El líder del Nuevo Partido Anticapitalista es una de las figuras más populares de la izquierda francesa
Le llaman el cartero rotskista, y con 35 años ha logrado emerger del marasmo de la derrotada izquierda francesa. En 2002, siendo líder de la Liga Comunista Revolucionaria, logró un millón de votos; y en las elecciones de 2007, las del derrumbe de los socialistas de Ségolène Royal, su partido consiguió ser el quinto más votado. Fundador del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), el 66% de los franceses lo considera un político serio, según TNS Sofres. Olivier Besancenot estuvo en Barcelona y Madrid para presentar la candidatura de Revuelta Global-Izquierda Anticapitalista a las elecciones europeas.
Fundó el NPA a primeros de año y las encuestas de intención de voto para las europeas le dan un 9 %. En un contexto de crisis de la izquierda, ¿por qué cree que su opción funciona?
Hay una crisis global del capitalismo que ha generado resistencias sociales notables. Hay una parte de la izquierda en Francia que, siguiendo los pasos de la derecha, intenta salvar el capitalismo de su enfermedad. Sin embargo, nosotros queremos crear otro sistema de producción y de consumo que sea diferente al del capitalismo.
Eso es hacer la revolución.
Sí, siendo numerosos. Pero nosotros no esperamos la revolución para empezara actuar, somos pragmáticos e intentamos imponer desde ya cualquier medida que signifique que sean los capitalistas y no la población trabajadora quien pague las consecuencias de la crisis. Eso no impide que nos planteemos qué tipo de sociedad queremos, partiendo de que el sistema de producción y consumo actual ha fracasado.
¿Cuáles son sus propuestas, y qué herramientas usarán para lograr los objetivos?
La enfermedad congénita del sistema actual es que crea la riqueza y luego se plantea cómo distribuirla. Cuando deberíamos partir de la estimación de las necesidades sociales para organizar la producción y que ésta sea estrictamente razonable con el medio ambiente.
¿Qué esperan de las elecciones europeas?
Que todo el movimiento social que está en auge en Europa llegue a expresarse políticamente a través de estas elecciones. Y si consiguiésemos tener cargos electos o eurodiputados, sería una base para avanzar en un partido anticapitalista a nivel europeo. Por- que de hecho nuestro verdadero proyecto es este, tener un referente europeo.
¿No tienen miedo a institucionalizarse?
No queremos ser un partido institucional europeo sino un partido anticapitalista europeo. En Francia somos una fuerza extraparlamentaria. Participamos en las elecciones porque creemos que es la mejor ocasión de dirigirse a las personas. No estamos en contra de participar en las instituciones, a condición de ser absolutamente independientes respecto a los partidos institucionales. Si llegamos a tener parlamentarios anticapitalistas en Europa, no cambiará el curso del mundo pero servirá de plataforma de las luchas sociales a nivel europeo. Y además, mantendremos al corriente a la población de lo que realmente se cocina en Bruselas.
¿Cuáles son sus referentes de la izquierda?
Queremos unir a todos los anticapitalistas, a quienes quieren construir una nueva sociedad. Muchagente que se suma a nosotros no tiene una historia política detrás. Respecto a nuestra herencia política, la idea es recuperar lo mejor de las diferentes sensibilidades de la izquierda: el trotskismo las ideas libertarias, las del Ché, de los ecosocialistas...

































































