Resolución
de Izquierda Anticapitalista sobre las elecciones europeas de junio de 2009
(Resolución aprobada en la Conferencia Extraordinaria Confederal de Izquierda Anticapitalista con u 70% de votos favorables, 22% en contra, y 8% de abstenciones).
1. La situación de los países de la UE está marcada por el contexto de crisis económica mundial. La crisis actual es una verdadera crisis sistémica, donde se conjugan múltiples elementos como la crisis económica y financiera, una crisis ecológica global y energética y una crisis alimentaria en los países del sur. La crisis, y la necesidad de aumentar la competitividad internacional de la economía europea en el marco de la globalización capitalista provoca una intensificación sin precedentes de los ataques y reformas neoliberales que buscan desmantelar el llamado “modelo social europeo". Los sistemas de protección social y las regulaciones del mercado de trabajo existentes en los países de la UE son un obstáculo, desde el punto de vista de las clases dominantes, en su búsqueda de una posición hegemónica y competitiva dentro de la economía global. Ante la crisis, éstas se ven empujadas a apretar todavía más al mundo del trabajo asalariado, buscando la reducción de los costes laborales, el desmantelamiento de los sistemas de protección social y la sobre-explotación de los/as trabajadores/as. La directiva de las 65 horas semanales y la directiva de la vergüenza contra los derechos de los y las trabajadoras inmigrantes son los últimos ejemplos de este ataque en toda la regla contra los pocos derechos sociales y democráticos que todavía no han destruido treinta años de políticas neoliberales. Las políticas puestas en marcha por los gobiernos buscan hacer pagar a los sectores populares el coste de la crisis del capital. Las nuevas regulaciones económicas y financieras que puedan adoptar los gobiernos tendrán como objetivo asegurar la estabilización del funcionamiento del sistema financiero desde el punto de vista de los intereses del capital, pero no supondrán un giro hacia políticas favorables a los intereses de los sectores populares.
2. La intensidad de los ataques neoliberales ha dado lugar a un aumento de las luchas sociales durante los últimos años dentro de la UE, aunque de forma muy desigual país por país. La dinámica general de ésta sigue siendo todavía esencialmente defensiva, con algunas excepciones concretas importantes, y muchas luchas terminan en derrotas o victorias precarias. La coordinación de las movilizaciones a escala europea y la “europeización” de las luchas es débil, a pesar de los avances realizados desde finales de los años noventa con la emergencia del Foro Social Europeo y algunas iniciativas sindicales concretas. La política general de los grandes sindicados europeos y de la Confederación Europea de Sindicatos es la de una adaptación crítica a las reformas neoliberales, buscando sólo corregir los "excesos" dejando la movilización como último recurso y priorizando una estrategia sindical de concertación, aunque el margen de maniobra para la misma cada vez sea más reducido, y los retrocesos constantes.
3.
Frente a esta situación el grueso de la izquierda europea prosigue su
adaptación al social-liberalismo. La socialdemocracia prosigue una larga
mutación que la ha llevado a practicar unas políticas que cada vez presentan
menos diferencias, en las cuestiones socioeconómicas, respecto a la derecha,
aunque esto no significa que no haya diferencias entre la socialdemocracia y la
derecha, en términos de valores simbólicos y culturales o de las fuerzas
sociales que constituyen su apoyo. Los partidos comunistas europeos se
encuentran inmersos en una larga crisis histórica que ha debilitado su
influencia política y social en los últimos veinticinco años. Sumergidos en una
crisis ideológica e identitaria de gran envergadura, atraviesan graves
dificultades de orientación estratégica. Con la excepción del PCP en Portugal y
del KKE en Grecia, que encarnan una orientación neoestalinista sectaria, el
grueso de los partidos comunistas europeos ha optado por adaptarse al
social-liberalismo, participando o apoyando gobiernos social-liberales. Esta
orientación ha contribuido a acentuar su crisis política, a enajenarlos de su
base social y a desconectarlos de las luchas sociales. El declive imparable del
PCF, el desastre de Rifondazione en
Italia después de su apoyo a Prodi son claros ejemplos de ellos. La
subalternización respecto a la socialdemocracia no contribuye a tirar a ésta
hacia la izquierda sino que, al contrario, arrastra a sus acompañantes hacia la
derecha. Por su parte, la evolución de los partidos verdes europeos en la
última década ha confirmado su rápida conversión en formaciones subalternas al
social-liberalismo. Hoy en día los Verdes europeos están plenamente insertos en
una dinámica gubernamentalista siendo corresponsables de políticas
social-liberales y anti-ecológicas..y represivas. El caso de ICV en Catalunya
es un claro ejemplo de ello.
4. En el estado español los efectos de la crisis son ya innegables. Asistimos al fin de un “modelo de desarrollo” cuyo motor, la construcción y la especulación inmobiliaria, ha quebrado definitivamente y ha empezado a arrastrar a otros sectores, en especial muchos comercios, servicios e industrias. Si a esto le añadimos la presión inflacionista en los productos de primera necesidad y las reiteradas subidas del precio del dinero en la zona Euro, comprendemos que la situación económica de centenares de miles, cuando no de millones, de familias es ya muy difícil. Estos tiempos de vacas flacas debilitan también las arcas del Estado y aumentan el déficit de las administraciones para hacer frente a crecientes necesidades de protección social que provoca el crecimiento del paro. A pesar de la retórica, la respuesta a la crisis del gobierno de Zapatero va a profundizar las medidas fiscales regresivas, las privatizaciones, obras públicas faraónicas insostenibles y los regalos fiscales al gran capital.
5. Ante este panorama hay que destacar la existencia de múltiples luchas sociales en los últimos años, pero la mayoría relativamente modestas en cuanto a su amplitud y base social, o muy localizadas en territorios concretos. La fragmentación y el aislamiento han marcado el desarrollo de muchos conflictos. Ha habido pocas luchas con capacidad centralizadora, con las excepciones de luchas en defensa del territorio o de algún conflicto sindical en los lugares concernidos. El balance de la jornada del 26 de enero con varias iniciativas unitarias en el marco de la convocatoria del Foro Social Mundial fue positivo, pero ha tenido poca continuidad posterior. La dinámica general de las luchas permanece defensiva y reactiva, con algunas excepciones puntuales como la huelga de TMB en Barcelona o la de la limpieza del metro en Madrid. A finales del 2007 e inicios del 2008 tuvo lugar una remontada de las luchas sociales con varias movilizaciones importantes sucesivas, pero no se puede hablar todavía de la entrada en una nueva etapa de ascenso de las luchas. Entre los núcleos militantes hay capacidad de iniciativa y un nivel de actividad considerable, pero la realidad organizativa de los movimientos permanece débil. En el contexto de crisis económica podemos prever un aumento del malestar y de los conflictos, en particular en empresas en crisis, pero con una lógica defensiva, desde una correlación de fuerzas muy desfavorable, una gran desestructuración del mundo del trabajo asalariado debido a las transformaciones productivas, el paro y la precariedad.
6. La oposición por la izquierda a la política de Zapatero se encuentra lastrada por la política de concertación y desmovilización de CCOO y UGT y por la falta de un proyecto político independiente del PSOE. IU hace tiempo que atraviesa una gran crisis de identidad y proyecto. La orientación actual de la federación es la de ser una organización con vocación subalterna al PSOE y que tiene en la supervivencia institucional el principal fin de su existencia. Es corresponsable de muchas políticas contrarias a los intereses de los y las asalariadas, permanece desconectada de las luchas sociales y carece ya de credibilidad como instrumento válido para la transformación social, a pesar de que en su seno existan militantes honestos/as y comprometidos/as.
7. Consideramos necesario trabajar para organizar la
resistencia política y social, en el estado español y en el conjunto de la UE, a unas políticas
neoliberales cuya intensidad se intensifica. Hay que avanzar en la articulación
europea de las luchas y las resistencias sociales. Junto al fomento de las
luchas sociales y a la auto-organización es necesario construir una izquierda
de combate que pueda ser un instrumento de lucha útil en todos los ámbitos. En
el terreno político aparece un auténtico vacío de alternativa política a la
izquierda de la izquierda. La existencia de resistencias
sociales, aunque limitadas, la mutación social-liberal de la socialdemocracia y
la subalternidad hacia ésta de los Partidos Comunistas y de los Verdes abre un
espacio político y social para la izquierda anticapitalista en los países
europeos, aunque con desigual intensidad país por país. Este es un espacio
limitado, variable y contradictorio, todavía más fruto de un desplazamiento
hacia la derecha de los grandes aparatos políticos que de la fuerza de la
radicalización social desde abajo. Para hacer frente a una integración europea
al servicio del capital consideramos importante avanzar en la creación de un
polo anticapitalista europeo, capaz de ofrecer una alternativa
internacionalista a los ataques neoliberales. La creación del Nuevo Partido
Anticapitalista (NPA) en Francia significará un punto de apoyo importante para
avanzar en este objetivo estratégico. Necesitamos construir, en el Estado
español y a escala europea, una izquierda anticapitalista independiente de la
izquierda social-liberal, volcada en las luchas sociales, ecologista,
feminista, defensora de los derechos de las naciones sin Estado e
irresolutamente internacionalista. Esta es la tarea a la cual estamos
entregados desde hace tiempo
8. Con esta perspectiva estratégica de fondo, consideramos
conveniente poder estar presentes en las próximas elecciones europeas formando
parte de un bloque anticapitalista europeo, con organizaciones como el Nuevo
Partido Anticapitalista (NPA) de Francia, Sinistra Critica en Italia y otras.
Constatamos que actualmente no hay corrientes políticas a nivel estatal con las
cuales tengamos las suficientes confianzas y acuerdos para avanzar en un deseable
proyecto unitario en el Estado español que sólo podría ser posible como
resultado de una práctica previa en común, que de momento sólo se ha dado bajo plataformas, campañas
o coordinadoras para eventos o luchas concretas. El proceso de consolidación de
una red de interacción y confianzas suficientemente fuerte debe ser prioridad
para construir una alternativa política de este tipo. Avanzar en alternativas unitarias a escala estatal en
frío entre distintas organizaciones y corrientes sería un paso en falso contraproducente.
Pueden haber, sin embargo, situaciones nacionales o regionales específicas y
particulares que si lo permitan. En el terreno de la izquierda social no parece
que el número de activistas interesados en impulsar una iniciativa política de estas
características y en comprometerse en impulsar un nuevo proyecto
anticapitalista sea de entrada suficiente para poder pensar en proyecto
unitario “por abajo” con garantías. Sin embargo esto no debe ser obstáculo para
invitar al máximo numero de activistas, sindicalistas, intelectuales, pequeños
colectivos,..., a participar en la iniciativa y para seguir discutiendo con
ellos sobre cómo avanzar en la construcción de un nuevo proyecto
anticapitalista unitario. Tendremos que buscar las fórmulas más adecuadas (a
través de comités u otros mecanismos a concretar) con el fin de asegurar que
aquellos/as activistas que quieran implicarse en el proyecto en las distintas
fases del mismo puedan hacerlo. Buscaremos siempre una discusión franca y
honesta con ellos/as, presidida por el respeto, la transparencia y la ausencia
de cualquier pretensión instrumentalizadora o utilitarista. De esta forma, aún
reconociendo las dificultades de esta tarea, les ofreceremos la posibilidad de
dar con nosotros y nosotras un paso adelante para la colaboración en la
construcción de un referente anticapitalista en el estado español. Una vez finalizado el proceso
de recogida de firmas realizaremos una Convención política abierta a todos
estos sectores independientes y a las y los activistas no organizados que hayan
participado, o quieran particpar, en el proyecto.
Entre muchos activistas sociales, y entre los sectores populares, sigue prevaleciendo una actitud escéptica respecto a la posibilidad de articular una alternativa anticapitalista en el terreno político, aunque la necesidad de la misma progresivamente se va haciendo más evidente. El efecto prolongado de las políticas neoliberales, las dificultades experimentadas por las luchas sociales y la insostenibilidad del dilema entre votar instrumentalmente por las distintas opciones de la izquierda parlamentaria existente o quedarse en la abstención resignada hacen que el debate sobre la necesidad de una alternativa política vaya emergiendo poco a poco, aunque de forma limitada y contradictoria. El impacto de la crisis puede acelerar la percepción de la necesidad de construir dicha alternativa. En las condiciones de la profunda crisis sistémica y global a la que estamos asistiendo y de las primeras protestas populares que se están dando frente a las consecuencias más nefastas de la misma, así como ante la agravación del proceso de descomposición en el seno de IU y la crisis de otros colectivos, la urgencia de una fuerza netamente anticapitalista puede ser sentida con mayores razones por algunos de los sectores más activos de los movimientos sociales y de la izquierda. Por eso, junto al trabajo unitario que estamos ya impulsando en el marco de las luchas y campañas que contra la salida procapitalista a la crisis se empiezan a promover, deberemos dirigirnos a esos sectores para explicarles nuestra propuesta. La crisis contribuye a incrementar el malestar acumulado con el actual modelo económico, aumenta las posibilidades para construir un nuevo proyecto anticapitalista y plantea con más urgencia su necesidad. Pero también hace más graves las consecuencias de un posible fracaso en este objetivo, en términos de mayor desmoralización de los sectores populares y militantes y de posibilidad de desarrollo de alternativas reaccionarias y populistas.
Por todo ello Izquierda Anticapitalista toma la decisión
de iniciar un proceso de búsqueda de las 15.000 firmas de ciudadanos/as del
Estado español necesarias para poder presentarse. Dicho proceso debe ser una
ocasión para seguir planteando la necesidad de construir una izquierda de
combate y una alternativa anticapitalista amplia y unitaria y avanzar en esta
dirección. En paralelo buscaremos también, aunque sea simbólicamente, firmas de
inmigrantes residentes en el Estado español y que carecen de los derechos de
ciudadanía básicos, con tal de denunciar las políticas de extranjería y la Europa fortaleza en un
momento donde los ataques a la
inmigración van en aumento. En el caso de que no obtengamos las 15.000 firmas
impulsaremos algún tipo de “campaña alternativa” de denuncia a la Europa del Capital, como
forma de intentar que la izquierda anticapitalista tenga visibilidad en la
convocatoria electoral. Nuestro objetivo es dar un paso más en la construcción
de una organización anticapitalista y revolucionaria y pensamos que lanzar la
búsqueda de las 15.000 firmas puede contribuir a desbloquear, modestamente, la
situación de la izquierda anticapitalista en el estado español. Sólo si después
de una buena campaña y de obtener una cifra muy cercana (a unos cientos) del
objetivo de las 15.000 firmas, o si nos son inpugnadas un número significativo
de ellas después de haberlas conseguido, utilizaremos el mecanismo de las
firmas de 50 cargos públicos para presentarnos. Las elecciones no son para
nosotros el terreno más importante de lucha, como lo atestigua nuestra práctica
y trayectoria. Son un terreno más en el cual hay que responder desde la
izquierda anticapitalista, para dar una salida en positivo a las luchas y
resistencias sociales y ofrecer una alternativa. Y así enfocamos este nuevo
reto. La coordinadora confederal y los órganos competentes aprobarán la
concreción de esta iniciativa en las distintas fases de la misma.

































































