“JECO” (
militante de IA Cádiz y de CCOO enseñanza)
El
último congreso conferederal de CCOO nos ha traído algún cambio de
gran contenido mediático, la cara de su secretario general. Pero desde
el punto de vista de la izquierda anticapitalista estamos todavía lejos
de saber cual va a ser su repercusión real.
Era
notorio el clamor, desde la izquierda radical y desde un sector creciente
de CCOO, pidiendo un cambio y un relevo para la funesta figura
de Fidalgo. Un secretario general que ha mantenido una orientación
muy escorada a la derecha y con fórmulas de gestión interna del sindicato
muy oscuras y burocráticas. Los últimos debates sobre el retorno de
la energía nuclear eran un reflejo del retroceso político tan amplio
al que Fidalgo ha llevado al sindicato. Ambos factores, unidos al hecho
de que la crisis se haya instalado en la vida de la clase trabajadora,
han permitido cierto movimiento y la generación de expectativas de
cambio en el sindicato.
Pero
Toxo, salido del equipo de dirección de Fidalgo, ha conseguido un escasísimo
margen. Margen que a su vez ha tenido que negociar con otras dos familias
que conviven no sin contradicciones: la de Rodolfo Benito (una ruptura
de la antigua mayoría) y la del sector crítico de Agustín Moreno,
cuya cabeza visible pasa a ser ahora Salce Elvira. Todo ello parece
indicar que no van a cambiar grandes cosas. Además, Toxo fue parte
activa de la vieja mayoría durante muchos años y ha tenido enormes
responsabilidades en la involución del sindicato. Al menos en los temas
clave que debieran reorientar a éste fuera del marco de la concertación
y de una estructura burocrática y dependiente de las liberaciones.
No
creo que nuestras esperanzas en un posible giro de CCOO para poner al
sindicato a la altura de las circunstancias- una crisis socioecológica
ante la que no caben otras fórmulas que no sean la de la combatividad
-deban esperar hacerse efectivas ahora. Por eso pueden quedar intactas.
No pretendemos generar ilusiones que ocasionen frustración. Pero sí
podemos hacer una lectura de que los cambios en el seno del sindicato-
en un contexto de luchas, parciales y atomizadas pero existentes -nos
facilitan dar determinados pasos.
La
tarea clave para la regeneración del sindicalismo sociopolítico y
combativo consiste en incrementar la moral de la gente trabajadora y
en hacer que ésta adquiera experiencias que finalmente cristalicen
en avances de conciencia. Sólo eso permitirá cambiar el panorama sindical
en su conjunto, más allá del debate interno de CCOO.
Hay que aprovechar las expectativas que se han producido para intentar desarrollar las luchas fuera de los marcos de gestión burocrática, mediante experiencias más asamblearias y unitarias. Por otro lado hay que procurar dar una cierta visión de conjunto a todas ellas. Hablamos de politizarlas y de construir marcos de unidad sindical más a la izquierda. En estos momentos de expectativas las direcciones pueden ofrecer menos resistencias a dichas acciones y es en ellas en las que debemos incidir. Pero ya digo que con las esperanzas intactas, porque éstas no se las dedicamos nada más que a los protagonistas del cambio, los trabajadores y trabajadoras y sus luchas.

































































