euro. Como en muchos otros países, la crisis bancaria está
presente, bien porque los bancos franceses se han enganchado a la
miseria de la crisis de las subprimas,
bien porque, atacados de miedo, han endurecido extremadamente las
condiciones de crédito. La crisis es mundial, no sólo en el sentido en
que, iniciada en los Estados Unidos, ha acabado por alcanzarnos, sino
también en el sentido en que la misma crisis está igualmente presente
en el interior de nuestras fronteras, aunque en un menor grado. En
efecto, tras los Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Irlanda, Francia
asiste a su vez al estallido de su propia burbuja inmobiliaria y al
brutal cambio del mercado que la acompaña: la inversión de los hogares
se hunde el 2,9%, tras una caída del 0,1% en el primer trimestre.
La acumulación de estos elementos negativos no habría sin embargo
bastado, si el consumo hubiera crecido al ritmo correspondiente a las
necesidades. Sin embargo, obligada por la evolución de los salarios,
permanece prácticamente igual (+0,1%). Este decaimiento, esta
incapacidad del consumo para sostener la actividad, no datan de hoy y
han sido preparados desde hace mucho por el estrangulamiento del poder
de compra. La muy clara desaceleración de este consumo durante los
últimos trimestres dice mucho sobre lo anterior: la tasa del tercer
trimestre de 2007 era aún honrosa (+0,8%); luego, hemos pasado a un
miserable +0,5% en el cuarto trimestre de 2007, para acabar en un -0,1%
en el primer trimestre de 2008.
Recogemos los frutos de una política nefasta aplicada durante muchos
años. ¡Desde 1982, la parte de los salarios en el valor añadido de las
sociedades no financieras ha perdido nueve puntos! Un cambio radical en
el reparto de las riquezas se impone. Imperativo social, es también
evidentemente un imperativo económico. ¿Es necesario precisar que este
cambio radical no podrá ser obtenido sin poner en cuestión el conjunto
del edificio neoliberal?. De ahí la amplitud de la confrontación que
nos espera, de ahí el alcance de las batallas a las que tenemos, desde
hoy mismo, que prepararnos.
Rouge n° 2265, 11/09/2008
Traducción: Alberto Nadal.
VIENTO SUR nº 99 publica otro artículo de Isaac Johsua sobre la crisis económica internacional.
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