Democratización contra la invasión económica y cultural

Viernes 2 de enero de 2009

50 aniversario de la revolución cubana

J. M. Martín Medem, equipo CODO a CODO / Corriente Alterna 62-dic 2008

Casi todo favorece a Cuba si consigue romper el bloqueo de Fidel Castro para recuperar y democratizar su proyecto de socialismo cuando la Revolución va a cumplir cincuenta años. A la espera de la toma de posesión de Barack Obama, el próximo 20 de enero, como nuevo presidente de Estados Unidos, Cuba fueinvitada a formar parte del Grupo de Río y recibió las visitas de los presidentes de los “emergentes” Brasil, China y Rusia. Durante el pasado mes de noviembre, la isla salió definitivamente del aislamiento con el que Estados Unidos castigó la insumisión cubana que defiende el derecho a su soberanía nacional y a la autodeterminación política y económica.

Cuba se fortalece en la nueva integración latinoamericana, entrando en el Grupo de Río, que es el auténtico escenario regional, y rechazando a la Organización de los Estados Americanos donde se mantiene (aunque en retroceso) la pretensión imperial de Estados Unidos. Por primera vez, un país de América Latina recibió en sólo diez días (del 17 al 27 de noviembre) a los presidentes de China, Hu Jintao, y de Rusia, Dimitri Medvedev. Raúl Castro ha sido invitado a devolver esas visitas durante el 2009 y aceptó la llamada de Hugo Chávez para que Venezuela fuera su primer destino como presidente de Cuba, mientras Lula le espera en Brasil a mediados de este mes de diciembre (1).

Antes, la Unión Europea levantó las sanciones diplomáticas y el Vicesecretario General del PSOE, José Blanco, estuvo en La Habana con el gobierno local y recuperando la sintonía con los empresarios españoles que invierten en la isla.

Con la colaboración o la aproximación interesada de China, Rusia, América Latina (Venezuela y Brasil) y la Unión Europea, Cuba tiene ahora la posibilidad de emprender simultáneamente lo urgente y lo estratégica y estructuralmente imprescindible: la recuperación, después del padecimiento provocado por tres huracanes consecutivos, y la democratización de su proyecto de socialismo.
 
Si me desbloqueas, me desenredo

En diciembre y enero se podrían abrir muchas puertas: Raúl anunció la formación de su nuevo gobierno para después de las elecciones en Estados Unidos, sus reformas podrían reanudarse a partir de las sesiones de fin de año de la Asamblea Nacional del Poder Popular y viajará a Brasil, donde Lula le espera después de ofrecer en La Habana su disponibilidad para convertirse en el primer socio político y económico de Cuba.

Con Obama en la Casa Blanca, deberían concretarse sus promesas de cambiar la política contra la Revolución Cubana, empezando por suprimir las prohibiciones de Bush sobre los viajes y las remesas. Lo que haga el nuevo presidente de Estados Unidos influirá en la preparación del Congreso del Partido Comunista de Cuba para el año que viene. En
Washington saben que la eliminación del bloqueo debe ser el primer paso para la normalización de las relaciones bilaterales: Estados Unidos lo impuso intentando impedir la soberanía nacional y la autodeterminación de la isla y debe suprimirlo para garantizar el derecho de Cuba a ser una nación independiente que pueda decidir su futuro sin hostigamientos.

El apetito de las petroleras gringas para hacer negocios con el crudo cubano del Golfo de México puede facilitar el desmerengamiento del bloqueo. Las reservas de Rusia, Brasil, Venezuela y Cuba son un inmenso lago de posibilidades
en la etapa final de la economía del petróleo. Moscú está triangulando con Caracas y La Habana la estrategia regional de la refinería de Cienfuegos. China, que ya devora el níquel cubano, ha llegado antes que Estados Unidos a los yacimientos del Golfo de México que le corresponden a la isla.

Si en el Congreso de Estados Unidos hay una mayoría bipartidista que quiere cambiar la política contra la Revolución (hasta la Fundación Nacional Cubano Americana votó por Obama), no es porque hayan renunciado a impedir la posibilidad del socialismo en Cuba sino porque consideran que, en lugar del aislamiento y el escarmiento, es mucho más eficaz la contaminación económica y cultural para impedir la autonomía política después de Fidel.

La resistencia cubana debería construirse a partir de ahora con libertad y participación, recuperando y democratizando un proyecto de socialismo que sólo puede convencer sin autoritarismos ni privilegios.

Socialismo de verdad contra la invasión fría de Obama

La vía cubana hacia la democratización podría comenzar con la jubilación definitiva de Fidel para hacer posibles las reformas amagadas por Raúl que provoquen por lo menos un poco de confianza en las nuevas generaciones a las que les pertenece el futuro de la isla.

Pero me parece que el gobierno de Raúl y de los generales, que sí podría negociar con la Administración Obama la definitiva independencia de Cuba, no tiene ni la voluntad ni la capacidad de recuperar y democratizar el socialismo.

Tendrían que cederle un país ya económicamente sostenible a dirigentes desamordazados que les devuelvan a los cubanos la autodeterminación colectiva para contribuir a la elaboración del socialismo del siglo XXI (2).
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(1) Los que consideran que Fidel no está de acuerdo con las reformas sugeridas por Raúl sostienen también que el Comandante apuesta por la alianza con Chávez mientras el General prefiere a Lula por si el venezolano se cae o lo tiran.
 
(2) Cuba: la hora de los mameyes. J. M. Martín Medem. Catarata. 2008.
 

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