Un paso adelante en la construcción de una alternativa anticapitalista
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Un paso adelante en la construcción de una alternativa anticapitalista

Josep Maria Antentas

[Encabezado introductorio]La Conferencia política confederal de Espacio Alternativo del 22 noviembre fue un momento de discusión política sobre el periodo y de concreción de las tareas de nuestra organización para los próximos meses. Publicamos aquí una contextualización política de los debates realizados y extractos de las resoluciones aprobadas.]

En la conferencia política de Espacio Alternativo se tomaron dos decisiones importantes: el cambio de nombre de la organización, que pasa a llamarse Izquierda Anticapitalista, y la presentación de una candidatura para las próximas elecciones europeas, junto también con el acuerdo de lanzar un nuevo periódico, Combate (por el socialismo del siglo) XXI.

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El cambio de nombre es la culminación de la evolución política experimentada por Espacio Alternativo en los últimos años y de la adaptación al nuevo contexto surgido al calor de las resistencias a la globalización capitalista, donde el término “anticapitalista”, a pesar de todos sus límites, ha acabado imponiéndose como una referencia entre los sectores más combativos y partidarios de “cambiar el mundo de base”, frente a aquellos sectores “anti-neoliberales” que apuestan por la domesticación y “civilización” del capitalismo global. En Catalunya, el nuevo nombre aprobado es el de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista, como fórmula que permite conservar una continuidad con el periodo anterior, un perfil propio y al mismo tiempo adoptar un cariz más político.

La decisión de presentar una candidatura a las elecciones europeas intenta responder, modestamente, a las necesidades de una situación política marcada por el impacto de la crisis y el descrédito de la izquierda hegemónica como instrumento de cambio social

Los desafíos de la crisis

La situación política y social del Estado español está caracterizada por una verdadera crisis sistémica, económica, financiera, social, ecológica y energética. Frente a los intentos de hacer pagar la crisis a los sectores populares, hay que organizar la resistencia y reforzar las luchas sociales, con criterios unitarios y buscando convergencias, para revertir las tendencias a la fragmentación social causadas por el neoliberalismo

La crisis plantea con fuerza la necesidad de repensar una estrategia de ruptura con el actual orden de cosas, profundizar las alternativas y radicalizar su contenido. A la lógica del capital necesitamos anteponer otra lógica, la de los bienes comunes, tal y como expresan genéricamente consignas como “otro mundo es posible” o “el mundo no es una mercancía” popularizadas ya desde hace años.

La crisis incrementa el malestar social frente al actual sistema económico, hará aumentar las contradicciones y las resistencias sociales, aunque en clave muy defensiva, y abre posibilidades para la articulación de un proyecto alternativo. Pero al mismo tiempo multiplica los riesgos de un fracaso en este terreno, en términos de mayor desánimo o desmoralización de los sectores populares o de crecimiento de alternativas reaccionarias.

El aumento de los conflictos surgirá en primera instancia con una lógica defensiva, una correlación de fuerzas muy desfavorable y una gran desestructuración del mundo del trabajo asalariado debido a las transformaciones productivas, el paro y la precariedad. En los últimos años ha habido múltiples luchas sociales, pero la mayoría han sido relativamente modestas en cuanto a su amplitud y base social o muy localizadas territorialmente. La fragmentación y el aislamiento han lastrado muchos conflictos y, aunque entre los núcleos militantes hay capacidad de iniciativa y un nivel de actividad considerable, la realidad organizativa de los movimientos permanece débil.

¿Qué izquierda?

La crisis exige levantar otra izquierda que dispute la hegemonía político-social a una izquierda mayoritaria totalmente inservible como herramienta de transformación social. El PSOE y la socialdemocracia europea se han adaptado desde hace tiempo a los intereses del gran capital y practican una política social-liberal a su servicio. IU e ICV-EUiA están supeditadas a la agenda que dicta el PSOE, tienen en la supervivencia institucional el principal fin de su existencia, permanecen desconectadas de las luchas sociales y carecen ya de credibilidad como instrumento válido para cambiar la sociedad de base, aunque en su seno existan militantes honestos/as y comprometidos/as. A pesar de ajustes en su retórica, motivados por el contexto y por las necesidades de tener un perfil diferenciado del PSOE, IU está incapacitada para desarrollar un proyecto emancipatorio y ser un instrumento útil para los sectores populares.

Por ejemplo, el balance del Govern d’Entesa en Catalunya es meridiano. Como en otras experiencias similares, la presencia en el gobierno de formaciones a la izquierda de la socialdemocracia, como ICV-EUiA, no sirve para tirar hacia la izquierda a la primera. Al contrario, estos partidos se ven invariablemente arrastrados hacia la derecha y a ser corresponsables de políticas contrarias a su propia base social e ideario.

Por lo tanto, hay que seguir trabajando para construir una verdadera izquierda anticapitalista y de combate que busque organizar a los sectores populares contra las políticas neoliberales y que pueda convertirse en una alternativa creíble, en un contexto donde la conjunción entre el desplazamiento a la derecha de la izquierda institucional hegemónica, el impacto prolongado de las políticas social-liberales, y la existencia de sectores (todavía pequeños) en lucha abre un espacio, aunque impreciso y contradictorio, para una nueva izquierda anticapitalista.

Junto con las confluencias entre los sectores organizados, el gran reto de fondo es articular un referente político atractivo para el grueso de militantes hoy desorganizados, sindicalistas combativos y activistas sociales, que, a pesar de luchar contra las políticas de la izquierda social-liberal, se encuentran con el dilema de votar instrumentalmente por ésta (en sus diversas opciones partidarias) frente a la derecha o quedarse en la abstención resignada. A pesar del escepticismo existente entre la mayoría de estas personas acerca de la posibilidad de articular una alternativa política, la necesidad se hace crecientemente más evidente para una parte importante de este sector, aunque de forma balbuciente.

La izquierda que necesitamos debe fundarse sobre una perspectiva estratégica de ruptura con la lógica del capital, de compromiso con las luchas sociales, de independencia respecto a las instituciones y a los gobiernos social-liberales, de combate contra cualquier forma de opresión y dominación por razones de género, opción sexual, nacionalidad o cultura, y de ruptura con el actual modelo de producción, distribución y consumo.

Y sobre el internacionalismo, hoy más imprescindible que nunca. Como señalaba Olivier Besancenot en el acto de la LCR “Mayo 1968-2008” celebrado en Paris el 31 de mayo del año pasado, para nosotros “el internacionalismo no es sólo una herencia. Es nuestra marca de fábrica. Nuestra práctica cotidiana”.

Otra Izquierda para Otra Europa

Ante el avance del proyecto de integración europea al servicio del capital, y para imponer políticas favorables a los pueblos, necesitamos coordinar las resistencias y levantar una alternativa a la Europa del Capital a la misma escala. La izquierda anticapitalista tiene el reto de avanzar en la formulación de una estrategia continental y contribuir a reforzar la “europeización” de las luchas y las resistencias a través de iniciativas como el Foro Social Europeo, las “eurohuelgas” en algunas empresas determinadas y jornadas sectoriales internacionales de lucha.

En el terreno político es necesario avanzar hacia la conformación de un polo anticapitalista europeo cuyos contornos se han ido dibujando de forma embrionaria en los últimos años a través de múltiples encuentros y reuniones en marcos como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea o los encuentros organizados en París a iniciativa de la LCR en mayo y diciembre del 2008. Es por ello que la lista promovida por Izquierda Anticapitalista en las próximas elecciones europeas participará de una alianza con formaciones como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia y Sinistra Critica en Italia.

Una candidatura anticapitalista a las elecciones europeas

La candidatura de Izquierda Anticapitalista en el conjunto del Estado español [Revolta Global-Esquerra Anticapitalista en Catalunya] intenta responder a los desafíos de una situación excepcional. La debilidad y fragmentación de la izquierda combativa en el Estado español y la poca experiencia de trabajo unitario existente entre las corrientes organizadas hace inviable plantearse de forma realista la construcción, hoy por hoy, de un nuevo referente unitario anticapitalista. A pesar de ello, sería un error quedarse paralizados en un contexto que requiere dar pasos adelante en firme.

Por estas razones hemos decidido impulsar una candidatura propia a las próximas elecciones europeas, abierta a la colaboración y participación de sindicalistas, activistas, intelectuales, pequeños colectivos, etc, que estén dispuestos a hacer esta experiencia, y empezar a recoger las 15.000 firmas necesarias.

Esperamos con ello generar un debate real en la izquierda del Estado español sobre la necesidad de construir un nuevo proyecto anticapitalista y ofrecer una, aunque modesta y pequeña, alternativa. El lanzamiento en diciembre del manifiesto “Cambiar el mundo de base”, que en pocas semanas obtuvo el respaldo de más de 800 personas de muy variada procedencia y perfil, aunque con grados diversos de compromiso e interés, confirma la necesidad de dar pasos en esta dirección.

Es pronto todavía para saber cuál será el impacto de nuestra iniciativa, pero lo que podemos afirmar es que, al menos, hemos sido capaces de plantear (y plantearnos) nuevos desafíos ambiciosos en un momento en que la situación exige tomar decisiones arriesgadas y mirar hacia adelante.



Construyamos una alternativa a la Europa del Capital

Resolución de Izquierda Anticapitalista sobre las elecciones europeas de junio de 2009

Hay que avanzar en la articulación europea de las luchas y las resistencias sociales. Junto al fomento de las luchas sociales y a la auto-organización es necesario construir una izquierda de combate que pueda ser un instrumento de lucha útil en todos los ámbitos. En el terreno político aparece un auténtico vacío de alternativa política a la izquierda de la izquierda (...).

Consideramos conveniente poder estar presentes en las próximas elecciones europeas formando parte de un bloque anticapitalista europeo, con organizaciones como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia, Sinistra Critica en Italia y otras. Constatamos que actualmente no hay corrientes políticas a nivel estatal con las cuales tengamos las suficientes confianzas y acuerdos para avanzar en un deseable proyecto unitario en el Estado español (...).

Sin embargo esto no debe ser obstáculo para invitar al máximo numero de activistas, sindicalistas, intelectuales, pequeños colectivos,..., a participar en la iniciativa y para seguir discutiendo con ellos sobre cómo avanzar en la construcción de un nuevo proyecto anticapitalista unitario. (...).

Por todo ello Izquierda Anticapitalista toma la decisión de iniciar un proceso de búsqueda de las 15.000 firmas de ciudadanos/as del Estado español necesarias para poder presentarse.



Manifiesto “Cambiar el mundo de base es hoy más necesario que nunca. Por una candidatura anticapitalista en las elecciones europeas de 2009”

“(...) Frente a todos los intentos de hacer pagar a los sectores populares la crisis de este sistema es necesario organizar la resistencia y reforzar las luchas sociales, con criterios unitarios y buscando convergencias. Pero pensamos que la resistencia social no basta. Es necesaria una alternativa política anticapitalista cuya única lealtad esté en las luchas y movimientos sociales, que nunca acepte participar en la gestión del sistema, que sepa escuchar y aprender, que merezca confianza. Esa alternativa no existe y queremos contribuir a construirla. (...).

Izquierda Anticapitalista en el conjunto de Estado español y Revolta Global-Esquerra Anticapitalista en Catalunya han decidido presentarse a las próximas elecciones europeas de junio de 2009 buscando la colaboración de sindicalistas, activistas y militantes independientes (...) Las o los abajo firmantes hemos conocido esta iniciativa, nos parece importante que salga adelante y la saludamos positivamente (...).



II Congreso de Revolta Global

Poco antes de la Conferencia confederal tuvo lugar el II Congreso de Revolta Global. En él se abordó el análisis de la situación política catalana y las tareas para el próximo período. El debate estuvo centrado en qué respuesta dar frente a la crisis actual, en el terreno social y en el político. Publicamos algunos extractos de las Tesis aprobadas.

Todo se tambalea: el modelo económico, que hace aguas por todas partes. Pero también el modelo del Estado, la gestión de las "autonomías" y de los ayuntamientos. Con el avance del liberalismo, todo este edificio administrativo se ha ido volviendo más y más dependiente de los parámetros que ahora se hunden: la imposición indirecta -deteriorada por la caída del consumo-, la especulación sobre el suelo ... (...)


El tripartito nació prisionero de los parámetros social-liberales -determinados por los poderosos vínculos del PSC con el mundo empresarial- y encorsetado en el asfixiante marco constitucional monárquico. (...). Este desplazamiento hacia un programa más marcadamente neoliberal se ha acompañado de una presión policial creciendo sobre los movimientos sociales disidentes - maniobra de criminalización que ha asumido fríamente la dirección de ICV (...).

El contexto de crisis económica y de aumento del coste de la vida pueden hacer prever un aumento del malestar y de los conflictos (en particular en empresas y sectores en crisis), pero con una lógica muy defensiva, desde una correlación de fuerzas muy desfavorable (...).

La izquierda anticapitalista continúa presentando en Cataluña una realidad organizativa débil y bastante fragmentada. No existen perspectivas concretas de avanzar hacia el desarrollo de un polo anticapitalista (más allá de experiencias locales determinadas) (...). Dirigiremos nuestra actividad, instancias de coordinación y medios humanos, materiales y de propaganda en el desarrollo de la estrategia de confluencia política anticapitalista. Si bien ésta se sitúa hoy en un horizonte indefinido (...).