Editorial: “Un compromiso imposible de cumplir”
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Editorial

La crisis económica, lejos de haber tocado fondo, sigue avanzando con bota de hierro. Así lo demuestran los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al cuarto trimestre del año 2008: una tasa de paro que se eleva al 13,91% y 3.207.900 personas sin trabajo. Frente a esta situación El Gobierno del PSOE, después de ir adoptando un abanico de medidas la mayoría de las cuales dan nuevo apoyo al sector privado, dice ahora por boca de su vicepresidenta que vigilará la situación de los hogares con todos sus miembros desempleados para cumplir con el compromiso de "no abandonar a nadie a su suerte". Algo sumamente difícil, por no decir imposible, con la política que se está aplicando.

Medidas contra la crisis

Para que las medidas contra la crisis favorezcan a la mayoría social su punto de partida debe ser la defensa del empleo contra los despidos, la creación de empleo público, el aumento de los salarios y el freno a las privatizaciones. Existen sobrados recursos para ello, como evidencian los planes de rescate planteados, y sólo hace falta voluntad política. Por otra parte, las ayudas incondicionales al sector financiero privado deberían ser sustituidas por una apuesta decidida por un sistema financiero público al servicio de las necesidades sociales actualmente insatisfechas. Para salvar el empleo es preciso hacer incursiones en la propiedad privada de las grandes empresas que se hunden y no hay que dudar en defender su nacionalización bajo control de los trabajadores. Finalmente, considerando que la crisis es también ecológica, hay que reconvertir el modelo productivo y de consumo.

Respuestas insuficientes

Los sindicatos mayoritarios se posicionan frente a la crisis de manera timorata y ridícula. UGT pidiendo “responsabilidad a los empresarios, a las entidades financieras y a las administraciones públicas”. CCOO solicitando al Gobierno que “active el diálogo social” . Por otra parte, en cada empresa que se cierra, en cada ERE que se abre, UGT y CCOO, responden de manera aislada, dando en general por válidos los argumentos de los empresarios y buscando “el mal menor” con salidas negociadas que sólo consiguen, cuando lo hacen, arrancar unas pocas migajas.

Las respuestas obreras a la crisis son de momento puntuales y aisladas, a pesar de la potencia de algunas de ellas. Mientras no se produzca una lucha conjunta de la clase trabajadora las posibilidades de éxito son tremendamente limitadas y la crisis seguirá avanzando, destruyendo empleo, generando malestar social y favoreciendo el crecimiento- ya visible -de las opciones de extrema derecha.

Política represiva en Euskadi, alineada en el exterior con Washington

Pero el gobierno de Zapatero no sólo da una mala respuesta al problema crucial de la crisis económica, sino que sigue obcecado en su política represiva contra ETA y el entorno abertzale. Para ello cuenta con el apoyo decidido del Poder Judicial, como lo demuestra la reciente detención de ocho de los dirigentes del proyecto político abertzale D3M realizada por Garzón. El objetivo inmediato de las detenciones no parece ser otro, según ha manifestado el mismo juez impulsor del operativo, que el de impedir que D3M se presente a las próximas elecciones.

Frente a estos ataques la izquierda abertzale, muy debilitada, puede ahora mismo ofrecer escasa resistencia. Desde otros ámbitos, dentro y fuera de Euskadi, resulta también muy difícil dar respuesta. El Gobierno parece tener la voluntad de acabar con cualquier expresión política de los abertzales y de hacer lo mismo con ETA por la vía policial. Pero, aunque en estos momentos tal pretensión pueda parecer viable, no hay que olvidar que en el trasfondo del problema de la violencia se encuentra la negación del derecho democrático de Euskadi a la autodeterminación, impedimento que seguirá originando múltiples conflictos.

En la misma tónica, el gobierno socialista, junto con el resto de gobiernos de la UE, ha permitido la masacre perpetrada por Israel en Gaza, sin hacer otra cosa que ambiguos llamamientos a la paz.

Para hacer frente a la crisis económica y promover cambios sustanciales en materia de derechos democráticos, política exterior y otros muchos ámbitos, es preciso, como venimos repitiendo, que se produzca una intensa movilización social y que emerja una nueva fuerza anticapitalista capaz de plantear una firme alternativa política. En esta dirección continúa trabajando Izquierda Anticapitalista.