Jesús Rodríguez, militante de Izquierda Anticapitalista
El Bloco tiene diez años. Diez años que han conseguido modificar el panorama político portugués, insertando un actor anticapitalista capaz de abrir expectativas y generar ilusiones. Ahora tenía que discutir su orientación en un momento difícil, donde los efectos de la crisis sistémica se han propagado generando un clima de drama socioecológico multiplicado por la gestión abiertamente neoliberal del Partido Socialista en el poder.
Y es el Bloco el sujeto que tiene una mayor presión pues es a quien miran no sólo los agentes sociales sino sectores amplios en ruptura con el PS e incluso sectores de un PCP que sigue anclado en prácticas y discursos sectarios y estériles para conseguir dinámicas sociales amplias y radicales. Juntar fuerzas era pues no sólo el lema de la convención sino el centro mismo del debate estratégico de los anticapitalistas portugueses.
Y en medio de unos sondeos que dan a la izquierda a la izquierda del PS (PCP y BE) entre un 20 y un 25% , los medios de comunicación recorrían los rincones del pabellón deportivo en el que se realizaba la convención en un busca de las opiniones de militantes, delegados y dirigentes bloquistas. Es mucho lo que están en juego en Portugal y está claro que el Bloco es la fuerza de oposición con más iniciativa en el panorama político portugués.
Tres mociones se han confrontado en torno a este debate:
La moción C (12.1% de votos) propuso un gobierno BE-PCP- Manuel Alegre(la izquierda del PS en un proceso contradictorio que puede acabar en ruptura abierta) como salida a la crisis frente al neoliberalismo del PS y la vuelta de la derecha. Algunas intervenciones de esta moción parecía pedir un programa de máximos como si un proceso abiertamente revolucionario pudiera estar en curso.
La moción A (84.1%) afirmaba que la cuestión del gobierno central no estaba en debate porque no se hay una correlación de fuerzas favorables para el campo de los trabajadores y de los mvoimientos sociales y que la clave ahora estaba en generar las condiciones sociales para abrir la cuestión del poder y las rupturas necesarias con el capitalismo en el futuro. Para ellos las políticas programáticas que conecten con la gente y de salidas a la situación actual son las que van a juntar fuerzas sociales suficientes a todos los niveles.
La moción B (3.8%) compuesta por una minoría de militantes que apostaban por privilegiar al Bloco como un lugar de trabajo en red huyendo de fórmulas organizativas más ortodoxas.
Al margen y sólo de manera superficial han salido otros debates como la línea organizativa juvenil o las relaciones internacionales. Ahora nos cabe esperar el curso de los acontecimientos en el país hermano para ver si el Bloco es capaz de Juntar Fuerzas para batir al neoliberalismo y abrir paso al socialismo.
Izquierda Anticapitalista




