Rebeca
Con el referente
de Valencia y Barcelona en mente, el movimiento estudiantil madrileño
volvió a la carga a principios de este curso tras la reactivación
experimentada el año pasado.
La primera
movilización del curso tuvo lugar el 20 de octubre cuando, convocados
por la Asamblea de Estudiantes Contra Bolonia, las y los estudiantes
se concentraban frente al Rectorado en protesta por la aprobación de
los grados con el voto mayoritariamente negativo de las personas representantes
del alumnado y de forma precipitada y poco transparente.
Este fue el
pistoletazo de salida de un movimiento cada vez más fuerte, que volvió
a salir a la calle los días 22 de octubre y principalmente el 13 de
noviembre, fecha en que el movimiento asambleario de las universidades
madrileñas demostró su capacidad de convocatoria y organización frente
a los intentos oportunistas del Sindicato de Estudiantes de apropiarse
de la fecha nacida del Foro Europeo de Estudiantes (17 de
noviembre, Día Europeo del Estudiante) y de las asambleas de facultad.
El 10 de diciembre
el estudiantado daba un paso más ocupando el rectorado de la Complutense,
en primer lugar como muestra de solidaridad ante la repuesta represiva
(académica y policial) por parte de las autoridades que sufrieron las
y los compañeros de Valencia, Barcelona y el resto del Estado y exigiendo
la retirada de expedientes y expulsiones a los estudiantes “anti-Bolonia”.
Entre las reivindicaciones
de la asamblea estaba la de convocar un referéndum para testar la opinión
del estudiantado en torno a una reforma radicalmente mercantilizada
de la Universidad Pública aún hoy desconocida por gran parte de la
comunidad académica. Se exigía además la paralización oficial de
las clases durante un día en toda la Complutense para poder debatir
pausadamente y llegando a toda la comunidad.
¿Se cumplirán
los acuerdos arrancados?
Las y los estudiantes
reivindicábamos también el cumplimiento de los acuerdos del Claustro
del día 26 de mayo de 2008 en lo relativo al Máster de Formación
del Profesorado. Entonces el Rector se comprometió a solicitar la paralización
del mismo, cosa que no cumplió más que simbólicamente. Exigíamos
también la eliminación del mínimo de alumnos como requisito para
el mantenimiento de las titulaciones.
Tras varios
días de encierro en el Rectorado el viernes 12, la asamblea arrancó
un primer compromiso a Carlos Berzosa, rector de la UCM. Ante las y
los siete delegados mandatados por la asamblea adquirió el compromiso
de paralizar oficialmente la actividad en toda la universidad durante
un día en el que se celebrarían debates en todas las facultades en
torno al proceso de Bolonia. A día de hoy está por ver si el rector
cumple con su promesa y en qué términos.
A finales de
diciembre y ante la llegada de las vacaciones de navidad se decidió
abandonar el encierro. Pero con el comienzo de año han recomenzado
también las asambleas de facultad y la coordinadora, que tiene la tarea
de pensar cómo articularse de cara al segundo cuatrimestre y cómo
volver a la carga tras el siempre tranquilo período de exámenes.
De momento
el 12 de marzo hay convocada una movilización a nivel estatal nacida
del encuentro de estudiantes de gran parte del Estado que se celebró
en Valencia en diciembre. Esa fecha clave está en la mente de todo
el mundo, así como las reivindicaciones que el Rector no quiso escuchar
y que siguen siendo urgentes.


































































