João Pedro Stédile* / revista Caros Amigos
En Enero de 1984, había un proceso de reascenso del movimiento de masas en Brasil. Los partidos clandestinos ya estaban en la calle, como el PCB, PCdoB etc. Habíamos conquistado amnistía parcial, pero la mayoría de los exiliados había ya vuelto.
Ya se había formado el PT y la CUT (Central Única de los Trabajadores), la Conclat. Amplios sectores de las Iglesias cristianas ampliaban su trabajo en defensa de los pobres.
Los camponeses vivían el mismo clima y la misma ofensiva. Entre 1979 y 1984 se realizaron decenas de ocupaciones de tierras. Los sin-tierra, los asalariados rurales perdieron el miedo. No querían más migrar para la ciudad como bueyes marchando para el matadero (en la expresión del poeta uruguayo Zitazorra).
Nos reunimos en Cascavel, en Enero de 1984, estimulados por el trabajo pastoral de la CPT, presentes liderazgos de luchas por la tierra de 16 Estados. Y allí fundamos el MST. Nuestros objetivos eran claros. Organizar un movimiento de masas a nivel nacional, que pudiera concienciar los camponeses para luchar por tierra, por reforma agraria (significando mudanzas más amplias en la agricultura) y por una sociedad más justa e igualitaria. Queríamos en fin combatir la pobreza y la desigualdad social. Y la causa principal de esa situación en el campo era la concentración de propiedad de tierra.
Pasaron se 25 años. Muchas movilizaciones, muchas luchas, y una tozudez constante, de siempre luchar contra el latifundio.
Pagamos caro. Durante el gobierno Collor**, fuimos duramente reprimidos, con la instalación incluso de un departamento especializado en “sin-tierra”(s) en la Policía Federal. Después, con la victoria del neoliberalismo del gobierno FHC***, fue la señal verde para los latifundistas y sus policías estaduales atacaren el movimiento. Y tuvimos en poco tiempo dos masacres: Corumbiara**** y Carajás*****. Al largo de estos años, centenas de trabajadores rurales pagaron con la propia vida el sueño de la tierra libre.
Pero detuvimos el neoliberalismo eligiendo el gobierno Lula. Teníamos esperanza de que la victoria electoral pudiera desencadenar el nuevo reascenso del movimiento de masas, y con esto la reforma agraria tuviese más fuerza para ser implementada. No hubo reforma agraria durante el gobierno Lula. Al contrario, las fuerzas del capital internacional y financiero, a través de sus empresas transnacionales, ampliaron el control sobre la agricultura brasileña. Hoy la mayor parte de nuestras riquezas, producción y distribución de mercaderías agrícolas está bajo control de las empresas transnacionales. Ellas se han aliado con los latifundistas capitalistas y produjeron el modelo de exploración del “agrobusiness”. Ahora, el combate a la pobreza en el campo depende del cambio no solamente de la propiedad de tierra, pero también del modelo de producción. Y si ahora los enemigos son también las empresas internacionalizadas, que dominan los mercados mundiales, significa también que los camponeses dependerán cada vez más de las alianzas con los trabajadores de la ciudad.
Anexos:
* Es miembro de la coordinación nacional del MST y de la Via Campesina Brasil
** Fernando Collor de Melo fue el primer presidente elegido por voto directo después de la dictadura militar brasileña (64-88), asumiendo en Marzo de 1990 y sufriendo un impeachment en Diciembre de 1992 por corrupción.
*** Fernando Henrique Carodos, FHC, fue presidente desde Enero de 1995 a Enero de 2003, pues fue reelegido. Es co-fundador y desde 2001 presidente de honra del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, PSDB, una socialdemocracia notoriamente elitista.
**** La masacre de Corumbiara fue el conflicto en el latifundio St. Elina. El día 14 de Junio de 1995 en Rondônia centenas de familias del MST ocuparon una pequeña parte del latifundio. El 9 de Agosto ocurrió la masacre: durante la “desocupación” policial hombres fueron ejecutados sumariamente, mujeres fueron hechas de escudos-humanos por policías y “jagunços” (mercenarios contratados por los latinfundistas), personas fueron torturadas por horas y el campamento fue destruido e incendiado. Nadie ha sido responsabilizado por estos hechos hasta hoy y siguen personas desaparecidas y otras con secuelas etc.
***** La masacre de “Eldorado dos Carajás” fue la muerte de 19 integrantes del MST que ocurrió en 17 de Abril de 1996, en el sud del estado del Pará, debido a la acción de la policía brasileña, la Policía Militar. El típico episodio brasileño ocurrió cuando 1500 integrantes se manifestaban por el tardar de la desapropiación de las tierras de Macaxeira y la PM fue encargada de sacarlos de la calle. El Secretario de Seguridad del Pará de la época, Paulo Sette Câmara, después del ocurrido declaró que autorizó “utilizar la fuerza necesaria, incluso disparar si preciso”. Así hicieron según los manifestantes: llagaron lanzando gás lacrimógeno, viendo que los manifestantes no fueron intimidados empezaron a disparar primero hacia arriba, mientras los sin tierra contestaban a base de hoces, palos, piedras y cuchillos, luego en dirección de los manifestantes lo que culminó en 19 muertos in situ, 2 después y 67 heridas.
En Maio de 1996 un latifundista vecino acusa el dueño del latifundio Macaxeira. Le acusó de haber pago el comandante de la PM del estado para que la PM matara los líderes del MST, él mismo habría sido buscado para contribuir en la colecta. Ningún latifundista, comandante o soldado de la PM fue indiciado, pero el “vecino”, Ricardo Marcondes, sí que fue indiciado por falso testigo.
Oscar Niemeyer hizo un monumento, “Memorial Eldorado dos Carajás”, inaugurado el 7 de Septiembre de 1996. Fue destruido días después. La hipótesis más creíble por todos es que la destrucción fue un encargo de los latifundistas de la región de Marabá, donde estaba el monumento.
Nota del traductor: se indica que antes de la lectura del presente
artículo se lean los últimos dos puntos del anexo referentes a las
masacres que el autor se dirige en el texto. Traducción y anexos por Heithor Zanini, militante de Revolta Global -Esquerra Anticapitalista. Artículo sacado de la revista brasileña Caros Amigos ao XII, número 142, Enero 2009, pág. 33

































































