Publicado en corriente[a]lterna (http://www.anticapitalistas.org)

¿Quién organizó el homenaje a Enrique Ruano? Respuesta a La Haine

Publicado el 30/01/2009 - 14:37

Redacción Corriente Alterna

El pasado 22 de enero, la página web de contrainformación La Haine publicaba un artículo titulado " Dirigentes de Izquierda Anticapitalista y del PSOE dan juntos un homenaje a Enrique Ruano" [1]  

Ante la evidencia de la tergiversación y manipulación de esta noticia, uno de los organizadores del acto, Manolo Garí, militante de Izquierda Anticapitalista, envío esta respuesta a La Haine para ejercer su derecho de réplica. 48 horas después de enviarla, no se ha producido ninguna respuesta por parte del portal contrainformativo ni, por supuesto, han publicado la misma. Reproducimos aquí el texto de esta réplica.


¿Quién organizó el Homenaje a Enrique Ruano?

Manuel Garí

Hace un mes y después de muchos años de no haber tenido contacto con ellos me reuní con Margot Ruano, hermana de Enrique, y con ex militantes del Frente de Liberación Popular (FLP), al que pertenecía Ruano: José Luis Zárraga, dirigente de esa organización que impulsaba seminarios de formación y captación para el FLP y en los que defendía la necesidad de la Revolución Socialista; José María Mohedano, íntimo amigo y compañero de estudios de Ruano y Lola González Ruiz, novia entonces de Enrique y víctima años más tarde del atentado fascista contra los abogados de Atocha en el que murió asesinado, entre otros, su marido Javier Sauquillo también ex FLP. Todos ellos amigos de Enrique, un estudiante revolucionario.

El objetivo de la reunión: realizar un acto de recuperación de la memoria histórica de la lucha antifranquista y rendir homenaje a nuestro amigo asesinado. Nos unía el afecto a Enrique y un acuerdo: que no se había hecho justicia porque no fueron condenados ni los verdugos ni quienes les mandaban, los miembros del gobierno de Franco. Concretamente Fraga, responsable de la campaña de manipulación informativa del asesinato, del anuncio de Estado de Excepción y entre otras muchas cosas de la masacre de Vitoria, ni siquiera ha pagado un precio político y sigue  “gozando” de la etiqueta de demócrata.

Y estábamos de acuerdo en otra cuestión: ya que no obtuvimos justicia de los tribunales, hagamos justicia política con la memoria restableciendo la verdad frente a silencios y olvidos cómplices. Nos pareció que la fecha era el día en que se cumplía el 40 aniversario y el lugar debía ser en un local de la Universidad dónde estudiaba porque ello también forma parte de la exigencia del reconocimiento público de los antifascistas y de las víctimas. El acto fue diseñado, organizado y anunciado con medios muy modestos por las 5 personas aludidas a título personal. No lo hacíamos en calidad ni de miembros de partido ni de ninguna otra organización. Personalmente no conozco la adscripción política actual de los otros cuatro -ni nos hemos interrogado unos a otros sobre la cuestión-, ni soy dirigente de organización alguna y por tanto no puedo arrogarme representación ninguna. Para hacer lo que queríamos hacer bastaba con trabajar juntos y mucho: el tiempo apremiaba. No era un acto institucional, era un acto de los amigos de Enrique que quisimos hacerlo en un espacio de propiedad pública, o sea de toda la sociedad.

Estuvimos de acuerdo en invitar a hablar a otras tres personas que por motivos políticos, personales o jurídicos tuvieron relación con la vida de Enrique y/o llevaron adelante la reapertura del “caso Ruano” y siempre defendieron su memoria. También estuvimos de acuerdo en rendir homenaje a todas las víctimas del franquismo, como se pudo comprobar no solo en mi intervención final sino en los paneles y en el audiovisual que se proyectó y que en breve estará en la red. La noticia corrió como la pólvora y cientos de personas acudieron. Sin que hubieran sido invitados se presentaron cargos institucionales y miembros del gobierno y posiblemente lo decidieron el mismo día ante la evidencia de que el Acto iba a ser un acontecimiento importante. Y escucharon intervenciones con las que con toda seguridad no estaban de acuerdo, contrariamente a lo que expresó la mayoría de los asistentes con sus aplausos. Hasta aquí la realidad más allá de prismas deformantes de algún medio de comunicación (aunque no voy a ocultar mi desacuerdo con su versión, ¿alguien esperaba otra cosa?) o por el sectarismo de algunas individualidades (por suerte pocas). Pero ni la información sesgada ni la miopía política pueden impedirnos seguir avanzando, lo contrario es aceptar resignadamente la imposibilidad de cambiar las cosas.

Conviene hacerse algunas preguntas: ¿Por qué no se le ocurrió a otra gente montar el acto antifascista con ocasión del aniversario de Ruano? ¿Los organizadores de una actividad con muchos cientos de asistentes tienen que suspenderla o abandonar la sala a la hora de comenzarla porque en ese momento se presente una u otra persona? ¿Lo importante es reivindicar a las víctimas del franquismo y restablecer  la verdad frente al consenso de silencio y olvido impuesto en la transición o quedar callados? ¿Hubo alguna afirmación en el Acto que supusiera “concesión” alguna a nadie ni nada que no fuera el homenaje a las víctimas y la búsqueda de la verdad? ¿Es mejor llegar al máximo de gente o quedarse cómodamente instalados en comentarios de círculos de los convencidos de siempre? ¿La realidad es lo que se hace en la lucha y se dice en las intervenciones o la imagen que proyectan los medios de comunicación? ¿La lucha anticapitalista avanza con alternativas claras y sumando fuerzas en la práctica o simplemente haciendo autoafirmaciones vacías, sectarias y divisoras?

Para terminar, una afirmación que sólo me compromete a mí y a nadie más, un economista que vivo de mi trabajo, que nunca ocupé cargos institucionales, soy afiliado de base de CCOO desde antes de su legalización a la vez que respeto otras afiliaciones sindicales y me declaro ecologista y anticapitalista: para quienes queremos hacer la Revolución Socialista, el debate en la izquierda debe ser de ideas y sobre prácticas y proyectos, porque las descalificaciones y sectarismos solo ayudan a la tranquilidad, estabilidad y consolidación de la burguesía.

Un fraternal saludo, Manuel Garí


Fuente:
http://www.anticapitalistas.org/node/3444