Josu Egireun
Hacía muchos años que no asistíamos a una clausura tan cálida y de combate como la que ha discurrido esta tarde en el escenario de la UFRA donde se ha dado cita la Asamblea de las Asambleas. Durante la mañana más de 22 asambles temáticas (o de redes) trataban de llegar a conclusiones después de tres días intensos de trabajo en un ambiente en el que la gravedad de la crisis y la radicalidad que subía a raudales desde la calle.
Había espectación por saber que iba a dar de sí esta Asamblea de las Asambleas tras el desastre de la experiencia vivida en Nairobi hace dos años; sin embargo el resultado ha sido enormemente positivo: todo
el mundo llamando a la movilización contra el sistema. incluso en redes que formalmente habían surgido sólo para la reflexión y excluyendo explícitamente el llegar a debatir y acordar propuestas de acción, como la red Trabajo y Globalización. Nadie, literalmente nadie, ha podido obviar que ante la situación actual hay que ocupar las calles y llegar a una movilización social amplia. Y en el centro del huracan ya no están las políticas neoliberales, sino el sistema, el capitalismo, como recordaba la edición del períodico del Foro Terraviva, porque la crítica consecuente al neoliberalismo llega al corazón del capitalismo.
Habrá tiempo para hacer un balance más detallado de esta edición del FSM, pero de momento se puede decir que marca un antes y un después, y que cuando parecía que iba a ser una edición rutinaria más ha
terminado siendo un evento de una gran envergadura. Además marca también un cambio generacional, en la asistencia y también en el liderazgo: esta vez hemos visto caras nuevas en los paneles y en los
debates y esto indica que se avanza.
Esta ha sido la primera edición en la que el acto de clausura no corría a cargo del Consejo Internacional de FSM, sino de quienes han protagonizado el Foro: las redes, los movimientos, etc. Y esto es un
hecho positivo. No sólo porque resta protagonismo a quien no debía tenerlo (el Consejo no debería ser más que quien facilita la realización de Foro) y evita problemas graves como los ocurridos en Nairobi donde la clausura estaba acaparada por ministros de gobierno; sino, fundamentalmente, porque al integrarse en el acto de clausura del Foro las conclusiones de las asambleas de los movimientos, el conjunto de estas conclusiones es el que marca el, por decirlo de alguna manera, programa del Foro. Y aunque las formulaciones sean variadas e incluso limitadas, el progreso que se ha dado en Belém es importante.
Importante, porque tanto en Nairobi como en Malmo los avances del Foro sólo se daban en el terreno del análisis y la conclusión de que había necesidad de confrontar el sistema y aquí se ha llegado a concluir que la confrontación tiene fechas concretas; importante también porque hay un amplio consenso y convergencia entre movimientos sociales, sindicatos y ongs para movilizarse conjuntamente y esto supone dotarse de una referencia común para los movimiemtos de todo el planeta que era necesaria; e importante, en definitiva, porque cuando en los distintos países la división entre los movimietnos y las dificultades para construir la movilización contra la crisis en los diferentes países, la consenso alcanzado en el FSM permite crear un cuadro de trabajo para construir estas alianzas y dinámicas unitarias de trabajo.
Hay muchas cosas más para añadir, entre ellas un balance crítico de la cómo se ha desarrollado la asamblea de los movimientos sociales, pero eso lo haremos con unos días de perspectiva, dejando reposar las
primeras impresiones y contrastando mejor los datos. Pero lo fundamental es recalcar el gran consenso alcanzado para la movilización el 28 de marzo contra la crisis.
Belém 1-02-09

































































