Polonia, 2009: Organizando Resistencias.

Viernes 18 de septiembre de 2009

Daniel Alcalde Güelfo (Militante de IA-Cádiz)

Hace ya 20 años que Polonia decía adiós al régimen represivo que la había mantenido atada durante más de 40 años. La victoria de Solidaridad (Solidarnosc) en las elecciones semi-libres de 1989 dio lugar a la implantación de las medidas neoliberales más directas establecidas en ningún país europeo hasta ese momento. La imagen, un año antes, de Margaret Thatcher siendo recibida como una estrella del rock por cientos de trabajadores en las calles de Gdansk significaban la caída en picado de un sistema que era incapaz de contentar siquiera a las clases dirigentes y la nomenklatura. Poco más tarde, Leszek Balcerowitz, siguiendo las directrices del FMI, aplicaba la ya conocida como ‘Terapia de Shock’. 20 años después, Polonia mira al pasado con recelo. La migración forzada, la incertidumbre laboral, la corrupción rampante y el aumento de los índices de pobreza y desigualdad dejan en muchos una sensación extraña: ni todo era tan malo antes, ni todo es tan bueno ahora (I).

Terapia de Shock: la victoria relativa.

A día de hoy, Polonia sigue siendo vista como una victoria. En 1990, era claro para los economistas neoliberales que su próximo campo de pruebas sería Europa Central y Europa del Este. Pese a que hacía años que el régimen polaco había implementado medidas de apertura a los mercados internacionales, la caída del muro de Berlín daba la señal de salida a la carrera real en el mercado globalizado y claro, si quieres correr, debes partir desde una buena posición. Durante los años 80, la nomenklatura se había encargado de situarse lo mejor posible, beneficiándose de los procesos de ‘privatización espontánea’ que se produjeron en gran parte de las Empresas de Propiedad Estatal, colocándose a si misma como la nueva clase poseedora del país (II). Sin embargo, para los trabajadores, la realidad era bien diferente. Frente a las mejoras reales producidas en la distribución alimentaria, la libertad de desplazamiento y la posibilidad de compra y venta de propiedades inmobiliarias, otras cuestiones de gran importancia pasaban a un segundo plano. El miedo frente al régimen represivo se tornaba en otro tipo de miedo: a la falta de asistencia médica, a la incertidumbre laboral, a la emigración por motivos económicos... para muchos, la ilusión se volvió decepción. Hoy, no todos están de acuerdo con esa supuesta victoria. Ante los últimos gobiernos populistas de derechas que han seguido profundizando las políticas neoliberales muchos trabajadores han comenzado a organizarse: han pasado a la ofensiva.

Deconstruyendo Polonia.

La primera consecuencia de la restauración capitalista en Polonia fue el recorte masivo en gasto público seguido de una privatización a gran escala de las Empresas de Propiedad Estatal. Dichos procesos se han venido agudizando según Polonia ha ido acercándose a la órbita de la Unión Europea. La integración Europea no ha sido gratuita: mayor flexibilidad laboral, pérdida de seguridad en la economía polaca y recortes en los derechos laborales ha sido el precio exigido para poder entrar a formar parte del club de los 27 (III). El impacto de la Terapia de Shock de Balcerowitz pudo notarse rápidamente, el desempleo se disparó y subieron los índices de desigualdad y pobreza, sin embargo a partir de 1994, Polonia comenzó a vivir un periodo de crecimiento y relativa estabilidad. La luna de miel neoliberal no duró más que 4 años. De nuevo, en el periodo entre 1998 y 2003, el desempleo llegó a alcanzar el 20%. Sin embargo, desde el año 2003, la economía polaca volvió a estabilizarse, descendiendo los índices de paro a niveles nunca antes vistos. La explicación era sencilla: casi 2 millones de polacos habían dejado el país, buscando trabajo en Europa Occidental. A día de hoy, el ratio de desempleo en Polonia se sitúa en un 8.3. Dato positivo, sin contar con el hecho de que 2 millones de trabajadores y trabajadoras polacos han tenido que abandonar su país para colaborar en la mejora de los índices. Además, las estadísticas esconden engaños: mientras el ratio de desempleo en las grandes ciudades como Varsovia o Wroclaw (Breslavia) siempre ha sido entre un 5% y un 8%, en los distritos del Este del país, principalmente agrícolas, éste ha alcanzado máximos de un 32% de personas desempleadas (IV). En el 2009 la situación no ha mejorado mucho. Mientras ha continuado la polarización en los salarios (pocos que ganan más, muchos que ganan menos), se ha producido un aumento en los contratos temporales de corta duración, disparándose la precariedad y la flexibilidad laboral. Además, los huecos dejados por los emigrados han sido rellenados por trabajadores del sudeste asiático, con condiciones y sueldos incluso peores. Especialmente alarmante son los índices de pobreza. En los últimos 6 años, el índice de personas en riesgo de caer en la pobreza ha aumentado casi 4 puntos, situándose en un nada alentador 20%, sólo después de Letonia y Lituania y al mismo nivel que Rumanía. Por último, rozando la espectacularidad, los 100 polacos más ricos aumentaron su riqueza en un 53% durante el año 2007, mientras el índice de desigualdad pasaba de un 4,7 a un 6,6 en pocos años (V).

Organizando Resistencias: Sierpien ’80 y el Polska Partia Pracy

Como bien destaca Jane Hardy en su obra ‘Poland’s New Capitalism’, la barrera más importante que han de superar las organizaciones de la izquierda polaca no tiene que ver con la abrumadora presencia de la derecha en la vida pública del país, sino con la identificación del socialismo con el régimen estalinista pre-1989. Pese a ello, en los últimos años, la esfera pública ha vivido la aparición de nuevos movimientos y organizaciones, así como el florecimiento de un debate intelectual bastante avanzado, presente tanto en la academia como en distintos sectores de la sociedad.

En los últimos 4 años, la combatividad laboral no ha parado de aumentar, registrándose un repunte de los conflictos auspiciados, principalmente, gracias a la reactivación de los sindicatos. Especialmente destacable es el papel del sindicato libre Sierpien’80. Con más de 20 años de actividad en defensa de los trabajadores, en el año 2001, el sindicato decidió llevar adelante un proyecto sobre el cuál habían estado trabajando: la creación de un partido de clase que representara los verdaderos intereses de los trabajadores. En este momento, ‘Alternatywa – Partia Pracy’ surgía como la herramienta política del sindicato. Hoy, 8 años después, han conseguido superar todas las expectativas. Renombrado Polska Partia Pracy – Partido Polaco del Trabajo -, el espíritu de combate del mismo puede sentirse en palabras de su presidente, Boguslaw Zietek:

“Como Sierpien ´80 pensamos que la realización de los intereses de los trabajadores no pueden darse solamente a través de la lucha sindical, sino que debíamos desarrollar una herramienta política”. “ El Capitalismo es explotación, destrucción de los derechos de los trabajadores, desempleo, pobreza y exclusión. Nuestra experiencia como sindicalistas nos capacita para realizar dichos juicios”. (VI)

Desde hace años, los militantes del Partido Polaco del Trabajo, así como los de Sierpien ’80 han estado presente en prácticamente todos los conflictos laborales que han tenido lugar en el país. La organización posee estructuras en 14 de los 17 departamentos, incluyendo oficinas en las principales ciudades del país. Sin embargo, el eje sindical no es el único que se ha trabajado en los últimos años. Han conseguido desarrollar un eje estudiantil, están presentes en las campañas ecologistas, han liderado las principales movilizaciones contra la guerra de Irak y Afganistán así como la campaña nacional contra la instalación de escudos ‘antimisiles’ en territorio polaco y checo. Pero el trabajo del partido ha ido más allá. En Polonia, con una mayoría católica conservadora, el Polska Partia Pracy ha sido convocante de las principales movilizaciones por el derecho al aborto. Ha estado presente en las manifestaciones por las reivindicaciones LGTB y además, en un país donde la cuestión judía sigue levantando airadas pasiones, han sido los primeros en condenar el sionismo, organizando campañas de denuncia de los crímenes del Estado de Israel. Y todo sin la menor cobertura mediática, siendo continuamente vilipendiados por los medios de la derecha.

Queda claro que, finalmente, algo se mueve. Los buenos resultados obtenidos por la organización en las últimas elecciones al Parlamento Europeo (más de 50.000 votos) se quedan cortos en comparación con las 130000 firmas que tuvieron que recoger para poder presentar sus listas a las mismas. Sin embargo, el Polska Partia Pracy ha conseguido sus objetivos: hacerse visible ante la sociedad, mostrar el descontento de los trabajadores y poner en marcha la creación de un eje anticapitalista europeo, frente al cuál, los polacos, se sienten cuanto menos visiblemente ilusionados. La pesadilla del ‘socialismo en un solo país’ queda atrás, hoy queda trabajar por hacer posible ese otro mundo tan necesario. En Polonia, estandarte de la victoria incontestable del neoliberalismo, han saltado las alarmas: la resistencia está aquí. Bienvenida sea.vii

Notas

(I) Hardy, Jane. ‘Poland’s New Capitalism’, London, Pluto Press , 2009.

(II) Dunn, E. ‘Privatizing Poland: Baby Food, Big Bussiness and the Remaking of Labour’, Ithaca, Cornell University Press, 2004.

(III) Appel, H. ‘A New Capitalist Order: Privatization and Ideology in Russia and Eastern Europe’, Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 2004.

(IV) Datos obtenidos de Eurostat.

(V) Wprost, revista de opinión semanal de la derecha polaca arrojaba dichos datos escandalizada por no haber alcanzado los índices de ‘desarrollo’ de Europa Occidental.

(VI) Extraído de la entrevista a Boguslaw Zietek publicada en ‘International Viewpoint’, http://www.internationalviewpoint.org/article.php3?id_article=949

(VII) Puede encontrar mucha más información en el portal de contrainformación www.lewica.pl
Además, cabe destacar tanto la web del Polska Partia Pracy: www.partiapracy.pl
Como la del sindicato libre Sierpien ‘ 80 : http://www.wzz.org.pl/
Son recomendables, también, el periódico ‘Tribuna Obrera’: http://www.trybuna-robotnicza.pl/
Así como la revista ‘Rewolucja’ – (Revolución) http://www.iwkip.org/rewolucja/ dirigida por Zbigniew Marcin Kowalewski.

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