Importante incidencia de la Huelga General en Euskal Herria

Lunes 15 de junio de 2009

Si analizamos cuáles son las políticas de los gobiernos que nos afectan y cuáles son sus consecuencias, llegaremos a la conclusión de que es necesario movilizarse. El 21 de mayo de 2009, más de la mitad de las trabajadoras y trabajadores de Euskal Herria se sumaron a la huelga general, aunque la incidencia sectorial y comarcal fuera desigual. Las manifestaciones realizadas fueron de las más numerosas que se recuerdan en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra.

El resultado de la huelga es positivo en cuanto a reactivación de la presión de la clase trabajadora hacia las políticas públicas y de la patronal en relación con la crisis. La incidencia registrada refleja que en la sociedad vasca existe un porcentaje muy importante de trabajadores y trabajadoras que no se dejan manipular por los mensajes de los medios de comunicación y que no se dejan amedrentar por las presiones y chantajes de las patronales y de las administraciones. Pero también deja claro que si se hubiera actuado de forma más unitaria, los resultados de la huelga hubieran sido mucho mejores.

Ya señalamos en su momento que hubiera sido necesario un trabajo previo de movilización y calentamiento con movilizaciones parciales y generado un debate social previo en los centros de trabajo y estudio. Además, el hecho de que ni siquiera se haya propuesto a CC.OO y UGT participar en la convocatoria ha sido un error que ha permitido a las direcciones de esos sindicatos negarse a convocar sin haber recibido casi ninguna crítica interna, por haberse entendido como un desprecio y una falta de consideración hacia los miles de personas trabajadoras que pertenecen o se sienten representados por esos sindicatos.

Por parte de CC.OO y UGT se está haciendo en estos días todo un panegírico del diálogo social con los empresarios y los gobiernos. El modelo a aplicar sería el de Navarra donde, sin ninguna movilización ni presión sindical, se sacan fotos, se llegan a acuerdos sin contenido y se reciben condecoraciones.

Esos sindicatos, junto con los partidos políticos del sistema y sus medios de comunicación han llevado toda una campaña de intoxicación, desprestigio y tergiversación de la convocatoria, presentándola como una respuesta del nacionalismo al nuevo gobierno de Patxi López, o como el primer paso de la acumulación de fuerzas independentistas. Curiosamente, en este último argumento han coincidido con la izquierda abertzale oficial, que ha intentado llevar el ascua de la huelga hacia su sardina.

Ante este panorama los distintos colectivos de la izquierda anticapitalista vasca podíamos haber adoptado una posición academicista: analizar en el laboratorio si cumple las condiciones ideales para ser una huelga general de las de manual y en función de ello decidir si le damos o no el label vasco de huelguilidad. Sin embargo, la vida real es muy tozuda y no suele coincidir con los modelos teóricos diseñados en laboratorio. Por eso, frente a la posibilidad de quedarnos de brazos cruzados esperando la convocatoria ideal que puede que no llegue nunca, optamos por movilizarnos en esta convocatoria con defectos pero real.

Los resultados han sido buenos, pero la lucha no ha hecho más que comenzar. La patronal siempre quiere dar una vuelta de tuerca más a las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores, mientras los gobiernos sólo encuentran recursos para ponerlos a disposición de la banca. Por eso la presión debe continuar, manteniendo niveles de movilización, buscando unidades de acción más amplias, y buscando romper las resistencias a la movilización que mantienen algunos sindicatos. Para ello habrá que trabajar a nivel de base, buscando movimientos unitarios y transversales, y también habrá que apoyarse en los países que ya han llevado a cabo incluso varias huelgas generales, para plantear una convocatoria de huelga general a nivel europeo.

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