En los tiempos confusos en que vivimos la pluralidad de la izquierda no es debilidad sino posibilidad.
Creo
que en los diferentes foros de Internet las razones políticas y
programáticas del Voto a Izquierda Anticapitalista (IZAN) han quedado
muy claros. Se podrá compartir o no sus propuestas o incluso la
oportunidad y buen criterio de presentar su candidatura a las
Elecciones Europeas. Todas los puntos de vista son respetables siempre
que se realicen con lealtad, sinceridad y respeto al otro.
Y
de este último punto, el respeto al otro, arranca el primer argumento
no directamente políticos pero, en mi opinión, sí merecedor de formar
parte de razones de peso para el voto a esta organización, siempre
desde el punto de vista de un militante de Izquierda Anticapitalista
(IZAN).
Izquierda Anticapitalista es una organización de
la izquierda radical, no lo niega sino que lo afirma con la plena
convicción de que hace falta más izquierda, cuantitativa y
cualitativamente. Es decir, que es necesario una poderosa izquierda a
la izquierda de la misma.
Y, sin embargo, creemos que ello
ha de construirse desde el respeto dentro de la izquierda, desde un
puño de hierro dentro de un guante de seda. La dureza y radicalidad de
nuestros planteamientos, porque el momento histórico lo exige, no irá
acompañada del lenguaje bronco, tabernario, faltón o del matonismo que
a todo lo que no es su propio espacio desprecia y denigra.
Hemos
elegido un camino que nadie torcerá por imperativo del voto o el ansia
de la representación electoral en Europa. Nadie pastoreará nuestra
voluntad porque hemos elegido ser y parecer lo que somos. Es nuestro
propio camino y estará jalonado sólo de los éxitos, fracasos, aciertos
y errores que nosotros hagamos y que quienes se acerquen a Izquierda
Anticapitalista nos aporten, sea como aplauso o como crítica. De ambos
aspectos esperamos crecer y ser mejores.
“Llevamos un
mundo nuevo en nuestros corazones”, dijo un día Buenaventura Durruti.
No hace falta ser libertario para comprender que el germen del día que
vendrá debe acompañar a lo que somos hoy, a cómo el fondo y las formas
tienen más que ver de lo que parecen.
No habrá liberación
de la explotación y dominación del hombre sobre el hombre si el respeto
a la diferencia dentro de la izquierda no forma parte de nuestro código
genético porque, si entre nosotros, no empezamos a construir nuevos
modelos de aceptación ¿qué quedará que no sea de nuevo el viejo
pensamiento autoritario de una izquierda ya periclitada e invalidada
para hacer que otro mundo sea posible?
Esto es Izquierda
Anticapitalista, una izquierda radical, marxista, con toques
libertarios, socialista autogestionaria y que exige la utopía desde el
primer momento en que la vislumbra, lucha por ella y pretende acercarse
a una sociedad más justa pero no desautoriza a nadie que pretenda una
sociedad LIBRE, IGUAL Y FRATERNA, aquello que “el Moro”, el “barbudo de
Treveris” un día anunció bajo el lema “Proletarios de todo el mundo,
unios”, sin patrias, sin exclusiones, sino bajo la ardiente llamada de
una nueva moral más justa para todos.
Y otra razón más
para votar a Izquierda Anticapitalista, el modo en que aquello en lo
que cree lo hace suyo desde el primer momento en que lo expone: IZAN ha
logrado la financiación de su campaña a través de Triodosbank. No somos
ingenuos, tenemos claro que toda entidad financiera busca como objetivo
máximo el beneficio, como toda empresa capitalista, pero hemos
intentado elegir lo menos malo dentro del sistema. Sugeriría al
personal que visitará la web de este banco (triodos.es),
vea su declaración de principios, a quienes excluye y a quienes
financia y se preocupe de saber qué bancos financian a otras
candidaturas, de derecha y de sedicente izquierda. Y compare después.
Y
una tercera, porque no hay dos sin tres. La pluralidad dentro de la
izquierda. Consideramos que hacer de la unidad un valor sagrado es un
error de bulto si tras ella no hay proximidad programática, de modelo
de sociedad y proyecto, de métodos de trabajo y de actitudes.
En
los tiempos confusos en que vivimos la pluralidad de la izquierda no es
debilidad sino posibilidad, entre tanto caos, de encontrar un camino a
seguir. Sinceramente creemos que, aunque sólo sea por nuestro estilo
diferente, algo cambia radicalmente el modo de hacer política, de
aproximarnos a nuestra clase social, de tratar de tu a tu y en igualdad
leal de condiciones con los movimientos sociales, de hacer que nuestras
tripas y nuestro cerebro actúen al unísono.
Y en esa pluralidad, reivindico y hago mío el estilo de mi partido: una izquierda que ansía asaltar los cielos desde la aceptación de que puede equivocarse pero VA EN SERIO.
Izquierda Anticapitalista




