Carmen Moraga / diariocrítico.com
En estas elecciones hay un nuevo partido de izquierdas que ha saltado a la palestra: Izquierda Anticapitalista (IA), surgido de la organización Espacio Alternativo, que abandonó IU el pasado mes de octubre y cuyo portavoz es Raúl Camargo. Su intención es presentarse dentro del bloque europeo de izquierda encabezado por el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot.
2009, un año crucial para el futuro de la UE
El último Eurobarómetro encargado por la Comisión Europea sobre “Los Ciudadanos y las Elecciones Europeas 2009”, realizado entre marzo y mayo de 2008 a 26.661 ciudadanos de la UE de los cuales 1.033 eran españoles, revela que la mitad de los encuestados se muestra interesado por estos comicios, aunque bien es verdad que tan sólo uno de cada diez sabe exactamente cuándo se celebrarán las elecciones que tiene lugar cada cinco años.
Según los datos del sondeo, el 9% de los españoles dice sentirse “muy interesado” por las próximas elecciones europeas, el 43% “algo interesado”, el 24% “poco interesado”.
Únicamente un el 22% contesta que está “nada interesado” por esos
comicios. Las cifras no están mal, pero chocan frontalmente con la
realidad más papable, el bajo índice de participación que se registra
cuando llega el momento de acudir a las urnas para elegir a los
políticos españoles que defenderán nuestros intereses en Bruselas y en
la cámara de Estrasburgo.
Desde 1979, el índice de participación en las elecciones al Parlamento
Europeo ha ido bajando alarmantemente desde el 62 % de aquel año, al
45,5 % que hubo en las últimas celebradas en 2004. Es decir, unos 16
puntos porcentuales de media. La próxima cita será el próximo mes de
junio, previsiblemente el primer domingo, día 7. Si hacemos caso del
Eurobarómetro, en esta ocasión tampoco parece que vaya a haber un gran
entusiasmo por ejercer el derecho a voto: el 12 % de los españoles
encuestados asegura que “definitivamente votará” frente a un 17% que ya tiene decidido que no votará.
En el conjunto de la Unión, un 30% de los europeos afirma que votará y
sólo un 14% asegura que no lo hará. El resto no sabe o no contesta. Un
dato que llama la atención es que un alto porcentaje de los encuestados
que reconoce que no va a votar son jóvenes que no superan los 25 años,
lo que demuestra el desinterés que tiene este colectivo por lo que está
ocurriendo más allá de nuestras fronteras.
Sin embargo, el 2009 va a ser un año realmente importante y
especialmente intenso para el futuro de la UE, a pesar de que comienza
bajo la presidencia de turno de la República Checa, cuyo presidente, Vaclav Klaus,
es un destacado euroescéptico. Además de las elecciones al Parlamento
tendrá que elegirse una nueva Comisión Europea y el nombre de su futuro
presidente, aunque casi se da por hecho la continuidad del actual
responsable, el portugués José Manuel Durao Barroso.
También se pondrá en marcha un segundo intento de ratificar el Tratado
de Lisboa, que prevé profundas transformaciones en la Unión. Entre
ellas la designación de un presidente del Consejo Europeo, -que estaría
por encima por encima de las presidencias semestrales de los países
miembros y de la figura del presidente de la Comisión- cuyo mandato
entraría en vigor en 2010. En este sentido, el ex presidente del
gobierno español Felipe González parece ser uno de los favoritos junto
con el luxemburgués Jean Claude Juncker.
Al frente de la diplomacia comunitaria sigue la incógnita de la
continuidad de Javier Solana, cuyo mandato concluirá el 31 de octubre.
Hasta mayo de 2004 formaban parte de la Unión Europea 15 países:
Austria, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Grecia, España, Finlandia,
Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Reino
Unido y Suecia. El 1 de mayo de 2004 se adhirieron otros 10 nuevos Estados: República Checa, Estonia, Chipre, Letonia, Lituania, Hungría,
Malta, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia. En el 2007, Bulgaria y Rumanía.
Y está todavía en discusión la posible entrada de Turquía.
Unas elecciones marcadas por la crisis económica
El próximo mes de junio están en juego 750 escaños en el
europarlamento, de los cuales 54 corresponden a los partidos españoles,
cuatro más de los 50 que le hubieran correspondido si el sistema no se
hubiera modificado y hubiera seguido vigente el reparto que se acordó
en 2000 en el Tratado de Niza.
Las elecciones europeas no tienen un día fijo de celebración, sino que
se convocan en un plazo de cuatro jornadas, a elegir en cada país. El
recuento de los votos es por este motivo, bastante largo. Los
ciudadanos de otros países de la Unión que viven en España tiene
derecho de sufragio activo y pasivo, es decir, pueden votar y también
figurar en las listas de candidatos. El requisito para ello es ser
ciudadano europeo (es decir, nacional de un Estado miembro) y estar
empadronado en el país en el que se quiere votar o ser elegido.
A diferencia del resto de elecciones – generales, autonómicas o
municipales-, en España, los partidos políticos presentan una única
lista en todo el país. Así, los ciudadanos de todas las comunidades
autónomas votan a los mismos candidatos.
Estás europeas serán unas elecciones marcadas por la grave crisis
económica mundial que ha afectado especialmente a España, lo que, a
priori, favorecerá al partido de la oposición, en este caso al PP, cuyo
líder, Mariano Rajoy, necesita mucho más que Zapatero esa victoria para afianzarse como candidato a las elecciones generales de 2012.
Para el PSOE servirán de test para tomar el pulso del apoyo ciudadano
después de haber celebrado el uno de marzo otras dos elecciones en
clave autonómico, las gallegas y las vascas, cuyos resultados están aún
por ver. Por ello, en la campaña para las europeas ambos partidos harán
especial hincapié en la capacidad de gestión que han demostrado sus
respectivos líderes a sabiendas de que a los ciudadanos les influyen
más los problemas internos que el discurso europeista que puedan
desgranar los candidatos.
En junio de 2004 los socialistas ganaron por la mínima al PP.
Obtuvieron 25 escaños (6.741.112 votos), frente a los 24 del PP
(6.393.192 votos). Galeuscat (798.816 votos) empató a dos escaños con
IU (643.136 votos), y la Coalición Europa de los Pueblos logró uno
(380.709 votos). Los populares, tras el recuento del voto por correo,
ganaron un escaño a costa de la coalición de partidos nacionalistas. La
formación perjudicada fue el BNG cuyo candidato, Camilo Nogueira, quedó descabalgado.
López Aguilar frente a Mayor Oreja, frente a frente
En esta ocasión los dos principales partidos han ‘madrugado’ mucho para
preparar los comicios. El primer partido en desvelar el nombre de su
cabeza de lista fue el PSOE. En julio de 2007 Zapatero se apresuró a
anunciar que el sustituto de José Borrell iba a ser Juan Fernando López Aguilar,
secretario general de los socialistas canarios, dejando al catalán en
una situación de debilidad dentro del grupo parlamentario en
Estrasburgo. Con esta designación, que se hizo oficial en octubre del
año pasado, el ex ministro de Justicia da el primer salto a la política
‘internacional’, cartera a la que siempre ha aspirado.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, después de mantener durante varias
semanas en vilo a todo el partido -incluido el propio interesado-,
desveló en plenas Navidades que Jaime Mayor Oreja
repetirá como cabeza de lista, lo que ha sido interpretado como una
‘cesión’ al sector duro de su partido, además de una manera de
‘contrarestar’ el peligroso ascenso que todas las encuestas pronostican
para UPyD, el partido de Rosa Díez.
La nueva formación de la ex dirigente del PSOE ha nombrado como candidato a Francisco Sosa Wagner,
catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León, una
persona poco conocida entre el electorado, motivo por el que todo el
protagonismo de la campaña va a concentrarse en la propia Díez.
El ‘galimatías’ de Galeuscat
Por su parte, CiU, después de especular con varios nombres para sustituir a Ignasi Guardans,
que no ocultó sus deseos de repetir al frente de la candidatura
europea- , entre ellas el ex vocal del Consejo General del Poder
Judicial Alfons López Tena o el responsable de inmigración del partido, Àngel Colom, ha decidido presentar al economista Ramón Tremosa, de perfil soberanista.
Los convergentes siguen sin aclarar si seguirán o no integrados en la
coalición Galeuscat, formada por el BNG, CiU y el PNV, aunque Tremosa,
a título particular, ha apostado por su continuidad y ha manifestado
que a él le gustaría presentarse a las elecciones europeas encabezando
la candidatura conjunta con los nacionalistas gallegos y vascos.
Esta posición del candidato de CiU cierra las escasas posibilidades que
ya de por sí había de que acepten el envite lanzado por ERC para entrar
en la coalición. De hecho, Unió Democrática, el partido que lidera el
democristiano, Josep Antoni Duran Lleida, no quieren ni oír hablar de concurrir de la mano de los republicanos.
Ante esta situación, a la que hay que sumar la negativa del BNG a dejar
Galeuscat, ERC ha empezado a hablar con su socio de siempre en
Euskadi: Eusko Alkartasuna para presentarse conjuntamente al
europarlamento, sin descartar aliarse con otros grupos minoritarios
como el Partido Socialista de Mallorca, (PSM), con el que comparte
gobierno en Baleares dentro del Bloc per Mallorca. En las anteriores
elecciones europeas Esquerra consiguió pactar con la Chunta
Aragonesista, algo que ahora parece descartado.
Así las cosas, lo cierto es que el partido de Joan Puigcercós y Joan Ridao sigue sin hacer público el nombre de su candidato, solo se sabe que “será joven” y, posiblemente, “independiente”. Hay al menos tres personas que se ajustan bastante a este perfil y cuyos nombres se barajan dentro de esta formación. Oriol Junqueras,
profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Autónoma
de Barcelona, promotor de la plataforma Sobirania i Progrés; Albert Royo, ex secretario de Relaciones Exteriores de la Generalitat y también de Cooperación Exterior; y la economista Elisenda Paluzie, integrada en la corriente crítica Esquerra Independentista, liderada por el diputado Uriel Bertran.
La izquierda tampoco se aclara
En cuanto a IU- ICV, que el 2004 presentó a Willy Meyer y todo apunta a que mantendrá su alianza para los comicios europeos de junio pero “con las mismas condiciones”
de entonces. Esto es, que los ecosocialistas catalanes vayan de número
dos y se diseñe una campaña y una estrategia conjunta. IU dará su
respuesta y desvelará el nombre de su candidato en el próximo Consejo
Político Federal que celebrará el próximo 7 de febrero. Los dirigentes
de ICV han designado de nuevo al eurodiputado Raúl Romera para figurar en la candidatura europea. Los de Saura también han dado calabazas a ERC para presentarse juntos.
Pero en estas elecciones hay un nuevo partido de izquierdas que ha
saltado a la palestra: Izquierda Anticapitalista (IA), surgido de la
organización Espacio Alternativo, que abandonó IU el pasado mes de
octubre y cuyo portavoz es Raúl Camargo. Su intención es presentarse dentro del bloque europeo de izquierda encabezado por el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot.
Con este fin, IA ha iniciado una campaña de recogida de firmas,
documento que, según sus promotores, cuenta ya con el apoyo de
ochocientos activistas y personalidades del mundo de la cultura y de la
Universidad entre los que destacan los escritores Manuel Rivas, Rosa Regàs y José Luis Sampedro, el vocalista del grupo Reincidentes, Fernando Madina, o los dirigentes sindicales de Naval Gijón.
No obstante, de lograr su objetivo, IA tiene muy difícil obtener
representación en Europa. No hay que olvidar que la candidatura de
Coalición Europea (CE), que aglutinó a ocho formaciones regionalistas,
no consiguió ningún escaño en 2004
Izquierda Anticapitalista




