60 aniversario de la OTAN
Enviado por redactor el Vie, 06/02/2009 - 14:45
antiguerra
Yvan Lemaitre / Rouge n° 2284, 29/01/2009*
Las ceremonias del 60 aniversario de la OTAN, a comienzos de abril, en Estrasburgo, Kehl y Baden Baden, reunirán a todos los jefes de estado de los países miembros, bajo la batuta de los Estados Unidos. La guerra de Afganistán estará en el corazón de esta cumbre.
En un contexto de crisis económica mundial y de exacerbación de las tensiones internacionales ilustrado por la abyecta ofensiva de Israel contra el pueblo palestino, un poco más de dos meses después de la investidura de Obama las ceremonias del 60 aniversario de la OTAN tomarán una significación muy particular. Afirmarán, con pompa y boato, la estrategia del imperialismo americano impulsada por Obama, conjugando la continuidad del despliegue militar con una ofensiva diplomática para asociar a él la mayor cantidad de países. Es lo que ciertos comentaristas llaman la toma en cuenta, por Obama, de la “multipolaridad del mundo”, en el marco de la redefinición del papel de la OTAN.
La justificación de la creación de la OTAN, en 1949, para enfrentarse a las pretendidas amenazas de guerra de la URSS, era una fábula de la propaganda imperialista. La OTAN era una alianza política y militar destinada a asegurar la dominación del Imperio americano y de sus aliados, y ha mantenido este objetivo tras el hundimiento de la URSS.
Para hacer frente a las crisis provocadas por la mundialización, los Estados Unidos quieren ampliar su campo de influencia y de intervención militar. “No tenemos ya las fuerzas necesarias para ocuparnos de todo en el mundo”, declaraba la nueva secretaria de estado, Hillary Clinton, abogando por asociar a otros estados al mantenimiento del orden mundial. Es el sentido de la integración probable de Ukrania y de Georgia para presionar a Rusia. Es también el objetivo de la ratificación, el 2 de diciembre pasado, justo antes del ataque contra Gaza, de un “programa de cooperación individual” con Israel, en particular sobre el tema del contraterrorismo, con el objetivo de “contribuir a la seguridad y la estabilidad en la región”.
Barak Obama declaró, durante su campaña: “El frente central en la guerra contra el terrorismo no está ni ha estado jamás en Irak. Por esta razón, poner término a esta guerra es decisivo, si queremos acabar con los terroristas responsables de los atentados del 11 de septiembre, es decir Al-Qaida, los talibanes, presentes en Afganistán y en Pakistán”. De aquí al verano, 30.000 soldados americanos van a ir a reforzar los 34.000 ya presentes en Afganistán, de ellos 2.200 marines. Hay que añadir a ellos los 30.000 soldados de los demás países de la OTAN, entre ellos Francia. Esta guerra intenta, en realidad, asegurar el control de una región estratégica para la que, como escribía claramente el New York Times del 31 de diciembre, “los Estados Unidos intentan ampliar las rutas de aprovisionamiento en la guerra de Afganistán”. La OTAN responde a las necesidades de las multinacionales contra los pueblos, despreciando sus derechos.
La lucha por cambiar la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores, aquí, incluye la lucha contra la guerra, contra la política de nuestro propio imperialismo dirigido por Sarkozy, que pretende comprometer más aún a Francia reintegrándola en el alto comando militar de la OTAN. Es por ello que la contracumbre internacional, que tendrá lugar en Estrasburgo del 1 al 5 de abril, reviste una importancia particular. Dos meses antes de las elecciones europeas, es importante que la voz internacionalista de los anticapitalistas se haga oír allí. En particular en la manifestación del sábado 4 de abril. Toda la gente que quiera participar tiene una cita, los días 14 y 15 de febrero, en la conferencia internacional de preparación en Estrasburgo. Encontrarán las informaciones y contacto en la página del colectivo Otan-Afganistan (http://appelotanafghanistan.org) y en la del colectivo de Estrasburgo (www.non-otan-strasbourg.eu).
*Traducción de Alberto Nadal
Manifestarse contra la guerra.
Yvan Lemaitre / Rouge n° 2284, 29/01/2009* Las ceremonias del 60 aniversario de la OTAN, a comienzos de abril, en Estrasburgo, Kehl y Baden Baden, reunirán a todos los jefes de estado de los países miembros, bajo la batuta de los Estados Unidos. La guerra de Afganistán estará en el corazón de esta cumbre.
En un contexto de crisis económica mundial y de exacerbación de las tensiones internacionales ilustrado por la abyecta ofensiva de Israel contra el pueblo palestino, un poco más de dos meses después de la investidura de Obama las ceremonias del 60 aniversario de la OTAN tomarán una significación muy particular. Afirmarán, con pompa y boato, la estrategia del imperialismo americano impulsada por Obama, conjugando la continuidad del despliegue militar con una ofensiva diplomática para asociar a él la mayor cantidad de países. Es lo que ciertos comentaristas llaman la toma en cuenta, por Obama, de la “multipolaridad del mundo”, en el marco de la redefinición del papel de la OTAN.
La justificación de la creación de la OTAN, en 1949, para enfrentarse a las pretendidas amenazas de guerra de la URSS, era una fábula de la propaganda imperialista. La OTAN era una alianza política y militar destinada a asegurar la dominación del Imperio americano y de sus aliados, y ha mantenido este objetivo tras el hundimiento de la URSS.
Para hacer frente a las crisis provocadas por la mundialización, los Estados Unidos quieren ampliar su campo de influencia y de intervención militar. “No tenemos ya las fuerzas necesarias para ocuparnos de todo en el mundo”, declaraba la nueva secretaria de estado, Hillary Clinton, abogando por asociar a otros estados al mantenimiento del orden mundial. Es el sentido de la integración probable de Ukrania y de Georgia para presionar a Rusia. Es también el objetivo de la ratificación, el 2 de diciembre pasado, justo antes del ataque contra Gaza, de un “programa de cooperación individual” con Israel, en particular sobre el tema del contraterrorismo, con el objetivo de “contribuir a la seguridad y la estabilidad en la región”.
Barak Obama declaró, durante su campaña: “El frente central en la guerra contra el terrorismo no está ni ha estado jamás en Irak. Por esta razón, poner término a esta guerra es decisivo, si queremos acabar con los terroristas responsables de los atentados del 11 de septiembre, es decir Al-Qaida, los talibanes, presentes en Afganistán y en Pakistán”. De aquí al verano, 30.000 soldados americanos van a ir a reforzar los 34.000 ya presentes en Afganistán, de ellos 2.200 marines. Hay que añadir a ellos los 30.000 soldados de los demás países de la OTAN, entre ellos Francia. Esta guerra intenta, en realidad, asegurar el control de una región estratégica para la que, como escribía claramente el New York Times del 31 de diciembre, “los Estados Unidos intentan ampliar las rutas de aprovisionamiento en la guerra de Afganistán”. La OTAN responde a las necesidades de las multinacionales contra los pueblos, despreciando sus derechos.
La lucha por cambiar la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores, aquí, incluye la lucha contra la guerra, contra la política de nuestro propio imperialismo dirigido por Sarkozy, que pretende comprometer más aún a Francia reintegrándola en el alto comando militar de la OTAN. Es por ello que la contracumbre internacional, que tendrá lugar en Estrasburgo del 1 al 5 de abril, reviste una importancia particular. Dos meses antes de las elecciones europeas, es importante que la voz internacionalista de los anticapitalistas se haga oír allí. En particular en la manifestación del sábado 4 de abril. Toda la gente que quiera participar tiene una cita, los días 14 y 15 de febrero, en la conferencia internacional de preparación en Estrasburgo. Encontrarán las informaciones y contacto en la página del colectivo Otan-Afganistan (http://appelotanafghanistan.org) y en la del colectivo de Estrasburgo (www.non-otan-strasbourg.eu).
*Traducción de Alberto Nadal

































































