Una historia de opresión estructural que nos afecta en particular a las mujeres
Si bien la crisis está siendo la protagonista indiscutible en los titulares de las noticias y de las agendas de gobierno en las últimas semanas, como una situación “inesperada” de una realidad que ya no se puede esconder. Lo cierto es que los daños colaterales y los síntomas secundarios de este modelo económico capitalista neoliberal no son nuevos, en todo caso se renuevan, extienden y agudizan.
La pobreza, la precariedad y la vulnerabilidad tienen rostros, y las mujeres son una son una cara visible en particular las migrantes sobre las que la crisis golpea primero y golpeará más fuertemente.
Ahora bien, no es una historia nueva. Las diferencia salariales entre hombres y mujeres viene siendo de un 38%. La tasa de paro de las mujeres se mantiene cuatro puntos más elevada que la de los hombres. Los trabajos peor remunerados y el trabajo a domicilio son realizados en un 80% por las mujeres. El 22,6% de las mujeres tiene un trabajo remunerado a tiempo parcial respecto a un 3,8% de los hombres. De hecho la famosa media jornada más que un “tiempo elegido” para conciliar la vida laboral y familiar ha sido para muchas mujeres su única oportunidad. A las que las hubiera gustado quedarse más tiempo en casa materialmente no han podido, y a las que les hubiera gustado una situación laboral más completa difícilmente la han encontrado. Situación que además va a suponer que ante las crisis las prestaciones de paro para estas mujeres queden en algo muy reducido.
Ni los doce años de aparente crecimiento económico ininterrumpido que siguieron a la crisis de los años 92 y 93, a través del conocido “milagro español” han podido dar una solución. Ni la frase de “se debe tener en cuenta de donde veníamos” para entender cuanto hemos avanzado y donde nos hemos quedado en temas de igualdad, puede excusar la realidad. Esta situación en realidad se explica por la propia naturaleza del modelo económico patriarcal que genera excluidas y excluidos.
El papel de las mujeres y las familias
Una estructura económica, la capitalista, que ha podido desarrollarse gracias al papel jugado por la familiar que se ha convertido tanto en una unidad de compra como en una unidad de contención social. Una unidad de compra que ve dificultad su situación ante la crisis, en particular si se plantea el divorcio que implica dos viviendas, a menudo dos coches… De hecho según datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) el 2007 los divorcios descendieron en el Estado español un 7%, y este año la cifra se estima que baje de nuevo. Ya veremos si la relación se confirma, pero el divorcio sale caro en una sociedad organizadas alrededor de la familia tradicional. Aunque entre en juego el bienestar personal, la libertad de elección y en algunas casos la seguridad personal.
Igualmente, en una economía como la del Estado español que carece de una institucionalización de la asistencia social, la mayor parte del trabajo recae sobre las mujeres de forma no remunerada. De hecho, según el INE si se diese un equivalente monetario a las horas de trabajo doméstico con el fin de conocer cuál sería su contribución en términos de riqueza, saldría que el trabajo no remunerado en casa equivale a un 27% del PIB del cual el 73% lo realizan las mujeres.
Situación que se verá agravada por la crisis donde ciertas partidas sociales serán recortadas o congeladas. De hecho durante tiempo se ha hecho gala de un déficit cero que no ha permitido, por ejemplo, llevar ciertas leyes más allá de la redacción y aprobación, sea dicho de paso que esto es la fase más económica de todo el proceso y altamente rentable a nivel político. Y es que se pueden citar algunas leyes esperadas, que no están pasando la práctica del día a día.
Leyes que no funcionan
La Ley de dependencia que se presentó en su día como una ley que cubría distitnos aspectos mal resultados o no resueltos, está lejos de conseguir los objetivos marcados. Debía comportar un mejor retribución a las cuidadoras, la gran mayoría mujeres. Debía dar mayor autonomía y una vida más digna a las personas con dependencia. Sigue siendo un derecho pendiente.
O la Ley de Medidas de protección integral contra la violencia de género. Un balance del impacto de los tres años que lleva en vigor queda relativamente pobre, si bien se han dado avances, hay ciertos ámbitos dondne la situación es más grave ahora que hace tres años.
En este sentido, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, 52 mujeres murieron en 2005 a manos de su pareja o excompañero sentimental. Un número que aumentó en 2006 con 62 y en 2007 con 74 mujeres muertas. Unas cifras que ni tienen en cuenta, por ejemplo, las mujeres que mueren meses después fruto de la agresión, o que acaban recurriendo al suicidio. Un contador que nunca se pone al cero, y que cuenta en 10 años con 850 muertes.
Uno de los principales problemas es la falta de financiación. Según apunta Amnistía Internacional, en 2005 se estableció un fondo de 10 millones de euros, ya de por si insuficiente, que aumentó a 12 en 2006, pero que cayó a la mitad en 2007 con 6,5 millones. Y la cuestión de finaciación, ya hemos visto ultimamente responde a un tema de prioridades políticas.
Por ello desde Espacio Alternativo pensamos que es necesario transformar las reglas de este juego, ahora más que nunca es necesario articular una respuestas y un proyecto que ponga la centralidad en los temas sociales.
Y año tras año y día tras día lo seguiremos repitiendo más fuerte, con nuevo aliento, con el necesario convencimiento de que las cosas pueden y deben cambiar, con las formas más clásicas o innovando en la movilización, con la convicción de que serán más las y los que nos sumaremos en la lucha, pero con el mismo mensaje claro de siempre ¡Por el fin de la violencia machista! ¡Viva la lucha feminista!... hasta conseguirlo
Día 25 de Noviembre – Día internacional contra la violencia machista
Izquierda Anticapitalista




