Oliver Besancenot o el discurso caluroso

Domingo 19 de octubre de 2008

Pepe Gutiérrez-Álvarez / Kaosenlared

El siglo XX concluyó con una derrota sin parangón en la historia socialista. Ahora nos encontramos en el dilema de Sísifo: comenzar a levantar la piedra, sin olvidar el pasado pero sobre todo mirando de cara el presente. 

Estas derrotas dejaron al movimiento obrero desconcertado en medio de una desestructuración industrial, la socialdemocracia reformista se mutó en socialiberalismo, corrientes que habían representado la “nueva izquierda” surgida en los años sesenta-setenta, se extravió (maoísmo), o se integró (los Verdes alemanes fueron los más representativos)…Como no podía ser menos, la izquierdas rupturistas padecieron una crisis tremenda, la mayor puesto que antes se trataba de ser la conciencia crítica de la “izquierda real”, de obligarlas a ir más allá de lo querían, de desbordarlas cuando era posible. Sin embargo, eso ya no era posible porque faltaban los escalones organizativos primordiales sustentados normalmente en zonas que carecían de posibilidad de trascender sus propios espacios.

     Las luchas que se daban tenían un carácter básicamente de resistencia, y estaban animadas por elementos de la vieja clase obrera, o por los restos de la izquierda radical….No sería hasta la segunda mitad de los noventa que irrumpieron los nuevos movimientos altermundialistas, dando comienzo a un nuevo ciclo en el que el poder de la ciudadanía crítica carecía de organizaciones y expresiones políticas estables, de tal manera que, a pesar de la extraordinaria amplitud de dichas movilizaciones, el mal social seguía adelante (Irak). Ante la desesperación de los nuevos activistas, las plataformas militantes de cualquier signo apenas si crecían, y en no pocos casos retrocedían por sus propios problemas, sobre todo de adaptación a unas realidades que estaban muy aparatadas de las que les habían dado cuerpo en otros tiempos históricos.

     Naturalmente, este ciclo no fue igual en todas partes. En España el curso final de la Transición significó una derrota que cayó sobre unos movimientos que apenas si habían comenzado a recomponerse de la devastación que habían sufrido con la guerra civil y las cuarenta décadas de dictadura franquista, y el último reducto de movilización, el de Euzkadi, también conoció un aclarado declive, especialmente gravado por una enfermedad llamada ETA. Así, la derecha española ha podido gozar, además de la victoria mundial del neoliberalismo (que hace que las izquierdas en el poder acaben realizando políticas de derechas con otro lenguaje, imponiendo medidas como la desmantelación industrial, que de haberlas aplicado la derecha habrían provocado una reacción popular mucho mayor y más radical), de sus propias victorias locales, lo que le permite una hegemonía político-cultural tan fuerte que se traduce incluso en la calle que siempre fue un territorio de la izquierda cuando esta no se limitaba a gestionar.

      (Obviamente, esta agravación de las derrotas se traduce también en un doloroso atraso político y cultural entre las nuevas generaciones que solamente en los últimos tiempos ha podido asistir a un resurgimiento de la actividad cultural y de los debates teóricos, en no poca medida gracias a páginas como Kaos, Rebelión, Insurgentes; un atraso que es urgente superar con toda la paciencia que sea necesaria), así como de una extensa lista de revistas y de periódicos .  

     Pero a diferencia de aquí, en Francia se ha mantenido una cierta continuidad en la izquierda militante, con un importante peso en los sindicatos, y con una incidencia real de la izquierda intelectual crítica (lo que explica que en medio del debate sobre la Constitución europea algunos libros a favor del “No” estuvieron entre los más vendidos), y también de lo que quedaba del “Gauchisme” del mayo del 68, un terreno en el que la LCR se ha acabado imponiendo, especialmente por su capacidad de poner el reloj de las tradiciones políticas a la hora, y de contar con una acumulación de cuadros militantes que desde los años sesenta había sabido establecer una “dialéctica” entre los sectores de intervención (o sea granando terreno en todo lo que se movía para reforzar su presencia en el movimiento obrero que había sido un “coto cerrado” del PCF, sin perder nunca la gran riqueza intelectual y cultural que caracteriza a la tradición a la que pertenece. Es en este marco donde se sitúa el “affaire” Besancenot que los más mezquinos no dudan en atribuir a los “favores” de los medios…

   Partiendo de aquí, creo que no estará de más desarrollar algunas consideraciones sobre lo que en otro artículo llamamos el “misterio” Besancenot (El “misterio” Besancenot. Unas notas), y en base a la entrevista firmada por Steven Erlanger y aparecida días atrás en las páginas de Kaos… 

         

¿Un superlíder?. 

   Sería un error considerar que Oliver es simplemente un líder carismático (que lo es), con unas dotes comunicativas singulares (que las tiene), pero, al fin de cuentas, como alguien incontrolable y por lo tanto, susceptible de hacer como ha acabado haciendo Fausto Bertinotti…

  La desconfianza hacia los liderazgos fuertes es perfectamente comprensible, son muchas las experiencias. Recuerdo que allá por 1988, celebrando el 20avo aniversario del mayo del 68 en Oviedo con la LCR asturiana y en compañía de Alain Krivine, después del acto se me acercó una militante obrera del PCE que según me contaron era muy reconocida, y me vino a decir que le parecía estupendo lo que habíamos dicho, pero quería saber sí le podíamos garantizar que, al final, no nos venderíamos…Mi respuesta es que tal garantía no existía, sin embargo…Sin embargo, Alain Krivine sigue en su sitió, y ha podido escribir unas memorias que ha titulado con mucha ironía “Se te pasará con la edad”…

    Besancenot es el representante de una nueva generación con la suficiente capacidad para operar un relevo en profundo de la LCR digamos más tradicional. Su mayor prestigio viene por unir esta representación con su papel en el ámbito electoral, un espacio en el que aprendido una lección sobre la que ya habían sentado cátedra personajes como el último John Lennon (un camarada de los buenos), que como no podía evitar la focalización mediático, hizo lo más inteligente: darle la vuelta, o sea llevarlos a tu terreno. No tiene nada que ver con el sustituismo propio de las tradiciones burocráticas jerarquizadas que tenían algo de monarquías. Esto explica el poder que llegó a tener un Santiago Carrillo, pero también otros que hoy nadie parece recordar como el de Pina López Gay en la Joven Guardia Roja instalada en el “pensamiento Mao”, y que tuvo un último congreso que fue ante todo un acto de exaltación de su persona. Persona que al poco tiempo ocupaba un alto cargo con Felipe…

  El “misterio” de Besancenot es muy diferente tanto por arriba como por abajo. Su peso personal está ligado a su capacidad de hablar en nombre de un colectivo muy amplio, de hacerlo de manera que resulta comprensible y atractiva para una amplia mayoría de gente, posee el lenguaje caluroso de los líderes surgidos del pueblo, pero su sencillez se encuentra acotada por un conocimiento teórico de primera magnitud, así cuando, por ejemplo Besancenot habla de economía o ecología, está ofreciendo con un lenguaje caluroso aportaciones de economistas marxistas de la talla de Michael Hudson, del Manifiesto Ecosocialista que acaba de firmar Michael Löwy. Su libro con Michael, Che Guevara, una brasa que quema todavía, ha sido un auténtico best-seller….Por abajo, la LCR es una organización extremadamente abierta, con multitud de tendencias, con una base extremadamente activa que se encuentra plenamente inserta en todos los movimientos con dos particularidades:

----a) aporta una visión programática de conjunto, tratando desde la aldea local ligar la lucha por lo más inmediato con lo más general;

----b) no intenta “hegemonizar” ningún movimiento, de acaparar los cargos como es tan propio de las organizaciones burocráticas, sino que, por el contrario, tratando de ampliar su base social mediante la democracia por la base y las actitudes abiertas, calurosas, evitando tanto el oportunismo como los sectarismos inoperantes…

    Por último, aparte de una biografía personal basada en la decencia común (hay mucha filosofía y orgullo social en esas palabras “mis padres no explotaron a nadie”), de la continuidad de un liderazgo como el de Krivine, que no se le pasó con la edad ni se dejó “fichar” para ningún alto cargo (que habría tenido sin problemas), hay una última cosa más, y no precisamente menos importante: Olivier representa una generación insumisa en alza…Finalmente, es uno entre muchos Olivier… 

2. ¿Un líder mediático? 

    Creo que ya el artículo de Mariano Delás deja bastante claro que la “prensa” habla de Besancenot para reproducir las mentiras y descalificaciones de la izquierda domesticada. Aún recuerdo el titular de El País cuando Alain Krivine fue elegido para el Parlamento europeo: “Los trotskistas y los cazadores entran en…”. Exceptuando la estupenda de “Pepín” Vidal Beneyto, lo que corre por nuestros diarios son variaciones de que Oliver representa "el sueño de Sarkozy, que desea que sea a la izquierda lo que Le Pen es a la derecha", siguiendo las palabras de uno de los “barones” socialistas, Pierre Moscovici, refiriéndose a Jean-Marie Le Pen, el líder del Frente Nacional, de extrema derecha. Recuerdo un viejo artículo de la embajadora sionista Pilar Rahola, en la que venía a decir a qué tanto miedo a Le Pen si resulta que los “trotskistas” pueden ser peores. No en vano Le Pen apoyo el Estado sionista, y la LCR, aunque repleta de judíos hasta las cejas, siempre lo ha rechazado.

    A la izquierda instalada ya le sentó fatal que en las presidenciales de 2007 Besancenot obtuvo el 4,1 por ciento de los votos con el slogan "Nuestras vidas valen más que sus beneficios", un slogan que merecería figurar en el Manifiesto Comunista. Ahora que el joven cartero que como aquellos grandes líderes obreros que encabezaban sindicatos o cantaban las cuarenta en los parlamentos sin dejar de ser trabajadores, ha pasado casi a formar parte de las corrientes establecidas – las encuestas serias muestran que más del 60 por ciento de los franceses lo consideran favorablemente, un poco menos de los que consideran que un nuevo mayo del 68 estaría muy bien. El asunto no es solamente que en un sondeo representativo hecho el pasado mes por la firma CSA, el 49 por ciento de los encuestados veían a Besancenot como el principal rival de Sarkozy.

    Esto no es cualquier cosa considerando que hasta ahora los trabajadores, incluyendo los que conocían a luchadores como Oliver en su fábrica o en su barrio, creían que votarlos en un ámbito como el electoral era una manera de tirar el voto. Está claro que al hacerlo ahora no lo hacen porque Besancenot tenga más carisma, sobre todo porque su nombre no aparece ligado a una opción electoral más. Sí está ligado a todas las luchas que se están dando, con las que conecta no para dar lecciones de lo que se tiene que hacer, sino para darle la máxima proyección posible. A esto me refiero con el ejemplo de John Lennon, Olivier aparece en los medias pero no juega en su campo.

     Por otro lado, cuidado cuando se habla de los medias como el campo enemigo sin más. En ellos hay trabajadores que luchan por sus mejoras sociales, y periodistas que no están de acuerdo con los amos de la misma manera que otros sectores de trabajadores que se ganan la vida en empresas que producen materiales que no consideran socialmente necesarios como podría ser el automovilismo. El desarrollo de un discurso crítico en la sociedad no podrá por menos que incidir entre los sectores más inconformistas de los medias… 

 3. ¿Del pasado hay que hacer añicos? 

     La famosa estrofa de La Internacional es muy hermosa, pero está claro que no es posible ni justa. El problema de las revoluciones es que se tiene que hacer con “ladrillos” de la vieja sociedad, y a veces se ven obligadas a su pesar a quemar lo que antes adoraban y a adorar lo que antes quemaban, y así ha sido desde Espartaco hasta los sandinistas…Los mejores revolucionarios están sujetos a serias contradicciones entre su educación y el contexto en que se han forjado, y lo que sueñan.

   Aunque de las palabras de la entrevista Steven Erlanger se puede interpretar que Oliver pone todo su énfasis en la parte negativa de la herencia “socialista”, no creo ni mucho menos que sus palabras se pueden traducir por su unilateralidad. Es lo que ha subrayado el periodista, pero Oliver pertenece a una tradición de la que no reniega sino que trata de adaptar a una realidad que no se parece en nada a la conoció la generación del 68, su antecesora. Precisamente, la mayoría de la IV Internacional se ha forjado en cierta medida, contra las corrientes y escisiones –como Socialismo o barbarie- que rechazaban el “doble carácter” de los “Estados obreros burocráticamente degenerados”, en la defensa de estos Estado contra el imperialismo…

    Pero a pesar de esta defensa histórica, nadie puede negar seriamente su fracaso estrepitoso. Por lo tanto, desde este punto de vista es correcto hablar del salvajismo burocrático del “comunismo soviético”, o del caos final del Mao de la mal llamada “revolución cultural proletaria” que curaba a los enfermos. Y por lo tanto, en relación a las alternativas se trata justamente de "reinventar la revolución puesto que ningún experimento revolucionario ha tenido jamás éxito", entre otras cosas porque tuvieron lugar en países atrasados, atravesando guerras y cercos…En esas condiciones de aislamiento, las revoluciones que siguieron la estela de Octubre acabaron siendo aplastados por una élite armada (Alemania 1918, China 1927, España 1936), o destruidas desde dentro por la "contrarrevolución burocrática".

   Hay casi un siglo de reflexión revolucionaria autocrítica en estas palabras: “…estamos intentando lograr el equilibrio de tomar el poder sin ser tomados por el poder".      

   El objetivo, dijo, es "hallar un proceso político que permita que un proceso revolucionario sea controlado por su base, especialmente para no fiarse de las promesas mutuas" "Si llegáramos mañana", dijo, "proclamando que esta vez tenemos la garantía de que la cosa no se echará a perder, decididamente no seríamos creídos, incluso si fuéramos sinceros que, por supuesto, lo seríamos". Su objetivo, dijo, es intentar definir un nuevo modelo de sociedad humana que de alguna manera evite una élite dirigente permanente: "Hasta ahora hemos ensayado dos tipos de sociedades: hemos tenido las sociedades burocráticas del Este y hemos tenido las sociedades capitalistas". "En ambos casos es una minoría de individuos la que decide por la mayoría. Estamos a favor de un modelo donde la mayoría decida por sí misma". Con ello está diciendo que las revoluciones se tienen que hacer desde abajo, que se de hacer todo lo posible para que la democracia directa funcione en oposición a las experiencias burocráticas y sustituista en las que los partidos rectores consideraban que la crítica era darle armas al enemigo… 

      Besancenot recupera la tradición primigenia del socialismo que partía del doble supuesto de que no podía haber socialismo sin democracia lo mismo que no podía haber democracia sin socialismo. Se trata de encontrar un equilibrio entre lo individual y lo colectivo, entre la obligación militante y la libertad, todo ello es este mundo en el que cosas como la tecnología puede ser susceptible de ampliar el marco democrático. Cuenta con mucha razón y con mucha experiencia analítica cuando dice que la "única respuesta a la motivación del individuo en un proceso económico diferente sería la democracia" en la que hay "libertades inalienables", dijo, donde el espíritu comunitario no puede ser violado, sea por los ricos o por los apparatchiks. "Mi generación está repleta de dudas", dijo. "Para mí no es problema; es casi mejor tener dudas que certezas. No tenemos un proyecto social llaves-en-mano. No tenemos una Nueva Jerusalén donde ir a vivir".

     La creencia de contar con una “Nueva Jerusalén”, con un país “faro del socialismo”, ha comportado para muchos, de entrada, la dejación de cualquier consideración crítica. Todavía hay una franja de la juventud que busca una nueva panacea en revoluciones que nos pueden enseñar mucho pero no solamente en lo bueno…Lo de la “Nueva Jerusalén” tiene su punto porque conecta con el mesianismo religioso, sobre todo judío, y con un esquema mental que han pesado mucho en los partidos comunistas tradicionales. De un lado el reformismo político, y de otro la promesa de un futuro socialista, de una revolución que en un futuro seguiría el “faro” de Moscú, Pekín, Tirana… 

 4. Hablamos de elecciones pero para denunciar el capitalismo no para jugar su juego…

     Como buen agitador, Besancenot explica para nosotros los legos de qué va la cosa, y retoma el discurso anticapitalista con los datos que –ahora sí-, comienzan a preocupar a los trabajadores después de un paréntesis conformista sostenido en base a las derrotas, pero también en base a conquistas sociales que se estaban “reformando” en la línea neoliberal del robo de las privatizaciones, y repito lo que dice porque en el “blog” que sigue al artículo de Steven Erlanger, se mencionan muchas cosas, pero no la principal, que a mi juicio es esta:

     El capitalismo está en una crisis profunda, dijo, "perdiendo el margen para comprar la paz social" en la gran crisis del crédito que empezó con las hipotecas subprime y que no ha terminado. "Esta vez no está en la periferia" sino que "toca en el corazón del sistema" y por lo tanto tiene un efecto dominó, dijo. "Es un gran giro en la evolución de la economía mundial (…) La crisis del crédito está señalando otras contradicciones (…) Estamos yendo derecho hacia la catástrofe desde un punto de vista social, el punto de vista humano, desde la guerra y el medio ambiente", dijo. "Para nosotros, hoy, ser ecologista significa entender que este modelo de desarrollo socioeconómico se está ahogando y que si no cambiamos destruiremos nuestro propio planeta".

     Para que podamos hablar muy en serio de un “Partido” Anticapitalista, tendrían que haber muchos militantes que llevaran estas explicaciones a sus lugares de trabajo, y sí además tuviéramos un, dos, cien Besancenot para explicarlo donde los hijos e hijas de clase trabajadoras ahora solamente ven o escuchan basura cultural, pues estaríamos en otra situación.  

5. Marx no era marxista, Lenin no era leninista, Trotsky no era trotskista… 

  Lo explicaba muy bien Ken Loach, te llaman “trotskista” para evitar cualquier debate y para encerrar las cuestiones en un concepto que luego tratan como arma arrojadiza…Así decir “trotskista” sería según con quien, hablar del “totalitarismo” en la URSS, de Kronstadt, de las diversas cuartas internacionales, etc.

    Trotsky decía que la teoría revolucionaria es como una suerte de almena de un castillo que hay que conquistar constantemente. Eso quiere decir que las aportaciones teóricas, incluyendo las más lucidas y elaboradas pueden servir a condición de que ayuden a las respuestas que nos plantean las nuevas almenas. De ahí que Besancenot huya de los debates sobre “legitimidades”, y que rechace las respuestas sectarias a los sectarios. No se trata de competir entre escuelas, y por mucho que los “trotskistas auténticos” traten de llevar el asunto a los “principios”, Besancenot entiende que esos principios viven mejor en las luchas, uniendo a la gente, dando alternativas…No entra en colisión con lo que dice Lutte Ouvriére, a la que reconoce su impresionante trabajo en el movimiento obrero y la actuación pionera de Arlette Laguiller a la hora de abrir la brecha electoral cuando nadie daba un duro por ella. También reconoce la labor de difusión cultural socialista llevaba a cabo por los lambertistas por más que estos sigan con su cruzada…contra el pablismo.

    La Cuarta es toda una historia, pero no es para sí misma, como un desafío que sigue perenne más allá de los cataclismos sociales y humanos. Su misión ha sido contribuir en lo posible a la lucha por el socialismo en oposición al capitalismo y a las burocracias…Obviamente fracasada en sus grandes objetivos, su mayor logro sería contribuir al máximo posible en la creación de un nuevo internacionalismo. Ahí está, no para mirar por encima del hombro a los no iniciados, sino para hacer aportaciones. Estas aportaciones han sido grandes cuando han contribuido a crear plataformas combativas los más combativas y plurales posibles…

    La creación del NPA puede ser un salto cualitativo que permita salir de las catacumbas donde se cultivan los “principios”. Resulta patético contemplar a los grupos que tratan de encontrar como se ha cambiado el viejo lenguaje, todo para justificar la existencia de su pequeño cenáculo, la dispersión de las tribus, todas esas que, en la patria del penúltimo profeta, el guardián del programa de 1938, están tan dispersas que ni tan siquiera consiguen ponerse de acuerdo en una vulgar plataforma electoral. El trotskismo ha realizado críticas al reformismo y al estalinismo que han sido grandes contribuciones a la causa socialista. De todos sus escuelas se puede afirmar que nunca se ha pasado a la otra barricada, que nunca han traicionado su clase ni ninguna revolución, que normalmente se han contado entre las primeras victimas de la represión; y hay que ser muy retorcido para confundir esto con tal o cual caso particular de alguien que como Henri Weber o José Mª Mendiluce, lo dejaron de ser…Pero eso no quiere decir que hayan tenido sus propias patologías como la de las cuartas grupusculares más preocupadas por sus propias finalidades que por la marcha real de la historia y de los movimientos.

   Besancenot representa también un cambio en la tipología de la vieja guardia. Tiene toda la razón del mundo al proclamar: "No somos monjes-guerreros", dijo. "Somos los explotados, oprimidos, los jóvenes y los asalariados, que no lloriqueamos, pero queremos ser respetados – y por ello, llegados a cierto punto, levantamos la cabeza a través del compromiso".

    Puede haber un problema en la excesiva personalización a la hora de hablar de la antigua LCR y del nuevo NPA…El problema también es que en sus declaraciones, Oliver tiene la virtud del calor, el color y la buena didáctica, en tanto que los trabajos más teóricos aparecen como más inasequibles, pero habrá que intentar saber hacerlo, y en lo posible encontrar entre nosotros esa vía que nos permita dar un cambio en la situación.

 

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