Comunicado de Izquierda Anticapitalista
El proceso electoral que se ha desarrollado esta vez en la Comunidad Autónoma Vasca ha venido caracterizado por la ausencia por primera vez de una candidatura que representara a un sector significativo de la izquierda abertzale que, pese a todo tipo de obstáculos, se ha manifestado a través de un voto nulo de alrededor de 100.000 papeletas, equivalente a un 8,8 % del electorado. Esa exclusión se ha debido a la aplicación de una injusta Ley de Partidos y cuestiona, por tanto, la legitimidad y representatividad del nuevo Parlamento vasco.
En efecto, pretender, como sostienen los grandes medios de comunicación y los principales partidos, que se ha producido un cambio radical en el panorama político vasco significa ignorar que esos votos nulos confirman la existencia de una corriente que, pese a haber sufrido un descenso respecto a las pasadas elecciones autonómicas (en lo que sin duda ha influido el nefasto papel jugado por ETA), ha de seguir siendo considerada como la cuarta fuerza política en esa Comunidad.
Porque es cierto que el PNV y el PSE han logrado un aumento en votos y una mayor representación institucional pero hay que recordar que su reflejo en escaños se debe en gran parte tanto a la ausencia de la corriente abertzale ilegalizada como al retroceso de sus aliados, ya se trate del PP, de EA o de EB. En cualquier caso, la suma total de votos obtenida por las fuerzas partidarias del reconocimiento del derecho a decidir del pueblo vasco continúa siendo superior a la que representa la suma de PSE, PP y la UpyD, por lo que es una falacia afirmar que esa aspiración ya no cuenta con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía en esa Comunidad.
En cuanto a EB, su descenso en votos y escaños confirma la tendencia al declive que ya se anunciaba entre un sector de su electorado y de sus propios afiliados y afiliadas, debido al balance cada vez más negativo de lo que han supuesto su participación en el gobierno de mayoría PNV y su alto grado de burocratización interna. Ese fracaso da la razón a los sectores críticos, entre ellos nuestros compañeros y compañeras de Ezker Alternatiboa, que han abandonado ese partido y apuestan ya por un proyecto alternativo. En contraste con esa formación, Aralar ha conocido un ascenso apreciable, en el que han podido confluir votos procedentes de otras formaciones como EA, EB y el sector ilegalizado de la izquierda abertzale, así como su propio balance como fuerza política que ha mantenido su autonomía ante el gobierno presidido por Ibarretxe. Habrá que ver si sigue por ese camino y refuerza una orientación más a la izquierda o, por el contrario, se presta a una alianza estable con el PNV en el nuevo Parlamento vasco.
Se abre ahora un nuevo escenario en el que tanto los dirigentes del PSE como los del PNV, aferrados éstos a no perder la extensa red de intereses creados desde el poder durante tres decenios, tienen más coincidencias que diferencias tanto en la respuesta a la crisis económica, social y ecológica como incluso en la apuesta por una vía de reforma estatutaria que sea capaz de frenar la aspiración mayoritaria del pueblo vasco a su soberanía. Urge, por tanto, desde la izquierda abertzale y anticapitalista, los sindicatos y movimientos sociales reconstruir un bloque social y político dispuesto a ofrecer un plan de lucha frente a la crisis y, al mismo tiempo, hacer fracasar los intentos de cerrar en falso la larga lucha del pueblo vasco por su derecho a la autodeterminación, ya sea por parte del PSE o del PNV. La renuncia definitiva a los atentados mortales por parte de ETA ayudaría sin duda a ese proceso.
En cuanto a las elecciones gallegas, el retorno del PP al gobierno parece haberse debido más al desgaste sufrido por un gobierno PSG-BNG que, subordinado al de Zapatero, no ha mostrado una política sustancialmente diferente de la derecha en el plano social o en la defensa de los derechos nacionales de Galiza y que, además, no ha podido ocultar el despilfarro de recursos públicos en beneficio propio. La decepción producida por esa política en sectores del electorado de izquierdas, especialmente entre la juventud, ha favorecido sin duda una mayor abstención y, con ello, un retroceso significativo en sus votos de ambos partidos, mientras que el PP apenas los ha aumentado en comparación con las elecciones de 2005. Con esos resultados el liderazgo de Rajoy dentro del PP puede verse reforzado mientras que el de Zapatero conoce su primer tropiezo electoral. En cualquier caso, es en esa Comunidad Autónoma donde se hace sentir más claramente la ausencia de una fuerza política capaz de ofrecer un proyecto ilusionante tanto frente al neoconservadurismo y al caciquismo del PP como al social-liberalismo de PSdG y BNG.
Se abre ahora una nueva etapa en la que la preparación de las elecciones europeas del próximo mes de junio se va a dar en un contexto de agravación de la crisis global y de aplicación de políticas más agresivas contra los trabajadores y la mayoría de la población por parte de la Unión Europea y del gobierno Zapatero: el paro, la criminalización de trabajadores inmigrantes, la “flexiseguridad”, la precarización de nuestras vidas, junto con nuevos ataques a libertades y derechos básicos, son su respuesta a una crisis que la propia UE, las multinacionales y los banqueros han provocado. Urge, por tanto, impulsar un amplio movimiento unitario que haga frente a esas políticas a escala de la UE y en ese camino la Semana de Acción Global del 28 de marzo al 4 de abril, convocada por el Foro Social Mundial de Belém ha de ser sólo el comienzo de una nueva ola de luchas que contribuya a ofrecer otra salida desde abajo y a la izquierda.
Pero, como se decía en el Manifiesto “’Cambiar el mundo de base’ es hoy más necesario que nunca. Por una candidatura anticapitalista en las elecciones europeas”, “la resistencia social no basta. Es necesaria una alternativa política anticapitalista cuya única lealtad esté en las luchas y los movimientos sociales, que nunca acepte participar en la gestión del sistema, que sepa escuchar y aprender, que merezca confianza. Esa alternativa no existe y queremos contribuir a construirla”. Con ese espíritu, estrechamente unido a las luchas de todos los días, Izquierda Anticapitalista emprende la campaña ante las elecciones europeas y llama a colaborar con ella a activistas, sindicalistas y a todos aquéllos y aquéllas que estén convencidos de que hace falta otra izquierda, una izquierda de combate, para otra Europa al servicio de los pueblos y de los trabajadores.
2 de marzo de 2009
Izquierda Anticapitalista




