Elecciones en Euskadi

Lunes 23 de marzo de 2009

Construir una nueva izquierda en clave anticapitalista y democrática; es el momento

Por encima de los recortes democráticos con la ilegalización de las candidaturas de la izquierda abertzale que ha condicionado el proceso y el resultado, y más allá del rifirrafe institucional desatado por el PSE y el PNV para hacerse con el poder en el gobierno, los resultados de las elecciones en la Comunidad Autónoma del País Vasco nos dejan un mensaje claro.

Un importante sector de la ciudadanía, y de la clase trabajadora en especial, plantea que es necesario y posible construir otra nueva izquierda en clave anticapitalista y democráticamente radical para hacer frente a las penurias de la crisis que se nos viene encima, al abandono por parte de las instituciones y los gobiernos de nuestros intereses, y al recorte autoritario de las libertades democráticas.

Hemos asistido a las elecciones más antidemocráticas de la historia desde la transición. Se ha excluido y privado de representación a 100.924 votantes. Sin embargo, los miembros de los partidos políticos institucionalizados se reincorporarán a sus escaños, sin escrúpulos, y se preparan para hacer un gobierno con políticas neoliberales, sea éste del signo que sea.

Sin duda, la abstención ha sido la vencedora de estos comicios, un 34%, con cotas cercanas al 40% en muchos pueblos obreros y una media del 36% en Guipúzcoa. Son muchas las personas de izquierda que no nos sentimos representados por las actuales fuerzas políticas institucionalizadas. Las fuerzas que componían el anterior gobierno -PNV, EA y EBb- han perdido 62.629 votantes y al combinado de PSE, PP y UPD le han faltado 2.321 votos para poder repetir los resultados del 2005.

La derecha social-liberal española del PSE, PP y UPD no ha ganado en votos ni ha conseguido derrotar las aspiraciones democráticas de esta sociedad. Ni el populismo nacionalista de derechas del PNV, EA y EBb ha sabido mantener su influencia social, por sus políticas procapitalistas. El fortalecimiento de los liderazgos respectivos del PNV y del PSE ha sido en detrimento de su influencia social y la de sus socios políticos. 

Al mismo tiempo, la izquierda gobernantista, con su falso posibilismo, como Ezker Batua, ha fracasado. Su electorado le ha castigado y condenado a la mínima expresión.

Los problemas de las otras izquierdas nacionalistas son distintos. El dilema de Aralar es: o recorrer el mismo camino de EB, institucionalizándose con el posibilismo y la gestión, como parece anunciar su experiencia en Navarra; o apostar por fortalecerse en las luchas sociales y políticas.

Por su lado, la izquierda abertzale oficial soporta con firmeza la represión del Estado, pero sale tocada por la perdida de 50.000 votantes. Son ya bastantes los sectores con larga trayectoria de lucha política que le apoyan, pero que no aguantan por más tiempo la sempiterna promesa del cambio de estrategia que nunca llega.

Por último debemos tener en cuenta que en la base de nuestra sociedad son cada día más los sectores que se ven impulsados a organizarse y a luchar. Toda una generación de jóvenes comprometida en los movimientos y plataformas sociales, con y en las luchas, empieza a crear nuevas herramientas y respuestas políticas.

Marcelino Fraile (Ezker Alternatiboa)

 

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