Crisis capitalista, racismo institucional y derechos de las personas inmigrantes

Miércoles 25 de marzo de 2009

 Grupo de inmigración de Izquierda Anticapitalista de Madrid

Estamos asistiendo, desde hace semanas, a una de las más importantes vergüenzas que nos depara la construcción de esta democracia securitaria en que coinciden el PSOE y el PP. Redadas sistemáticas y masivas a la caza de inmigrantes sin papeles han sido realizadas en diversos barrios y medios de transporte en Madrid y otras ciudades.

Por el testimonio directo de un compañero de IA inmigrante y víctima de una de estas redadas, la actuación de la bandas policiales ha estado orientada, además de por los consabidos criterios racistas (el color de la piel, la forma de vestir y de hablar, etc), por un móvil más tangible, el de alcanzar un cupo de detenciones por actuación y unidad policial, que parece estimulado o retribuido con un complemento de productividad en función de la consecución de los objetivos; o sea, técnicas toyotistas al servicio de la caza del hombre y la mujer inmigrante . Es demoledor el efecto de conjugar las modernas técnicas gerenciales para el “fomento de la productividad”y la brutalidad policial de toda la vida. Los “socialistas” Ministro del Interior y Director General de la Policía debieran sentir alguna vergüenza por su emulación de la “eficacia” otrora practicada por la Gestapo y las SS en las redadas de judíos, gitanos y comunistas. Que el asunto se haya saldado sin una sola dimisión o cese es un preocupante indicador de la salud de esta democracia.

No se trata, sin embargo, de un hecho aislado entre los Estados miembros de la UE. En Francia las redadas generalizadas en las calles y los transportes públicos son constantes por parte de una policía en alarmante estado de fascistización alentada por las bravuconadas de Sarkozy. En Italia este proceso se encarna en la institucionalización recientemente aprobada en el Parlamento de las patrullas ciudadanas, creadas en España por la Dictadura de Primo de Rivera.

Son tiempos propicios, éstos que vivimos de profunda crisis de la economía y la sociedad capitalista, a la emergencia , siempre vista con comprensión cuando no directamente estimulada y financiada por grandes empresarios y banqueros, de organizaciones reclutadas entre sectores especialmente amenazados por la crisis, encargados de colaborar con la policía en la realización de las faenas más sucias de represión de las “clases peligrosas” previamente construidas por los “legisladores democráticos” de la UE y los Estados miembros, en una labor de racismo institucional adecuada a las políticas de salvamento y rescate del capitalismo europeo.

El racismo institucional es un arma fundamental en manos de los gobiernos capitalistas para derrotar a los trabajadores, impidiéndoles su constitución como clase mediante la extensión de los prejuicios xenófobos y racistas entre los propios trabajadores. El permanente acoso de la policía, económicamente incentivada para la detención de es por día, el internamiento en los CIEs, verdaderos estados de excepción en los que no tienen cabida los derechos de las sociedades contemporáneas, los procedimientos de retorno obligatorio instituidos por la Directiva de la Vergüenza y, en fin, el abusivo aprovechamiento por empresarios sin escrúpulos de la situación irregular de lo inmigrantes para extraer de ellos niveles de explotación cercanos al esclavismo, son algunos de los instrumentos habilitados para configurar esta categoría de no-ciudadanos con los que los capitalistas pretenden recuperar la senda virtuosa de los beneficios al tiempo que experimentan mecanismos de control social de gran utilidad para la convulsa etapa histórica que se avecina.

El capitalismo financiero español ha encontrado en la población inmigrante su gran filón de estos últimos años. Demandantes de préstamos para viviendas, familias jóvenes con alta propensión al consumo, los trabajadores inmigrantes, después de generar una parte importante de la plusvalía social motor de la expansión de los años de bonanza, ha contribuido a su realización mediante su decisiva contribución al incremento del consumo y la demanda interna. Cuando ha pinchado la burbuja inmobiliaria y el castillos de naipes que era el crecimiento económico español ha frenado en seco y retrocede a una velocidad superior a la de otros países capitalistas, los trabajadores inmigrantes y sus familias han entrado en una grave situación de incertidumbre y pobreza que los convierte en presa fácil de las maniobras del Gobierno y la patronal en su designio de resolver la crisis con un nuevo desplazamiento de la relación de fuerzas especialmente desfavorable para ellos y para el conjunto de la clase trabajadora.

Ahora se ve la funcionalidad del dispositivo montado con la política migratoria de la UE con la Directiva de la Vergüenza y del que el capitalismo español es directamente beneficiario. Como ha dicho el profesor Brandariz, “más que poner fin a los flujos migratorios irregulares, gestionarlos”, garantizando una fuerza de trabajo sumamente flexible y explotable, a la que se le reservan ocupaciones características , tanto por su condición de imprescindibles para la reproducción social ( p.ej. en el cuidado de las personas dependientes) como por sus elevadas tasas de precariedad y explotación.

Es ahí donde quieren tener el Gobierno, la CEOE y los banqueros a los trabajadores inmigrantes. Precarios, con trabajos negros o parados, endeudados, hipotecados, sin papeles , en los Centros de Internamiento o con expedientes de expulsión, siempre temerosos, siempre indefensos, recluidos en su zozobra, alejados del resto de los trabajadores. Ahora, con la nueva reforma de la racista Ley de Extranjería, quieren además dar otro paso adelante persiguiendo también a la ciudadanía española que se atreva a solidarizarse con las víctimas de esa política mediante el derecho a la hospitalidad.  

La lucha contra este racismo institucional, que induce y legitima las diversas modalidades del racismo social, constituye un eje fundamental y estratégico de trabajo para la izquierda anticapitalista. Hemos postulado la participación de la Red de Emigrantes del Estado español (REDI) en las movilizaciones que, respondiendo a la convocatoria del Foro Social Mundial de Belem, están previstas para el próximo 28 de Marzo porque entendemos que las luchas por la defensa de los derechos de las personas inmigrantes adquieren su verdadera dimensión y perspectivas en el marco de una impugnación mas general del declinante sistema capitalista que se alimenta y reproduce por la negación, entre otros, de esos derechos. Porque pensamos que no solo otro mundo es posible sino también urgente y los trabajadores y las trabajadores inmigrantes pueden contribuir a su surgimiento. 

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