Editorial / Corriente Alterna 62 - diciembre 2008
La crisis avanza y va dejando sentir sus efectos progresivamente. El mercado de trabajo se ha visto sacudido, una parte importante de la gente trabajadora contratada en el sector de la construcción e inmobiliario o ya está en el paro o está a punto de estarlo. Se suceden en cadena los expedientes de crisis en la industria, de los cuales son casos ejemplares los de la Ford de Almussafes en Valencia o el de Nissan en Barcelona. Pero no solamente son estas grandes fábricas las afectadas, muchas empresas medianas y pequeñas se hallan en la misma situación.
El gobierno de Zapatero, mientras tanto, no hace nada por detener la cadena de EREs e incluso habla de inversiones millonarias para “ayudar” a salvar el sector automovilístico. Inversiones que, evidentemente, no tienen otro fin que el de asegurar los beneficios de las empresas, dejando muy de lado los intereses de la clase trabajadora.
Resistencia obrera...
Las respuestas obreras a la crisis son de momento puntuales y aisladas. A pesar de la potencia de algunas, como la de Nissan, está claro que mientras no se produzca una lucha conjunta de la gente trabajadora, las posibilidades de éxito son tremendamente limitadas.
Los sindicatos mayoritarios continúan empantanados en su política claudicante y pactista, absolutamente irrisoria en las actuales circunstancias. Porque si en un periodo de auge económico se pueden arrancar migajas de los beneficios capitalistas y así justificar una gestión de colaboración clasista y de apoyo al sistema, cuando, como ahora, llegan las vacas flacas, ni tan siquiera las migajas se encuentran disponibles.
Haría falta una política decidida de lucha y de coordinación de las luchas, encaminada hacia la convocatoria de una Huelga General de respuesta. Como paso intermedio, resultaría posiblemente oportuna, además, la convocatoria de Huelgas Generales en sectores muy golpeados por la crisis como el del metal o el automovilístico.
Nada de esto parece formar parte de los planes de las cúpulas de la burocracia sindical y será tarea de la gente trabajadora más consciente el ir impulsando desde abajo las luchas, promoviendo su coordinación y haciendo llamados a las oportunas respuestas de Huelga General.
... y estudiantil
El proceso de Bolonia, encaminado a mercantilizar la Universidad, está originando una importante contestación estudiantil en el estado español y en Europa. La importancia y fuerza de las movilizaciones estudiantiles de las universidades Complutense de Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, y Autónoma de Barcelona ha llevado a sus rectores a escribir una carta al gobierno advirtiéndole de los “peligros” subyacentes a estas movilizaciones y pidiendo su ayuda.
Los rectores manifiestan además su inquietud de que el “sentimiento anti-Bolonia” se esté extendiendo a “otras capas sociales”, empezando por el estudiantado de secundaria. Parece como si el fantasma de un nuevo “Mayo” perturbase seriamente el sueño de los máximos responsables universitarios. Aunque sus intenciones sean las de frenar las luchas en curso, el análisis de los rectores no va desencaminado ya que, al calor de las movilizaciones, se empieza a producir una radicalización y concienciación política de sectores estudiantiles que, en las actuales circunstancias de crisis, podría acabar confluyendo con futuras respuestas obreras.
Las políticas educativas desarrolladas por los distintos gobiernos autonómicos han originado igualmente movilizaciones importantes en defensa de la enseñanza pública en Andalucía, Madrid y más recientemente en Catalunya contra la LEC i en el País Valencià, en donde el 29 de noviembre último 100.000 personas se manifestaron por una reforma en profundidad del sistema educativo, tras un intenso proceso previo de autoorganización y multiplicidad de acciones en los centros, en comarcas y en las mismas capitales provinciales.
Alternativa política anticapitalista
Frente a la crisis y sus consecuencias es preciso oponer el combate de la clase obrera y de todos los sectores afectados, pero resulta necesario también que exista una fuerza política anticapitalista capaz de levantar un programa realmente alternativo a la crisis y a un sistema capitalista en quiebra.
Tal fuerza no existe actualmente en el Estado español y ha de descartarse por completo que una IU hundida y en pleno proceso de descomposición y de adaptación al PSOE cumpla este papel. Por ello Revolta Global -Esquerra Anticapitalista, Izquierda Anticapitalista y Ezker Alternatiboa se han marcado como objetivo prioritario el trabajar en la construcción de una nueva organización anticapitalista de masas que se convierta en el instrumento político que ahora mismo falta.
La decisión también tomada por Izquierda Anticapitalista confederal de intentar presentarse a las elecciones europeas, en colaboración con el Nuevo Partido Anticapitalista francés y Sinistra Crítica de Italia, apunta también en la misma dirección.
El proceso será largo y difícil, pero sólo afrontándolo y culminándolo con éxito estaremos en situación de plantear una alternativa a un capitalismo en dificultades que quiere descargar sobre espaldas trabajadoras las consecuencias de sus propios errores y contradicciones.
Izquierda Anticapitalista




