La lucha contra Bolonia un ejemplo de resistencia, alternativas y internacionalismo estudiantil

Lunes 15 de junio de 2009

Rubén Pocino, estudiante de la UB

El origen del Plan Bolonia queda muy lejos y sobre todo muy escondido, evidentemente hay cosas que el poder no quiere que se sepa. En los años 90 la OMC dictó las nuevas normas del mercado, teniendo por bandera la progresiva liberalización de servicios públicos como los transportes, la sanidad y la educación con el fin de que el sector privado pudiera ampliar su margen de beneficios a costa de los sectores populares. Es una filosofía conocida y reincidente.

Precisamente por eso, porque el Plan Bolonia va mas allá de Cataluña, de España, e incluso de Europa (en la UE hay 27 miembros y el plan de Bolonia afecta a 57 países), hay que destacar la internacionalización de la lucha. El ejemplo de otros países como Italia, Grecia o Francia nos llegó desde los compañeros de organizaciones hermanas que hicieron una gira estatal, en diferentes actos de carácter internacionalista impulsados por Izquierda Anticapitalista.

Hay que destacar la lucha estudiantil, a pesar de la constante criminalización de las autoridades y de los Medios de Comunicación, ha sido una lucha pacífica. Los estudiantes NUNCA han impuesto su punto de vista sino que exigían la puesta en práctica de herramientas democráticas como son el debate y los referéndum con el fin de hacer oír la opinión de la comunidad universitaria.

Poco a poco y gracias al trabajo y la insistencia de las asambleas de estudiantes de las diferentes facultades, la problemática fue haciéndose visible en el día a día de los estudiantes. Bolonia había dejado de ser un tema tabú para por fin salir a la calle. El movimiento estudiantil también implicaba una lucha transversal ante el rumbo que esta tomando la crisis actual, por eso, desde el principio del encierro en el rectorado, se trabajó con otros colectivos y movimientos sociales, hasta el punto de nombrar el rectorado Sede de las luchas de los movimientos sociales.

La represión era la única manera de cortar de raíz el comienzo de lo que podía haber sido el principio del cambio. Todos recordamos las violentas imágenes del desalojamiento del rectorado. Aquellas imágenes son un claro símbolo del mundo en el que vivimos hoy día. Dicen que existe la libertad de expresión, dicen que somos una sociedad democrática y que las personas tenemos derechos, lo que no dicen es que los estudiantes pedimos diálogo y la única cosa que recibimos es represión y violencia.
 
El movimiento también se ha extendido a los institutos haciendo converger la lucha contra la LEC con la lucha contra el Plan Bolonia. Aquí también las asambleas de estudiantes y los encierros han sido contestados con represión mediática y porras. Pero estas acciones de los estudiantes de secundaría son la garantía de que el curso próximo las luchas contra Bolonia tendrán su relevo y su continuidad.
 
A menudo se nos han llamado "antisistema" desde muchos Medios de Comunicación. Naturalmente que no queremos este sistema, lejos de las etiquetas de la prensa, no nos escondemos de decir que muchos de los que participamos de las luchas somos anticapitalistas. Y lo practicamos con propuestas, alternativas y resistencias.

 

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