¿Un partido "de lucha y de gobierno"?

Viernes 13 de marzo de 2009

Lluís Rabell ( militante de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista)

He aquí el comunicado que acaba de publicar Izquierda Unida acerca de la movilización estudiantil contra el llamado "proceso de Bolonia". Es un texto que concuerda plenamente con el discurso crítico de los estudiantes, denunciando el desmantelamiento de la enseñanza superior y la mercantilización de la Universidad. Se trata de un posicionamiento que suscribiría sin la menor reticencia una corriente de izquierda anticapitalista como la nuestra. Por no hablar de los sindicatos, asambleas y colectivos juveniles que están en pie de guerra contra ese proyecto. 

Sólo hay un problema; pero un problema capital, que explica porque Revolta Global-Esquerra Anticapitalista constituye hoy un agrupamiento totalmente diferenciado de IU: la distancia que separa la teoría de la práctica, las declaraciones de principios de los comportamientos efectivos... Sobre todo cuando nos referimos a comportamientos institucionales. La declaración de IU es impecable. Sin embargo, sería inútil tratar de encontrar una traducción de ese comunicado al catalán
- y menos aún una adaptación de dicho posicionamiento a la realidad de Catalunya - por parte de la fuerza política que constituye aquí el referente de IU. Y es que, a diferencia de la situación que vive la izquierda en Madrid, Esquerra Unida i Alternativa forma parte - de manera subalterna y casi humillante, pero forma parte al fin y al cabo
- del gobierno autonómico, del gobierno tripartito, junto al PSC y Esquerra Republicana. Un gobierno que está implementando a fondo esta reforma universitaria, de la que se declara a la menor ocasión ferviente partidario: basta con oir los discursos del conseller Huguet (ERC) o del propio president Montilla acerca de la "modernidad" que representa Bolonia... o percibir su franca hostilidad y su desprecio hacia los estudiantes contestatarios. Por si eso no bastase, EUiA forma parte también de una coalición con ICV... que gestiona puntualmente, en la persona de Joan Saura, el mantenimiento del "orden público" desde la Conselleria d’Interior.

Lo más dramático, pura esquizofrenia política, es que desde EUiA no se ignora en absoluto el contenido neoliberal de la transformación de la Universidad actualmente en curso en el conjunto de la Unión Europea y que, en el estado español, conduce el ejecutivo de Zapatero. Como tampoco se ignora la dinámica privatizadora y favorable a los intereses patronales que representa la nueva Ley de educación catalana promovida por Ernest Maragall. (En la página web de EUiA es posible encontrar una excelente crítica de dicho proyecto legislativo, al que se oponen estudiantes y comunidad educativa; un crítica fechada en noviembre del año pasado y firmada por el propio Jordi Miralles, coordinador general de EUiA). Pero los compromisos con el gobierno pasan por delante de cualquier consideración. Por esa razón, EUiA - que tanto ha repetido la vieja fórmula togliattiana, popularizada en su día por el histórico PSUC, con que se declaraba "partido de lucha y de gobierno" - no está, como tal formación política, en las luchas... más allá de que nos encontremos en ellas con afiliados o militantes individuales. El año pasado, miró ostensiblemente hacia otro lado durante el largo conflicto que mantuvieron, con su reivindicación de dos días de descanso semanal, los conductores de autobús frente al Ayuntamiento de Barcelona (gobernado por una coalición del PSC-PSOE con ICV-EUiA). Hoy, da la espalda a uno de los movimientos más prometedores y progresistas de la juventud. Y, dentro de unos días, el 19 de marzo, lo hará con la lucha de la enseñanza. (En efecto. Tras un primer momento en que, ante la unidad recompuesta del conjunto de sindicatos frente a la LEC, EUiA parecía dispuesta a brindar su apoyo a la convocatoria de huelga, su coordinador se "descolgó" declarando que "la tarea del grupo parlamentario de ICV-EUiA consiste en favorecer el diálogo entre el personal docente y el govern d’entesa", en lugar de promover una huelga contra su titular de educación). 

Hace unos días, Izquierda Unida e Izquierda Anticapitalista exploraban, en el curso de un encuentro oficial en Madrid, la posibilidad de una candidatura conjunta en las próximas elecciones al parlamento europeo. La negativa de nuestra corriente no radica en absoluto en ningún tipo de sectarismo, sino en la necesidad de mantener una coherencia entre las palabras y los hechos. En las luchas nos encontraremos con militantes y corrientes de izquierdas, presentes en los movimientos. Allí forjaremos complicidades y vínculos provechosos. La experiencia de Catalunya demuestra una vez más que la apuesta a favor de la participación en gobiernos de gestión del sistema no facilita tales convergencias.

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