Jan Malewski*
Desde hace años las organizaciones de la Izquierda Anticapitalista Europea (European Anti-Capitalist Left, EACL) vienen construyendo lazos y se reúnen regularmente para debatir, familiarizarse e intentar actuar juntos a escala continental. El 31 de Mayo y el 1 de Junio la reunión en París permitió dar un paso adelante: alrededor de cien representantes de 37 organizaciones venidos de 15 países europeos debatieron durante dos días sobre la ofensiva capitalista y como pasar a la necesaria contra-ofensiva, sobre la evolución de la socialdemocracia y los Partidos Comunistas y la dinámica de la lucha de clases.
El debate generó convergencias y confirmó puntos de referencia comunes sobre las principales medidas anticapitalistas y la necesidad de una política clara de independencia en relación a la socialdemocracia. Todas las organizaciones presentes reafirmaron la necesidad de rechazar todas aquellas políticas de coalición gubernamental o parlamentaria con el social-liberalismo, la socialdemocracia o el centro izquierda.
Estas referencias clave para la reconstrucción de un nuevo movimiento de lucha de los trabajadores y una alternativa anticapitalista no agotan todos los debates indispensables y necesarios para elaborar un proyecto socialista, que ahonde sobre las diversas experiencias en Europa, sobre las cuestiones clave –la formulación de un programa anticapitalista, el problema de la guerra, la respuesta ecosocialista a la crisis ecológica- y sobre la forma y contenido del socialismo del siglo XXI.
Este éxito tiene en parte que ver con la simpatía generada hacia la iniciativa de la LCR francesa de construir un nuevo partido anticapitalista (NPA), pero hubo más factores que influyeron. Estamos en un punto de inflexión, durante varios años se ha estado desarrollando un cambio de período histórico entre los movimientos de luchas de los trabajadores y de todas las organizaciones de izquierdas. Este proceso quizás ha alcanzado su madurez en una serie de países. La conjunción, en el contexto de la globalización capitalista, de la actual crisis del capitalismo, del redoblamiento de los ataques sobre los derechos sociales y democráticos, y la evolución social-liberal de la izquierda tradicional, abre un espacio para la izquierda radical.
Las organizaciones presentes en París el 1 de Junio de 2008 decidieron reunirse de nuevo antes de acabar el 2008 y así seguir el debate sobre cómo crear un polo anticapitalista en Europa, en particular en las elecciones europeas de junio de 2009.
Esta reunión se celebró en París el 13 de Diciembre. Una vez más fue la LCR y el NPA, entonces en construcción, quienes tomaron la responsabilidad para la organización de la reunión. Una reunión más pequeña –la mayoría de las 12 organizaciones griegas presentes en junio no pudieron viajar en esta ocasión ya que estaban invirtiendo todas sus energías en la movilización liderada por la juventud contra el gobierno y otras organizaciones tenían reuniones internas en sus respectivos países ese mismo día- hizo progresos hacia la formación de un polo anticapitalista en las próximas elecciones europeas y también en afirmar las alianzas nacionales (por ejemplo la LCR belga y el PSL belga formalizaron en esta reunión participar juntos en la campaña electoral para las europeas en el contexto del polo de la izquierda anticapitalista europea). El Partido del Trabajo de Polonia (PPP), el Partido Socialista de Suecia, Izquierda Anticapitalista del Estado español y Sinistra Critica de Italia anunciaron su intención de tomar parte en una campaña común junto al NPA de Francia, intentando crear un polo anticapitalista en las elecciones europeas. Es sin duda un paso adelante, la resolución adoptada por corrientes y organizaciones de Europa es muestra del deseo de debatir y actuar unidos.
La crisis, como la resistencia social a los planes de reestructuración capitalista de los gobiernos de la Unión Europea, obviamente ha tenido un efecto acelerador. Las discusiones sobre la situación en Grecia han mostrado que lo que allí sucedió no es un ejemplo aislado.
Este tipo de reunión es también útil para “pensar sobre Europa”: desarrollar los puntos de vista comunes en el contexto de la crisis, pero también sus particularidades en el desarrollo desigual de los movimientos sociales. Para todos los delegados, y aquí hay una diferencia con otras corrientes de la izquierda, no se trata simplemente de atacar los excesos del capital financiero o volver a un Estado de Bienestar, como propone Die Linke en Alemania. Es necesario romper con el capitalismo, satisfacer las demandas y las necesidades sociales de las clases populares y para hacer eso hay que atacar la propiedad y el poder de las empresas.
En el mismo sentido, a diferencia de la mayoría de organizaciones agrupadas en el Partido de la Izquierda Europea, los anticapitalistas rechazamos la participación en coaliciones de gobierno con la socialdemocracia y el centro izquierda. En definitiva, lo que está en juego en todas estas discusiones es la emergencia de una nueva corriente política a nivel europeo: un polo anticapitalista. En un escenario europeo en el que encontramos a la socialdemocracia, a los Verdes y al Partido de la Izquierda, que reúne básicamente a los Partidos Comunistas europeos, los anticapitalistas necesitamos visibilizar nuestra presencia.
Esta corriente “anti” va más allá de las organizaciones que han firmado la resolución final. Se deben construir o fortalecer las relaciones con partidos como el Bloco de Esquerda de Portugal, Syriza en Grecia o las corrientes de izquierdas en Die Linke.
Entre estas dos reuniones de junio y diciembre de 2008 las delegaciones de la LCR y del NPA estuvieron en Polonia en diciembre de 2008 para reunirse con los activistas del Partido Polaco del Trabajo (PPP) y del sindicato “August 80” (que fue el origen de la construcción de este nuevo partido) y participaron el 17 de Enero de 2009, en Ruda Slaska, en la asamblea nacional de este partido, organizado con la perspectiva de preparar la campaña de las elecciones europeas. El PPP decidió involucrarse en la construcción de una izquierda anticapitalista a escala europea.
Las organizaciones presentes en diciembre en París también decidieron actuar juntas para contribuir al éxito de la manifestación unitaria contra la OTAN en Estrasburgo y organizar un mítin en Estrasburgo a principios de abril para continuar con la construcción de este polo anticapitalista europeo.
* Jan Malewski es miembro del NPA de Francia, editor de Inprecor y miembro del buró ejecutivo de la Cuarta Internacional.
Traducción: Pablo F.
Izquierda Anticapitalista




