Esteban Galera / Militante de Izquierda Anticapitalista
No éramos muchos/as, ni formábamos parte de una “cla” disciplinada. Eso pasa solo en los grandes actos electorales convocados por los partidos mediáticos inyectados de euros por los empresarios del capitalismo. Sin embargo no éramos pocos/as los asistentes, alrededor de unas 50 personas dispuestas a escuchar algo nuevo.
Lo que allí, en la Asociación Cultural Yemayá, se escuchaba era un soplo de aire fresco que si lo empujamos podría limpiar la contaminación y el enrarecimiento de la asfixiante atmósfera política provocada por los gases que emiten los partidos tradicionales con la intención de crear una capa aislante para que nada cambie, para que el sistema mantenga su eterno estado de aniquilación y corrupción.
Esta frescura que se desprendió de las novedosas ideas que planearon en el acto aliviaron hasta la tórrida tarde preveraniega. Allí se escucharon palabras para cambiar el mundo, palabras para creer en la utopía porque es posible y necesaria. Lo que verdaderamente es imposible es continuar viviendo regresando continuamente al pasado, perdiendo derechos civiles, sociales y humanos dentro del viejo orden capitalista que se elevó y se sostiene sobre las víctimas de su insaciable sed de dinero y nos arrastra en sus crisis incontroladas. Durante el acto, desde la mesa y desde la sala, se habló de la urgente necesidad de crear una nueva fuerza política que unida a la sociedad y a sus movimientos autónomos, no para manipularlos, sino para ser vehículo de su capacidad creativa, diera un impulso movilizador a la sociedad progresista para salir a la calle y a través de la lucha intervenir para que las cosas cambien. Y se trata de cambiar radicalmente, no valen las medidas para paliar nada, como pretenden la llamada izquierda institucional, porque al final se trata de seguir alimentando al monstruo que nos devora.
Creo que en la sala salieron todos los temas que nos afectan, dentro de un clima de conciencia que nos lleva a entender la importancia de trabajar dentro de un tejido de solidaridad entre los que por unas causas o por otras estamos siendo atacados por el capitalismo y su crisis. Se habló de las guerras terroristas del imperialismo, de la depredación neocolonial, de la destrucción del planeta, de cómo se han forrado y cargan la crisis sobre la espalda de los de siempre, de los que se quedan sin trabajo, de la explotación de la inmigración, de los nuevos muros que el capitalismo levanta para encerrar a la humanidad, del racismo y de la xenofobia que alimenta el sistema y de muchas cosas más...
Pero también se habló de alternativas: De la solidaridad internacional. De los movimientos sociales. De los derechos humanos. De un nuevo tipo de político/a cuyo fin sea el de servir a los pueblos alejados de la profesionalización y de la avaricia del dinero. De la unidad de la izquierda en la calle para luchar y no de pactos en las cúpulas para ganar votos y no cambiar nada. De nacionalizar los recursos energéticos. De crear una banca pública. De prohibir los despidos. De declarar ilegales las ERE. De la libre autodeterminación de los pueblos. De una Europa social y política frente a una Europa de los libres mercados.
El clima en el que se desarrolló todo este debate alimentado desde la mesa por los tres ponentes (Laura Nuño de la Rosa, Txema Abaigar y Luis Alegre), fue también diferente a los actos tradicionales de este tipo. Hubo un ambiente distendido, relajado, incluso divertido y todo el mundo que quiso intervino con sus dudas, críticas y aportaciones que fueron agradecidas desde la mesa con contestaciones claras y sinceras, sin tratar de esquivar nunca los lados más ásperos si es que los hubo.
El acto reflejó el proyecto de esa nueva manera de hacer política que IA se propone. Muchas cosas avalan en la sinceridad de las propuestas y muy principalmente la joven edad de las mujeres y hombres que se acercan a IA y de los/las que participan en la candidatura a las elecciones del Parlamento Europeo.
Izquierda Anticapitalista se lanza con este bagaje porque es necesaria una fuerza de este calibre y en un momento que es oportuno porque el sistema capitalista muestra su mórbido agotamiento pero dando a la humanidad cuantas dentelladas mortales puede.
Hubo que hacer un esfuerzo para abandonar el debate (y eso es raro) para terminar el acto escuchando entre risas y buen rollo la guitarra y las letras críticas y divertidas del “rabioso cantautor” Karolo (vocalista de “Los Piratones”). Fue estupendo todo.
Para finalizar hagamos caso a las palabras de los poetas: “Porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle coco a codo somos muchos más que dos” o aquel otro verso que dice: “A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y decir que pues vivimos y anunciamos algo nuevo”.
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