Alberto (IA Zaragoza)
A pesar de la operación de propaganda de los medios sobre las discrepancias del bloque anglosajón con el franco-germano, el G-20 ha mostrado que tales diferencias solo eran una pantalla para ocultar sus acuerdos de fondo. Hay que destacar el simbolismo que representa el hecho de que nada más acabar el G-20 los amos se van a Estrasburgo para celebrar la reunión que acuerde los medios de fuerza necesarios para imponer lo decidido en Londres. Como dice Galeano una vez más pretenden burlarse de los burlados.
El escenario no ha podido ser mejor elegido por los capitalistas, Londres para el G-20, la capital del estado donde se hizo la primera revolución industrial, paladín del neoliberalismo, gran plaza financiera y avanzadilla de las medidas de salvamento de bancos, Estrasburgo, junto a Alemania, para la OTAN. Premio para la decisión del gobierno de Sarkozy de integrar a Francia en la estructura militar de la Alianza cuya vocación actual es planetaria. Los resultados de ambas cumbres y la represión de las protestas evidencian la propaganda capitalista de los medios al hablar de divisiones y de refundaciones del capitalismo y dejan clara el papel de la OTAN como brazo armado de los miembros del G-7. Alianza militar que, como dice Harvey, los capitalistas van a usar para continuar la globalización, recurso del capitalismo para superar la crisis mediante la expansión geográfica, así como para mantener el orden interno de los estados que presenten revueltas sociales. Una vez que la expansión económica, sobre todo en el este asiático, ha agravado la crisis de sobrecapacidad los capitalistas se aprestan al uso de la fuerza militar como medio de expansión, control e incremento de la demanda de medios de destrucción. Resultan ilustrativas las intenciones de Obama cara a la guerra en Afganistán.
China, apoyada por Rusia ha propuesto que el dólar deje de ser moneda de reserva mundial. Los chinos están preocupados porque tienen gran cantidad de dólares producto de su financiamiento del endeudamiento de EEUU, el mayor del mundo. Los medios daban esta noticia antes de la cumbre, sin embargo posteriormente ha dejado de mencionarse. Esto significa que EEUU no está dispuesto a perder los símbolos y herramientas de su dominación, en su lugar se ha apuntado una victoria al imponer junto a Gran Bretaña sus medidas de reforzamiento de los instrumentos (FMI, BM, Foro de Estabilidad Financiera, OMC) nacidos de los acuerdos de Breton Woods en 1944 y de sus funciones de vigilancia del cumplimiento de imposiciones de corte neoliberal para acceder a las líneas de crédito, grilletes financieros de los que los países víctimas no se pueden desprender. El papel que los Bancos Centrales está jugando en los distintos países rescatando bancos y grandes empresas quebradas va a ser desempeñado por el FMI potenciado en el G-20 cara a los gobiernos de los países subdesarrollados. El FMI no solo ha fracasado sino que ha propiciado la crisis actual.
Contra lo anunciado el G-20 bajo no ha tomado medidas contra los paraísos fiscales, el mismo Reino Unido y varios estados de EEUU lo son, sino contra algunos de ellos, como Suiza, a los que quiere obligar a pagar parte de la factura de la crisis.
El G-20 provee partidas de apoyo para los países del este y algunos otros pero no ha nada para el Estado Español pese a que prestigiosos gabinetes de análisis de óptica capitalista predicen un desempleo que puede llegar al 30% en 2010.
Los miembros del G-20 han hecho declaraciones contra el proteccionismo, saben de las consecuencias desastrosas que tuvo en la Gran Depresión de 1929. Pero los países ricos protegen sus mercados todo lo que pueden, los mercados abiertos son para los países pobres que no pueden evitar que los imperialistas destruyan sus tejidos productivos y penetren con sus transnacionales. El objetivo es evitar el desarrollo de los pobres, como dice Stiglitz ningún país ha salido jamás del subdesarrollo sin recurrir al proteccionismo.
El tiempo de la cumbre (Breton Woods duró 21 días y el G-20 solo unas horas) muestra claramente la inoperancia del G-20 para articular medidas distintas de las ya conocidas. Nada de refundación del capitalismo como anunciaban los medios, en su lugar lo mismo de siempre con otro billón de dólares que sacaran por arte de magia de la maquinita de imprimir y los paganos de siempre, los 172 países ausentes, tendrán que sufrir mucho más, y claro ni una palabra sobre la deuda de los países pobres.
Lo que ha salido del G-20 indica que las élites mundiales quieren que EEUU siga siendo el policía del mundo. Y la imposición anglosajona da la razón a Martins cuando afirma que la industria de EEUU es cada vez más poderosa, tres veces la japonesa o alemana y cuatro veces la de China, lo que explica el pobre papel de China en el G-20.
La represión de las manifestaciones de protesta en Londres y Estrasburgo, con un muerto y numerosos heridos, y la conculcación de derechos de manifestación y circulación indica que los capitalistas están decididos a imponer por la fuerza su vuelta de tuerca para que las consecuencias de la depresión sean pagadas por los que no la han provocado, la clase trabajadora y los países pobres. Para ello cuentan con las policías de los estados y la policía de estados que es la OTAN.
La respuesta de la izquierda anticapitalista debe ser la de reavivar las organizaciones de los trabajadores mediante la movilización para la acción directa, con la vista puesta en la huelga general y la exigencia de medidas como la nacionalización del sistema financiero y de empresas de sectores clave para ponerlas al servicio de la sociedad en su conjunto de forma irreversible. Y la ocupación por los trabajadores despedidos de las fábricas con el fin de desarrollar una producción sostenible, que se pregunte qué producir, cómo y para quién producirlo.
Como decía Marx las crisis son oportunidades para la transformación social, los trabajadores no pueden desaprovecharlo porque está en juego no solo su futuro sino la misma sostenibilidad del planeta, inviable si el capitalismo consigue parchear y tirar adelante unas cuantas décadas con su lógica depredadora.
Izquierda Anticapitalista




