La lucha contra el proceso de Bolonia continúa

Los pasados 13 y 20 de noviembre miles de estudiantes, de universidad y de enseñanzas medias, se echaron de nuevo a la calle contra el mercantilista proceso de Bolonia y contra la reforma de la selectividad. Como cada año desde hace ya unos cuantos, el día internacional del estudiante (17 de noviembre) se convirtió en jornada de lucha en el Estado. Más de 70 ciudades vieron cómo las aulas se vaciaban para llenar las calles, para reclamar la paralización de este proceso que quiere dar el golpe definitivo a la educación pública poniéndola al servicio de la patronal con la colaboración de nuestros gobiernos. Valencia, Sevilla, Barcelona, Madrid, Málaga, Burgos, Valladolid, Granada, Vigo, Badajoz, Puertollano, Murcia, Cuenca, Logroño…el movimiento estudiantil demostró que sigue vivo y en lucha. Sin sectarismos, y demostrando la capacidad de autoorganización adquirida en los últimos años, la primera movilización de la educación superior del año resultó un éxito.

En algunas ciudades, como Madrid, el día 13 fue el colofón de varios de días de encierros descentralizados en diferentes facultades. Lxs estudiantes valencianxs tomaron las calles el día 20, tras un mes de encierro en su campus exigiendo un debate público en torno a esta reforma antidemocrática fraguada de espaldas al alumnado. También el 20 tomaron las calles lxs estudiantes catalanxs, para encerrarse después en el rectorado de la UB. En Andalucía la manifestación del 13 demostró que el movimiento está en auge. Además, muchas ciudades vieron nacer (o renacer) asambleas movilizadoras de donde apenas había movimiento. Parece que hemos aprendido la lección, que después de tantos años de lucha y debate sabemos organizarnos y sabemos lo que queremos: parar este proceso.

Pero el éxito del 13 y el 20 fue sólo el primer paso. Ahora hay que dar el siguiente siendo conscientes de que es ahora o nunca. Depende de todxs nosotrxs esta primera movilización no se convierta en la fecha estática en que “cumplimos” y nos vamos a casa. Depende de nosotrxs seguir construyendo un movimiento plural y unitario. El proceso de Bolonia llega ya a su última etapa, y aunque parece implacable, lo cierto es que nos pilla más preparadxs y con más experiencia. Necesitamos coordinarnos, necesitamos golpear juntxs, en el Estado y en Europa, porque sólo uniendo nuestras fuerzas (que son muchas) lograremos que de una vez por todas se nos escuche. Somos cada vez más fuertes, y eso asusta, por eso es necesario también contar con todos los apoyos posibles de cara a posibles respuestas represivas por parte de las autoridades. Es necesario y urgente avanzar en la construcción de redes que nos permitan movilizar en el Estado y Europa en torno a fechas conjuntas.